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Los hoteleros viven la temporada 'más complicada' en treinta años

Lamentan que el mercado nacional ha crecido menos que otros destinos y no ha compensado el desplome del ruso
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La calle Zaragoza de Salou es una de las más transitadas por los turistas durante el verano. Acumula un gran número de establecimientos comerciales. Foto: Pere Ferré

La calle Zaragoza de Salou es una de las más transitadas por los turistas durante el verano. Acumula un gran número de establecimientos comerciales. Foto: Pere Ferré

«Desde la crisis del turismo británico a principios de los años noventa no habíamos vivido una temporada tan complicada como esta», afirma Eduard Farriol, presidente de la Associació Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda. La apuesta por el mercado ruso ha salido mal este verano. ?No por una mala planificación, sino porque nadie se esperaba un desplome tan brutal del rublo y que la instabilidad política de Rusia a causa del conflicto con Ucrania se enquistara. Las cifras son malas: los hoteleros de la Costa Daurada han perdido casi medio millón (485.680) de pernoctaciones de clientes rusos, lo que supone una caída del 50% respecto a 2014. Un agujero demasiado grande que el mercado nacional no ha tapado.

«El turismo español ha crecido alrededor de un 10% (202.715 pernocataciones) en la Costa Daurada, menos que en otros destinos como la Costa del Sol o la Costa Blanca», apunta Farriol. La causa de este modesto incremento, añade, se debe a «una suma de factores: el proceso soberanista, la mala imagen que proyectan el Saloufest o el top manta y la falta de inversiones para potenciar el turismo del comercio y las administraciones públicas».

La reputación de la Costa Daurada no atraviesa su mejor momento. Un informe de la web de viajes Trivago la sitúa como la peor valorada por sus usuarios de entre todas las costas españolas. Eso sí, aprueba con una puntuación de 75,89 sobre 100. Costa de la Luz encabeza la lista con 80,56.

«Naturalmente, elementos como el Saloufest o el top manta no contribuyen a generar una imagen positiva, pero la demanda los interpreta como aspectos aislados, acotados en el tiempo. El destino es mucho más que eso: un litoral de 92 kilómetros y sesenta playas bien adaptadas a las familias, PortAventura, la Tarraco Romana, la ruta del Cister...», asegura Octavi Bono, gerente del Patronat de Turisme de la Diputació de Tarragona.

A falta de los datos definitivos, el sector confía en ‘salvar’ finalmente la temporada con unas cifras de ocupación globales similares a las del año pasado. Salvo el ruso y el belga, el resto de mercados tradicionales –español, británico, francés, irlandés y holandés– crecerán, aunque de manera muy ?suave. Cambrils y La Pineda han funcionado porcentualmente mejor que Salou, municipio que más ha acusado el descenso del turismo ruso –aunque en cifras absolutas es el que más ha recibido– y donde menos ha crecido el nacional. «Salou está enfermo, se está degradando, necesita un proyecto de futuro para evitar que el turismo siga cayendo», considera Farriol.

La excesiva dependencia del mercado ruso ha podido pasar factura. «Ha habido un exceso de concentración de camas en un solo mercado y eso es malo. Hay alojamientos y comercios centrados casi exclusivamente en el cliente ruso que lo han pasado muy mal este verano. Lo que ha sucedido este año nos tiene que servir de lección para que tratemos de diversificar aún más y miremos a nuevos mercados, como el alemán», señala Farriol.

Bono matiza que parte del sector turístico intensificó su apuesta por el mercado ruso dada «la debilidad en los últimos años del británico o el español»; y destaca que «hay empresarios que nunca han dejado de trabajar por la diversificación de su comercialización. Está claro que la diversificación reduce el riesgo».

El gerente del Patronat de Turisme de la Diputació vaticina que el turismo ruso se recuperará: «En los más de veinte años que llevamos con este mercado ya hemos visto otros momentos de reculada». Y no cree que haya motivos para que la Costa Daurada deba replantearse su estrategia: «No podemos pensar en cambios de modelo condicionados por situaciones coyunturales de un mercado en concreto. Si lo hiciéramos, seríamos malos gestores».

Considera que la Costa Daurada «tiene un buen posicionamiento construido alrededor de la especialización en turismo familiar, que supone más del 50% de la demanda. Seguro que hay elementos de mejora, pero tenemos una bases muy sólidas que ya quisieran muchos destinos».

Con todo, el mes de septiembre volverá a ser «complicado», según los hoteleros. «Los rusos empezaban a llegar en mayo y se iban a finales de septiembre. Alargaban la temporada. Si el rublo sigue bajando, en septiembre veremos hoteles cerrados», sostiene Farriol.

Menos estancia media

Los campings esperan cerrar la temporada con una ocupación del 75%, lo que representaría tres puntos más que el año pasado. La presidenta de la Associació de Campings de la Costa Daurada y Terres de l’Ebre, Berta Cabré, indica que han experimentado un repunte de clientes nacionales, aunque la estancia media se ha reducido de 6,2 a 5,2 días. Los bungalows y los mobil homes han tenido más salida que la acampada y el caravaning.

Los apartamentos, por su parte, han vivido un verano de contrastes: el número de viajeros ha crecido cerca de un 8%, pero las pernoctaciones se han reducido un 14% respecto a 2014, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

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