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Los hoteleros invierten 50 millones en la puesta a punto de la campaña

Desde cambiar la piscina o mejorar la fachada hasta la renovación de mobiliario o una nueva capa de pintura

J.Cabré

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La licencia del Best San Diego asciende a 700.000 euros a lo que hay que sumar otros complementos sin necesidad de permiso municipal. FOTO: A. MARINÉ

La licencia del Best San Diego asciende a 700.000 euros a lo que hay que sumar otros complementos sin necesidad de permiso municipal. FOTO: A. MARINÉ

Los casi 90 hoteles que operan en la Costa Daurada central –Salou, Cambrils y Vila-seca (La Pineda)– aprovechan estos meses de temporada baja para realizar obras y mejoras de diferente envergadura. «La vida útil de un establecimiento supera con creces los 15 años, pero ello no quiere decir que cada año sea necesario una puesta a punto, una mejora en función de la exigencia del cliente», explica David Batalla, presidente de la Federació Empresarial d’Hosteleria i Turisme de la provincia de Tarragona (FEHT).

En el departamento de licencias de cada uno de los tres ayuntamientos han entrado desde finales de 2016 un total de 63 peticiones de obra mayor, es decir, aquella que requiere autorización municipal. La suma de la inversión en las tres ciudades supera los 7,5 millones de euros, siendo Salou (3,35) y Cambrils 3,28) las dos localidades donde los hoteles hacen mayor inversión. En Vila-seca, las dos licencias suman un total de 92.000 euros.

Sin embargo, explica Carles Ferrer, vicepresidente de la FEHT, estas cantidades son irreales. «A la solicitud de licencia hay que sumarle otras inversiones que no requieren autorización municipa y que cada año se deben llevar a cabo». Así, la suma de la inversión que la gran mayoría de los 86 hoteles de la Associació d’Hotelera de Salou, Cambrils y La Pineda han desembolsado para esta temporada «es de 50 millones, una cifra muy similar a la que invirtió el sector en la pasada campaña», explica Xavier Roig, presidente de la Associació Hotelera.


Momento ideal
La capacidad inversora tan grande de las dos últimas campañas, que asciende a 200 millones –100 por temporada– incluyendo campings y apartamentos, viene propiciada por la recuperación gradual del sector. «La situación económica de los últimos años, con la crisis de por medio, ha obligado a algunos hoteleros a retrasar las inversiones más grandes. Ahora, pero, con el cambio gradual de la situación el sector ve urgente la necesidad de actualizar sus instalaciones», explica David Batalla.

«El cliente cada vez es más exigente. Debemos aprovechar este turismo prestado que nos viene por diferentes motivos y al que debemos ofrecer lo mejor y fidelizarlos para cuando nuestra competencia (países ahora con conflictos o inestabilidad) se recupere», dice Ferrer.

La inestabilidad del Magreb sumada a los problemas internos de Turquía han motivado que estos años muchos turistas, entre británicos y rusos, hayan cambiado de destino y se hayan fijado en la Costa Daurada. Turquía poco a poco parece que va recuperándose y además se ha firmado la paz con Rusia, uno de sus mercados.

Ante esta situación, el sector hotelero tiene claro que debe seguir apostando por el mercado inglés –el principal cliente extranjero– y seguir seduciendo con la calidad al turista ruso que hace unos años entró con fuerza en estas costas.

«Las perspectivas son buenas y parecidas a 2016, pero no debemos bajar la guardia», explica Xavier Roig. «El cliente que llega a la Costa Daurada es diferente del que venía hace una década y su nivel de exigencia te obliga a actualizarte: piscinas interactivas, suites más anchas, restaurantes tematizados, wifi... servicios que demanda el cliente y que está muy bien informado de la oferta de otros destinos», añade Carles Ferrer.

Las obras deben estar finalizadas para primeros de abril, fecha donde la mayoría de los hoteleros de Salou, Cambrils y La Pineda abrirán sus puertas. La Semana Santa tardía, el arranque de PortAventura y Ferrari Land señalan el calendario de este 2017 en cuanto inicio de la temporada vacacional.

Mientras, desde esta semana y hasta finales de marzo siete de los 86 hoteles abrirán sus puertas para acoger al turista sénior (del Imserso). Los hoteleros admiten que el rendimiento económico de este cliente no existe, pero sí permite estabilizar una plantilla que seguidamente operará al 100%.

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