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Los vecinos del Barri Antic de Cambrils reclaman la apertura del Forn del Tallero

El consistorio no contempla ningún proyecto para este edificio remodelado hace ocho años

Cristina Sierra

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El edificio del Forn del Tallero se encuentra en pleno corazón del Barri Antic, en la calle de Cardenal Vidal i Barraquer.   FOTO: Alba Mariné

El edificio del Forn del Tallero se encuentra en pleno corazón del Barri Antic, en la calle de Cardenal Vidal i Barraquer. FOTO: Alba Mariné

Se anunció como uno de los grandes proyectos enmarcados en el Pla de Barris del Barri Antic de Cambrils pero, ocho años después, todavía no está en funcionamiento. El edificio del Forn del Tallero, ubicado en la calle del Cardenal Vidal i Barraquer, sigue exactamente igual que cuando finalizaron las obras de rehabilitación en verano de 2011. Y parece que continuará inutilizado por un tiempo más, ya que por el momento no está previsto que se abra a corto plazo.

El equipamiento, con una superficie total de 464 metros cuadrados, consta de una planta baja y tres plantas superiores. Un edificio histórico que era un antigo obrador que funcionó desde el siglo XIX hasta los años setenta y que en los últimos años ha estado en boca de la asociación de vecinos El Portal del Barri Antic, que ha pedido insistentemente su apertura.

El presidente de la entidad, Ignasi Martí, explica al Diari que este pasado martes se celebró un Consell de Barri en el que estuvieron presentes la alcaldesa, Camí Mendoza, y el concejal del barrio, Eduard Pellicer. En el encuentro volvieron a pedirles que pongan en marcha el equipamiento. «Nos dijeron que de momento no han podido hacer nada y tampoco hay una partida económica destinada», apunta Martí, que añade que la asociación «sudó» el Pla de Barris que transformó radicalmente el Barri Antic. 

El presidente también recuerda que desde la finalización del proyecto, la entidad no ha parado de trabajar para mejorar los servicios y la seguridad del barrio, como por ejemplo cuando este año consiguieron peatonalizar el tramo que hay justo delante la Escuela de Música en el Passeig Albert. 

Proyectos frustrados

Las obras de demolición del antiguo obrador se iniciaron en julio de 2010 y tres meses más tarde se celebraba el acto de colocación de la primera piedra. El presupuesto total de la ejecución, que duró un año, fue de 839.909 euros pero se subvencionó en un 50% por la Llei de Barris de la Generalitat. 

En los trabajos se respetó la parte patrimonial del Forn del Tallero y se acordó que una parte del espacio funcionara como museo porque se habían recuperado y restaurado las herramientas del antiguo horno. La otra parte del edficio se iba a destinar a un proyecto revolucionario que se esfumó en solo unos meses.

Antes del inicio de las obras, en abril de 2010, el gobierno de entonces, formado por PSC, ERC e ICV, firmó un convenio para que las nuevas dependencias se convirtieran en la sede del Consorci de Benestar Social del Baix Camp. En su momento se llegó a declarar que sería el primer consorcio público de gestión de servicios sociales del Camp de Tarragona y uno de los primeros de Catalunya por dimensión, ya que preveía un presupuesto anual de 4,5 millones de euros y una cobertura del servicio de 87.000 euros. 

Pero la crisis económica que afectó a las administraciones hizo que finalmente no se creara el consorcio. El departamento de Economia i Finances de la Generalitat tenía que hacer una aportación económica para constituir la sociedad pero no fue posible por la situación. La noticia se conoció en junio de 2011, cuando ya se había iniciado el mandato de CiU, PP y La Plic.

El gobierno no pudo poner en marcha el Forn del Tallero -la asociación de vecinos  llegó a plantear que funcionara como un espacio de coworking- ni tampoco la Torre del Llimó, otro edificio rehabilitado. Además, el gobierno tuvo que reducir el horari del Centre Cultural por la crisis en las arcas municipales y que todavía hoy sigue igual.

En 2015, dos cambrilenses propusieron que la explotación del edificio saliera a concurso público. Su objetivo era que se convirtiera en un coworking, como lo es actualmente la Torre de Llimó.  Además, el proyecto también preveía que funcionara como un espacio para organizar diferentes jornadas empresariales y también para hacer talleres dirigidos a mujeres. Sin embargo, la proximidad de las elecciones municipales fue la causa principal por la que el gobierno desestimó la idea, puesto que apuntaron que el proceso de licitación requería su tiempo.
 

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