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Los vándalos se ceban con los toldos de la playa de Coma-ruga

En algunas ocasiones los han tirado al mar con la estructura de hierro

José M. Baselga

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Uno de los toldos destrozados.

Uno de los toldos destrozados.

Un día aparecieron hasta seis toldos destrozados en la playa de Coma-ruga. Con las lonas rajadas y tiradas en la arena. Sin otro objetivo que el destrozo.

Otras veces los responsables de las hamacas y toldos los han encontrado arrojados en el mar. «Con los hierros y todo».  Incluso la pasada noche desapareció uno por completo. «Lo hemos buscado en el mar y en solares de la zona por si quien se lo llevó lo ha tirado. Pero no ha aparecido», explica con frustración el responsable de esos servicios para los bañistas que señala que «es la temporada con más vandalismo».

En los días que van de verano los vándalos han destrozado hasta 15 toldos sólo en Coma-ruga. Y cada lona cuesta 200 euros que debe reponerse con rapidez ya que algunos de los parasoles destrozados están alquilados para la temporada y no pueden faltar.

Toldos de Coma-ruga.

El vandalismo gratuito en la playa de Coma-ruga se ha incrementado desde el final del estado de alarma. «En pasadas temporadas durante todo verano podía aparecer destrozado algún toldo, pero en lo que levamos de julio ya son 15». 

Sillas y kayaks
Y no sólo sufren daños los parasoles. También las sillas que las personas que tienen un toldo reservado para la temporada dejan atadas a los postes sufren los ataques. Los vándalos las arrancan y las tiran por la playa. Incluso los kayaks que los propietarios dejan en la arena atados a un poste aparecen flotando en el mar. Los gamberros arrancan el poste para poder llevarse las embarcaciones. «A veces tengo que entrar en el agua para devolver los kayacs a la orilla.

La situación hace temer que ese vandalismo durante el verano pase a ser en una práctica habitual que además afecta a la empresa que tiene la concesión del servicio de hamacas y toldos y que paga por ello. 

«Tenemos un stock ante posibles incidencias, pero si hemos de reponer seis toldos cada semana se nos van a acabar. Y las lonas nuevas cuestan más de 200 euros. Están haciendo mucho daño».

Vigilancia
En alguna ocasión los responsables del servicio han llamado a la Policía Local, pero lamentan que por la noche y los fines de semana no hay patrullas disponibles ya que toda la plantilla presenta bajas médicas.

Los encargados del servicio de toldos y hamacas ya han realizado alguna vigilancia hasta entrada la madrugada para intentar localizar a los autores de los destrozos con ese vandalismo, pero no han logrado dar con ellos.

Además de las lonas rajadas también los postes de hierro aparecen doblados y arrancados de la arena. «Es como si se subiesen encima y se tirasen como si fuesen camas elásticas».

Los responsables del servicio consideran que es hacer daños de manera gratuita y expresamente ya que por la mañana no hay restos de que pueda haber habido una fiesta nocturna.

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