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Los niños de Calafell dibujan y escriben para los refugiados: "No estáis solos"

La iniciativa EKOPROJECT comenzó en 2016 con el campamento que se montó en Idomeni (Grecia)

José M. Baselga

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Ahmid espera que su dibujo haga sonreír a otro niño.  Foto:  JMB

Ahmid espera que su dibujo haga sonreír a otro niño. Foto: JMB

Helena quiere mostrar que todos están juntos.  Foto: JMB

Helena quiere mostrar que todos están juntos. Foto: JMB

Alanis y Gisela señalan que conocen la realidad de los refugiados. ?Es muy triste?, dicen. Foto: JMB

Alanis y Gisela señalan que conocen la realidad de los refugiados. ?Es muy triste?, dicen. Foto: JMB

Silvia pidió a sus amigas que participasen en la iniciativa de hacer dibujos para los niños refugiados.  Foto: JMB

Silvia pidió a sus amigas que participasen en la iniciativa de hacer dibujos para los niños refugiados. Foto: JMB

Al principio es como la vida misma. La pista de Scalextric atrae más que la sencilla mesa con unas hojas en blanco y unos colores. Da menos que pensar. Pero cuando los chavales que acuden al Parc Nadalenc de Calafell saben para qué son esas hojas en blanco y esos colores no dudan en dejar el mando de los cochecitos y ponerse a dibujar.

Escriben un Feliz Año que seguro se leerá con resignación. Sin ni siquiera imaginar que el mundo donde ha sido escrito existe. Aunque se ha escrito con más esperanza que convencimiento. Porque a pesar de que quienes dibujan todavía son muy jóvenes, saben que el mundo donde se leerá su escrito sí que existe.

Aylan y Omran

Lo han visto por la tele. El cuerpo del niño tirado en la playa y del que apenas unos meses después hay que hacer memoria para recordar su nombre. Se llamaba Aylan. O el de aquel otro ensangrentado y con la entereza de quien sobrevive a diario. Aquel otro pequeño rescatado de un bombardeo en Alepo se llamaba Omran.

Los también niños de Calafell que acudieron al Parc Nadalenc dibujaban y pintaban para los pequeños de los campos de refugiados de Grecia. Un Feliz Año y unos escritos de esperanza. «Para que sepan que nos acordamos de ellos», explicaban Alanis y Gisela. Porque no pueden hacer más. Y porque ven lo que está pasando sin que se haga nada. «Ojalá que estos dibujos les hagan sonreír», dice Helena.

La iniciativa recibe el nombre de EkoProject. La ONG hará llegar todas las cartas y dibujos a los campos de refugiados. Los impulsores de la iniciativa destacan que «son dibujos que hacen saber a los niños que no están solos y que alguien piensa en ellos. Eso les da esperanza y fuerzas para seguir un día más. Allí se vive día a día», explican.

La gasolinera

EkoProject surgió el pasado año cuando miles de refugiados que llegaron a las costas griegas, a 24 kilómetros de Idomeni quedaron hacinados junto a una gasolinera de la cadena Eko. Aquel campamento improvisado pasó a llamarse Eko Station.

Árabes y kurdos que llegaron a Eko Station se organizaron con el único apoyo de Médicos Sin Fronteras. En sólo tres meses los refugiados establecieron una escuela, cocina comunitaria, un cine y un lugar de juegos para los niños.

Pero el pasado 13 de junio fueron desalojados por antidisturbios griegos y fueron hacinados en viejas granjas de pollos en un campamento militar.

Hasta allí llegarán los dibujos de los niños de Calafell. Conocen la situación. Los impulsores de la iniciativa destacan que es bueno que los niños conozcan esa realidad. «Sin imágenes crueles. Explicando lo que pasa». Porque de esta manera se trabaja en la solidaridad. «Y porque cuando conozcan a una persona que llega de fuera y necesita ayuda no habrá rechazo».

«Ojalá que estos dibujos les hagan sonreír. Estamos con ellos», repite Helena.

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