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Los descendientes de Miró donan la masía a Mont-roig del Camp

Ahora el Mas será propiedad de la fundación que gestiona la museización y su apertura al público. También donan al proyecto 500.000 euros
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Foto: DT

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El proyecto de conversión del Mas Miró en una casa de artista ha dado un paso de gigante. Los descendientes del pintor han donado la masía de Mont-roig a la Fundació Mas Miró. También aportan 500.000 euros para ayudar a desarrollar la museización del espacio y abrirlo a la ciudadanía. Firmaron el documento de declaración de voluntades el día 26 de marzo, y el 3 de julio tienen cita para formalizar el acuerdo ante notario. Este martes notificaron su decisión en una reunión mantenida en Barcelona con los miembros de la Fundació Mas Miró: el Ayuntamiento de Mont-roig del Camp, la Fundació Joan Miró, con sede en Barcelona, y la Successió. En este caso, se trata de Joan Punyet y Lola Fernández, hasta ahora propietarios cada uno del 50% de la finca. Ambos han aportado 250.000 euros a esta nueva inyección-.

El alcalde, Ferran Pellicer, se muestra agradecido a la familia por la donación, y señala que supone un paso muy importante para el municipio y su proyección internacional. «Ahora la fundación ya tiene recursos suficientes para que la actuación avance», señalaba ayer Pellicer, satisfecho. Y es que hará aproximadamente un año, los sucesores del pintor ya donaron 200.000 euros.

Ahora los técnicos responsables están redactando el proyecto ejecutivo de la primera fase, que se podrá iniciar en breve porque ya hay recursos suficientes. «Ahora tenemos un fondo de más de 700.000 euros. Están las donaciones de la familia, aportaciones de La Caixa, la ANAV y ahora gestionamos un convenio con la Diputació de Tarragona», apunta el alcalde, quien subraya que, además, están a la espera de la resolución del 1% cultural del Ministerio de Fomento, que prevé conocer a finales de junio.

Hace dos legislaturas ya hubo un intento de compra por parte del Ayuntamiento -entonces la finca tenía un valor de entre cinco y seis millones de euros-, y en la pasada se gestionó un alquiler, barajando una cifra de 10.000 euros al mes. Ahora, Mont-roig será propietario de la finca donde Miró pasó largas temporadas, y junto a la familia y la Fundació Miró de Barcelona trabajará para desarrollar la actuación.

En una reciente presentación, Joan Punyet, nieto del artista, explicó que habían hallado algunas notas donde Miró se preguntaba qué pasaría con la masía de Mont-roig. Por ello mostraba su voluntad de convertirla al fin en casa de artista y abrirla a visitas. «Ahora nadie podrá decir que Miró no dio nada a Mont-roig. Hay una finca y un proyecto cultural que hará enriquecer el municipio, que tuvo la suerte de ser un lugar escogido por Miró para vivir».

El proyecto estuvo un tiempo paralizado, pero se desencalló hace algunos meses. La idea es convertirla en una ‘casa de artista’ y abrirla a la ciudadanía para dar a conocer el entorno que tanto amaba el pintor. Asimismo, el alcalde subraya que en ocasiones se han desplazado hasta Mont-roig periodistas procedentes de lugares como Washington o Taiwan, «y nadie podía entender que tuviéramos la finca en aquel estado. Entonces nos pusimos a trabajar y a buscar los puntos en común para tirar adelante la idea». Y apunta: «Miró y Mont-roig están unidos desde antes. Ahora lo estarán eternamente».

Cuna de su obra

Miró pasó largas temporadas en su masía durante 65 años. Para él era un refugio, un lugar de inspiración, donde viajó para recuperarse de una enfermedad y que se convirtió, con el tiempo, en cuna de una obra que hoy tiene un incuestionable prestigio internacional y que ha situado el nombre del pintor entre los grandes del surrealismo. Precisamente las estancias que recorría a diario el artista ofrecerán a los visitantes un viaje en el tiempo. Será a partir de 2016, cuando la masía abrirá como una ‘casa de artista’ que planteará la influencia del territorio en sus creaciones artísticas.

Si todo va según lo previsto, en verano del año que viene ofrecerá ya una muestra permanente con distintos ejes de interés: el vínculo emotivo y creativo entre Miró y Mont-roig, la obra producida en la casa y la que se inspiró directamente en el municipio y su entorno, así como la vida cotidiana de Miró en la casa durante sus estancias anuales.

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