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Los marchantes, indignados por los manteros en el mercadillo de Miami Platja

Critican que vendan libremente por la ausencia policial. El Ayuntamiento de Mont-roig del Camp admite la falta de efectivos

FRANCESC JOAN

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Un mantero, situado frente a una parada dentro del mercadillo de Miami. FOTO: CEDIDA

Un mantero, situado frente a una parada dentro del mercadillo de Miami. FOTO: CEDIDA

Son tiempos difíciles para los marchantes de la provincia de Tarragona. Las restricciones por el coronavirus y el drástico descenso de turistas ha dejado contra las cuerdas a buena parte de los vendedores, sobre todo los que trabajan en los mercadillos de los municipios de costa. Tienen menos clientes, han descendido sus ingresos (ya estuvieron muchos meses cerrados cuando se desencadenó la pandemia) y su lucha se centra ahora en negociar una rebaja de las tasas municipales con el objetivo de que se adapten a la actual coyuntura.

Ahora ha surgido un nuevo problema para los marchantes: en el mercadillo que se celebra todos los sábados en Miami Platja los manteros se sitúan ya junto a los propios paradistas y venden libremente sus artículos, pese a tratarse de una actividad ilegal, aprovechando que no hay ningún tipo de control policial.

La situación indigna a la asociación Marxants TGN, que ha denunciado públicamente los hechos y no se muerde la lengua al calificar como «vergonzosa» la actitud y permisividad del Ayuntamiento de Mont-roig del Camp debido a la ausencia de una patrulla policial fija que, a su entender, evitaría esta problemática.

«Somos nosotros quienes tenemos que llamar a la policía para denunciar que hay manteros dentro del mercadillo», advierten desde la propia asociación de Marxants. «Y si viene algún agente, llegan, dan una vuelta y se van. Pero ni tan siquiera les piden la documentación. Los manteros empiezan a recoger cuando ven a la policía, pero en dos minutos ya están en el mismo sitio y vuelven a vender», añaden.

Competencia desleal

La situación resulta del todo incómoda para los vendedores ambulantes, que ven como frente a sus propias paradas los manteros consiguen captar en muchas ocasiones a los clientes que acuden al mercadillo. «Hay turistas que se gastan 20 o 30 en euros con los manteros y luego ya no compran nada más», lamentan.

Ante esta ‘nueva realidad’ los marchantes no pueden evitar las comparaciones. «Nosotros pagamos tasas por la ocupación de la vía pública y por nuestras paradas, pagamos los autónomos y seguridad social, seguros... debemos tenerlo todo legal para poder vender y resulta que los manteros realizan una actividad ilegal, venden falsificaciones, no pagan absolutamente nada y son uno más aquí... de ahí nuestra queja. Que nos dejen también a nosotros estar aquí sin pagar nada», sostienen. «¿Hasta cuándo esta discriminación y humillación a los marchantes?», se preguntan. Estudian además emprender acciones legales.

Además de quejarse del Ayuntamiento por la ausencia policial también lamentan la falta de control sanitario. «A nosotros nos exigen mascarillas, el uso de geles y que mantengamos correctamente las distancias reglamentarias, y en cambio los manteros ni las usan, ni tienen hidroalcohol ni marcan separaciones».

«Venden falsificaciones, no pagan tasas e incumplen las medidas antiCovid»,  critican los marchantes

En paralelo la libre actividad de los manteros en el mercadillo también perjudica al pequeño comercio de Miami Platja, que al igual que los marchantes se ve igualmente afectados por las compras que los turistas realizan a estos vendedores.

Desde el Ayuntamiento de Mont-roig del Camp reconocen que «la policía local no tiene los suficientes recursos para hacer frente a este problema» que hay con los manteros en el mercadillo situado en el núcleo de Miami Platja. Califican este problema como «endémico».

Argumentan que el municipio tiene, además, la complejidad añadida de contar con dos núcleos urbanos separados a varios kilómetros de distancia, más de 20 urbanizaciones dentro de su término municipal y una población que pasa de los 12.000 habitantes fijos a más de 60.000 en verano, contabilizando los turistas y los ciudadanos que disponen de segunda residencia.

Esas mismas fuentes del Ayuntamiento señalan que en diversas ocasiones se ha solicitado el refuerzo de Mossos d’Esquadra, el cuerpo que tendría la competencia en este ámbito de actuación, pero que en ese caso son necesarias actuaciones policiales especiales para poder abordar una problemática, la de los manteros, que califican de «alta complejidad».

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