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Los residentes de Salou piden zonas verdes de parking tras la odisea de este verano

La presencia mayoritaria de turistas nacionales y franceses, con coche propio, ha dificultado como nunca poder aparcar

FRANCESC JOAN

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Una furgoneta mal aparcada en la autovía de TGN. FOTOS: ALBA AMRINÉ

Una furgoneta mal aparcada en la autovía de TGN. FOTOS: ALBA AMRINÉ

María Sánchez ha dado ya un par de vueltas por la calle Major de Salou, donde reside, y el carrer del Nord. Busca donde aparcar su coche, en zona blanca o azul. Pero nada. No encuentra plaza. Hay overbooking de vehículos. Tantos que algunos estacionan pisando parcialmente pasos de peatones o invadiendo parte del área reservada a la entrada de parkings. María decide atravesar la Plaza Europa -vive junto a una de sus esquinas- y buscar por los alrededores del carrer Terrer. Otras veces ha sido una buena opción en días así. Tampoco tiene suerte.

Su ruta se dirige ahora hacia el nuevo parking de zona azul de la Avinguda Joan Fuster... Ocupado al 100%. Junto a su entrada hay coches estacionados en un pequeño tramo sin asfaltar. La mayoría están multados ya. Y en el amplio descampado que hay al otro lado, donde aparcaban decenas de coches hasta junio, desde hace unas semanas se prohíbe con señalización.

María acaba cruzando el paso de la vía férrea, y poco después de adentrarse a la zona de Emprius tiene la suerte de toparse con otro coche que justamente deja una plaza libre. En total se ha pasado 25 minutos buscando, y ahora deberá caminar otros 20 hasta casa.

La escena tiene lugar a finales de agosto. Y se ha repetido entre multitud de residentes de Salou. Esa dificultad para aparcar es algo habitual por estas fechas en un municipio tan turístico como Salou, pero este verano se ha multiplicado.

Entre otros motivos, por la presencia mayoritaria de turistas nacionales y franceses que han acudido con sus propios vehículos a pasar las vacaciones aprovechando la disponibilidad de las plazas hoteleras que solían ocupar sobre todo británicos y rusos, ausentes este año por las restricciones derivadas del coronavirus.

Un vehículo multado en la entrada de la zona azul de Joan Fuster

«No hay derecho a que tengamos que estar buscando aparcamiento una media hora al volver del trabajo y luego tardar otros 20 para llegar hasta casa», explica María Sanchez. «La cantidad de coches que ha habido este verano ha sido exagerada», añade.

María cree además que sería necesario que el Ayuntamiento estudie la instauración de zonas verdes de aparcamiento para residentes, con el objetivo de acabar con esta odisea que ha sido aparcar en la calle este agosto. Una petición que empieza a tomar forma en las redes sociales.

Hay otras quejas de los conductores residentes. «Que no tengamos estación también ha influido, porque gente que venía de Barcelona o Valencia a pasar el fin de semana antes lo hacía en tren y dejaba el coche en sus domicilios, y ahora no lógicamente»; ésa es otra de las quejas, que se hace extensiva a la prohibición de aparcar en algunos descampados como el de la Avinguda Joan Fuster donde antes estaba permitido.

La presencia de coches mal aparcados, y muchos multados, ha sido constante en la propia autovía de Tarragona, en Covamar, Joan Fuster o Cap Salou, por citar algunos ejemplos.

 En este descampado de la Avinguda Joan Fuster se prohibió aparcar.

El Ayuntamiento de Salou corrobora ese notable incremento de vehículos de este verano. «En agosto ha venido mucha más gente en vehículo privado» reconoce el concejal de Seguretat Ciutadana i Mobilitat, David González, quien asegura respecto a las plazas de aparcamiento que «es un tema estudiado y recogido en el Pla de Mobilitat Urbana i Sostenible. Uno de nuestros dos ejes prioritarios fue la creación de más plazas de aparcamiento, junto con el carril bici. En este sentido se amplió el parking de la zona azul de la calle Berlín y se creó el nuevo aparcamiento de Joan Fuster; además se han mejorado los existentes y se han habilitado otros espacios de aparcamiento gratuito, que funcionan como parkings disuasorios».

Al margen de las zonas blancas de las calles el municipio tiene en total 2.574 plazas de aparcamiento públicas distribuidas en 11 parkings; dos de ellos son gratuitos, en la zona de la escuela Elisabeth (410) y Emprius (320).

González reconoce que «este agosto se han puesto más multas porque había más coches de lo normal» y deja claro que en los mencionados descampados de Joan Fuster, la calle Murillo o Carles Buïgas se ha prohibido aparcar «porque se trata de zonas verdes».

Coches aparcados encima de las aceras en la Avinguda Joan Fuster.

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