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Los chalets de bancos y las segundas residencias, focos de ocupación ilegal

Los 'intrusos' se instalan en casas unifamiliares. Los vecinos a menudo se quejan de ruidos y altercados constantes
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Una de las viviendas ocupadas actualmente en la urbanización cambrilense de Mas d'En Bosch. Foto: Pere Ferré

Una de las viviendas ocupadas actualmente en la urbanización cambrilense de Mas d'En Bosch. Foto: Pere Ferré

Los chalets vacíos que son propiedad de bancos y las segundas residencias se han convertido en foco de atención de los okupas. Aprovechan que las viviendas están deshabitadas para instalarse en ellas. En algún caso, la convivencia con los vecinos no es conflictiva. En otras ocasiones, los altercados se convierten en habituales en zonas supuestamente tranquilas. Es un problema que se ha agraviado en los últimos años. Y tiene difícil solución.

En la urbanización Mas d’En Bosch de Cambrils se encuentran ahora con varios casos de este tipo. Los vecinos están indignados porque en verano ocuparon un chalet adosado propiedad de la Caixa, y hoy los inquilinos ilegales siguen allí. «Quitaron los carteles que indicaban que era propiedad de Servihàbitat y se instalaron en la casa. Es injusto que echaran a sus anteriores propietarios por no poder pagar y en cambio ahora ellos vivan aquí tan tranquilos», señala una vecina, indignada. Los residentes en esta zona aseguran que por su culpa hay mucha dejadez, ruido y peleas constantes. «Ha venido la ambulancia y la policía varias veces. Es insostenible», insisten. Por prudencia, prefieren no dar sus nombres. Pero les preocupa la situación. «Nos consta que la entidad bancaria ya ha interpuesto una denuncia contra ellos. Ya es un paso más. A ver si conseguimos algo», apuntan.

En la misma zona, a una esquina de distancia, una gran unifamiliar lleva más de un año ocupada. Los residentes en el entorno de este chalet aseguran que en este caso no hay problemas de convivencia y que incluso mantienen limpia una propiedad que estaba en muy mal estado, en completo abandono. Pero les molesta que unos paguen y otros no. «Hacen el puente de la luz. ¿Por qué nosotros tenemos que pagar las facturas y otra gente no? La ley no nos trata a todos igual», lamentan.

 

Estancias más cortas

En las segundas residencias, no se detectan tantas ocupaciones indefinidas, pero sí estancias más cortas donde a menudo destrozan las viviendas. Este es el caso Raquel Jiménez. Es de Lleida y tiene un apartamento en Cambrils, en la calle Garbí. Este invierno entraron en su vivienda: «No sólo robaron. Se instalaron allí durante días. Comieron pizzas, usaron las camas y lo dejaron todo patas arriba».

Otro caso es el de un vecino de Vilafortuny que, aunque pertenece mantenerse en el anonimato, ha experimentado un caso similar. Hace un mes recibió una llamada de un vecino que le alertaba de que había una persiana rota en su casa y habían visto movimiento. «Cuando llegué, estaba todo sucio, había objetos rotos y vi que se habían llevado varios objetos, entre ellos una bicicleta. Por suerte, no había nadie. Y en seguida cambiamos las cerraduras», explica. Fue a formalizar la denuncia a los Mossos. «Esta misma semana me han llamado diciéndome que ya habían atrapado a los responsables. Han sido resolutivos, y es una buena noticia», apunta.

Es una situación que se repite en varias urbanizaciones de la costa. En el caso del Casalot, en Miami Platja, aseguran que han tenido problemas a menudo con ocupaciones ilegales. Así lo denunciaron a este rotativo vecinos de la Zona Ranxos. Uno de ellos, Antonio López, manifestó la importancia de hallar soluciones al «olvido» al que estaba sometido este área residencial.

En este núcleo de Mont-roig del Camp, el hecho de que muchas de las viviendas sean unifamiliares y que la mayoría de ellas estén deshabitadas en invierno convierte a la población en apetecible.

 

Edificios enteros

En el Baix Penedès las ocupaciones ilegales han llegado incluso a afectar edificios enteros. A pesar de que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) lo ha convertido en un símbolo y no da problemas en el entorno, la situación vivida en otros edificios en El Vendrell o Calafell han sido motivo de alteraciones del vecindario por las peleas y fiestas.

Casas vacías propiedad de bancos que se han hecho con ellas tras realizar embargos también han sido ocupadas en el Baix Penedès. En estos casos destacan las urbanizaciones que quedan aisladas de los núcleos urbanos. En estas zonas es complicado detectar las ocupaciones ya que no son áreas de paso y además hay núcleos sin asfaltar.

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