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'Los turistas pueden plantearse no venir por las colas en la N-340'

El sector turístico de la provincia criticaque los tapones que se forman en verano, especialmente en la parte norte, perjudicanla llegada de visitantes de proximidad

Javier Díaz Plaza

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Las colas de vehículos en la carretera N-340 son habituales en verano y durante los fines de semana y festivos. Foto: Alba Mariné

Las colas de vehículos en la carretera N-340 son habituales en verano y durante los fines de semana y festivos. Foto: Alba Mariné

Verano es sinónimo de calamidades si se circula por la carretera N-340 o por la C-14. Los atascos son kilométricos en cuanto asoman los turistas. Los accesos a la provincia de Tarragona se colapsan con un reguero de coches parados, sobre todo en la parte norte, de Altafulla a Cunit. No es nuevo, pasa cada año. Y seguirá pasando hasta que los que mandan (léase Gobierno central y Generalitat) se tomen en serio el problema y busquen una solución. Los alcaldes y vecinos de los municipios afectados están hartos de quejarse. También los empresarios. El sector turístico critica que las interminables colas que se forman pueden frenar la llegada de visitantes de proximidad.

Los campings, algunos situados a pie de asfalto, son los alojamientos que más notan las deficiencias de estas vías. «El 85-90% de nuestros clientes vienen en coche particular o lo alquilan en destino. Proceden sobre todo de Catalunya o del norte de España: País Vasco, Navarra o Aragón. Moverse por carretera es básico para acceder a nuestras instalaciones, así que las infraestructuras son un activo muy importante para nosotros. Si no están en condiciones, nos perjudica», afirma Manel Basquens, miembro de la junta directiva de la Associació de Campings de Tarragona.

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