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Los vecinos del entorno de Carles Buïgas de Salou se reivindican como barrio

Nace la Asociación de Vecinos Salou Este: «Siempre se habla de la zona turística pero aquí vivimos personas»

Carmina Marsinach

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A la izquierda, Esther Folch. Al centro, el presidente de la asociación, Roberto Suñé y a la derecha, Josep Nebot. FOTO: Lluís Milian

A la izquierda, Esther Folch. Al centro, el presidente de la asociación, Roberto Suñé y a la derecha, Josep Nebot. FOTO: Lluís Milian

Los vecinos del entorno de la calle Carles Buïgas aseguran que son mucho más que una zona turística. Se trata de un barrio y quieren que se les reconozca como tal: «Siempre se habla de la zona turística de Salou pero realmente aquí vivimos personas, somos un barrio», apuntan. 

A raíz de esta inquietud se ha formado la Asociación de Vecinos Salou Este que aglutina las viviendas comprendidas desde la avenida Roma, que une la plaza Europa con la Font Lluminosa, hasta la calle Torremolinos, en el límite con Cap Salou. Su presidente, Roberto Suñé, expone que la entidad representa alrededor de unas 3.000 personas.

«Somos un barrio que no tiene infraestructura de barrio ni servicios»

Su principal objetivo es que se les deje de tratar como zona turística: «Somos un barrio que no tiene infraestructura de barrio ni servicios», explica el secretario de la entidad, Àlex Savé. Por su parte, Esther Folch, una de las residentes más antiguas, dice que lo que inicialmente estaba considerado como zona residencial pasó a denominarse zona turística con la llegada de los bares. «Los bares han traído más bares, más gente, más drogas y más inseguridad (..) Ha habido una transformación social que ni el Ayuntamiento ni el barrio han asumido». 

Desde la Asociación de Vecinos Salou Este quieren sentarse en una mesa junto a todos los actores implicados en el territorio: administración, comercios, restauradores, hoteleros y empresarios del sector turístico. «Queremos un pacto para la convivencia. No vamos en absoluto en contra de nadie. La realidad es la que hay pero todos tenemos que estar para poder convivir. Tenemos que tener una mesa permanente de diálogo. Es un barrio en transformación. Tenemos que hacer un plan estratégico de barrio. ¿Qué modelo de barrio queremos? Y cómo tenemos que ir llegando a este modelo», se pregunta Esther Folch. 

«Queremos un pacto para la convivencia.  Crear un plan estratégico de barrio. Tenemos que tener una mesa permanente de diálogo. ¿Qué modelo de barrio queremos?»

Consideran que si no son capaces de impulsar un proyecto de barrio nadie les garantizará los servicios. En este sentido, echan en falta un servicio de transporte de barrio gratuito que les comunique con el CAP. Ahora tienen que ir al médico en coche. Otro de los miembros, Josep Nebot, expone que no hay ningún colegio en la zona y que prácticamente no hay plazas de parking. Los vecinos lamentan tener que pagar los mismos impuestos que el resto de los salouenses y no gozar de los mismos servicios. 

Ruidos y limpieza

Aún así, las principales quejas que quieren intentar solventar lo antes posible son las cuestiones relacionadas con los ruidos o la limpieza. Según Suñé «si no hay cigarros en el suelo tú tampoco los tirarás. Prácticamente no hay papeleras. Hay hoteles que se tienen que pagar sus propios contenedores». Por otro lado, insisten en la necesidad de crear una mesa de diálogo para evitar el exceso de música en algunos bares. Aseguran que en la calle Carles Buïgas muchas terrazas no respetan las normativas. «Los hoteles pueden poner música hasta las 12. Ellos paran. Fantástico. Esto es la convivencia. El problema son las terrazas», apunta Àlex. 

«Si no hay cigarrillos en el suelo tú tampoco los tirarás. Prácticamente no hay papeleras»

La entidad ya ha presentado quejas al consistorio por inseguridad tras conocer la notícia de una agresión a un taxista en su barrio hace dos semanas. 
En diciembre, la asociación se presentó ante el Ayuntamiento y esperan poder mantener otro encuentro una vez se hayan constituido legalmente. Ahora están buscando un local donde poder reunirse, aunque aseguran que tienen un grupo de whatsapp que «saca humo» cada noche. 
«Esta asociación era una necesidad porque el Ayuntamiento no tenía interlocutor», concluye Esther Folch. 

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