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Los sueños siguen su camino

Joan Lara, de El Vendrell, recorre 1.250 kilómetros del Camino de Santiago en 15 días para recoger fondos destinados a niños que luchan contra el cáncer

José M. Baselga

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Joan Lara guarda los sueños de los niños en una botella para lanzarlos al mar.  Foto: Cedida

Joan Lara guarda los sueños de los niños en una botella para lanzarlos al mar. Foto: Cedida

«Quiero que los niños con cáncer escriban sus sueños en papel, que los dibujen... Los recogeré, los cargaré a mi espalda y correré hasta donde ya no se pueda más. Donde acabe la tierra. Hasta Finisterre».

Así lo explicaba Joan Lara , director de las piscinas municipales de El Vendrell, días antes de arrancar lo que llamó el Camino de los sueños. Hace pocos días regresó a El Vendrell tras recorrer en sólo 15 días 1.250 kilómetros.

Ha sido un Camino de Santiago que arrancó desde la Casa de los Xuclis que la Associació de Familiars i Amics de Nens Oncològics de Catalunya (Afanoc) tiene en la Vall d’Hebron de Barcelona y que ha llegado al final de la tierra, en los acantilados de Fisterra.

Joan Lara ha recorrido 84 kilómetros diarios con un objetivo:recaudar fondos para los niños que luchan contra el cáncer. La iniciativa ofrecía apadrinar kilómetros a un mínimo de 3 euros a través de la página web de mecenazgo solidario www.migranodearena.org/rendirsenoesunaopcion.

«No era una lucha contra el crono. No era un reto deportivo. Era más profundo», explicaba el deportista a su regreso. El Camino por su simbolismo. Y la distancia diaria, similar a la de dos maratones, porque es la que recorrió el soldado griego Filípides en el 490 antes de Cristo entre esa ciudad y Atenas para anunciar la victoria sobre el ejercito persa.

«Los chavales con cáncer libran cada día una batalla. Una maratón de fuerza», explica Joan Lara, que avanzaba con su mochila llena de sueños de los chavales de la Casa de los Xuclis.

Lara explica por su dedicación deportiva en los primeros días el reto se planteaba como una prueba física, «pero kilómetro a kilómetro y día a día se transformó en una lucha interior. Mía y de los niños cuyos sueños llevaba a la espalda. Me daban la fuerza que tienen para seguir».

Muchos peregrinos que coincidieron con Lara en el Camino han colaborado. Como muchos vecinos de El Vendrell que seguían su reto. «Cuando les explicaba el motivo de mi Camino , me abrazaban y me daban ánimos. Algunos incluso lloraban».

El atleta el pasado año realizó la Ultraman de Reino Unido con el mismo objetivo de lucha contra el cáncer. «Este año tenía que ser especial para los chavales que están en la Casa de los Xuclis.

Lara llegó a los acantilados de Fisterra, con la mochila cargada de los sueños y los dibujos de los niños. «Porque estamos hechos de sueños. Y sin sueños, no seríamos nada». Y en Fisterra, donde ya no se podía seguir corriendo, los guardó en una botella y los lanzó al mar «para que los sueños continúen su curso».

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