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'Mercrominah', la cambrilense que trabaja en el Candy Crush

Entrevista Esta cambrilense, de Vilafortuny, se esconde tras las viñetas en blanco y negro de Mercrominah, su alter ego, mientras trabaja en el videojuego más popular en el Congreso: el Candy Crush

Javier Díaz Plaza

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Ana Jiménez, de 37 años, tras uno de sus dibujos de Mercrominah. FOTO: Cedida

Ana Jiménez, de 37 años, tras uno de sus dibujos de Mercrominah. FOTO: Cedida

La cambrilense Ana Jiménez es artista de videojuegos. Trabaja para la empresa King (la creadora del Candy Crush) desde hace casi seis años. «Después de unos cuantos años dedicándome al sector del juguete, decidí cambiar de rumbo y meterme en el videojuego», asegura. Sus fans la conocen como Mercrominah, nombre del fanzine (www.mercrominah.com) que empezó a publicar tras su paso por Suecia.

¿Qué la llevó a Suecia?
Me fui para seis meses para trabajar en un juego que está marcando historia, el Candy Crush, y acabé viviendo un año allí.

Es un juego muy conocido en el Congreso de los Diputados.
Sigo trabajando para el proyecto, ahora Candy Crush Soda, pero desde Barcelona.

¿Cómo era su vida en Suecia?
Al principio era todo increíble. Vivía en un apartahotel justo en el centro. Siempre iba a trabajar cruzando los puentes flipando con todo lo que me rodeaba. Todo era precioso, el paisaje… los suecos. ¿Has visto cómo son los suecos? Pues ya me entiendes. Meses después digamos que ‘enloquecí; la tranquilidad sueca, la gente, la manera de vivir y, sobre todo, el tiempo, no eran para mí. Uno no tiene ni idea de lo que el tiempo puede afectarte. 

¿Se aburría?
Todo era extremadamente precioso pero extremadamente aburrido para mí. La tranquilidad y tener todo tan planeado... me costaba encajar ¿Sabes lo aburridos que pueden llegar a  ser los suecos también? Pues eso. Fue una etapa de mi vida sinceramente inolvidable y que marcó un antes y un después de mí, pero no dudé en volver al sol mediterráneo un tiempo después.

¿Esa experiencia sueca fue el origen de su fanzine?
Sí, de hecho todo empezó sin querer. Me solían ocurrir cosas muy graciosas, sobre todo por el choque de culturas, me venían dibujos a la mente y tenía la necesidad de contarlo. Me fui sola a descubrir mundo y todo era muy curioso. Incluso iba sin wiffi por la calle para poder vivirlo todo más en primera persona.  

Y se animó.
Empecé a dibujarlo todo, los posteaba en las redes y a la gente le gustaba. Así surgió Mercrominah. Con el duro invierno y la nieve, solía irme a una cafetería todo el día y mientras me servían la comida sueca creaba mi fanzine. Nunca imaginé que fuese a vender tantas copias siendo algo auto editado. Ha sido una sorpresa genial.

El amor es uno de sus temas más recurrentes.
Si me lo miro ahora, era un buen resumen de mi pasado amoroso visto en aquella época. Habla de mi visión del amor y la vida en general. Lo más gracioso de todo, es que empecé el fanzine estando sin pareja y lo acabé teniendo. Para mí, destapa muchas cosas de mi pasado y mi visión de ellas. Yo me lo tomo como un diario.

¿Qué diferencia hay entre Ana Jiménez y Mercrominah?
Mercrominah surgió como la protagonista de mis viñetas. Soy yo. Podríamos decir que Mercrominah es mi alter ego. 

Las viñetas son siempre en blanco y negro. ¿Por qué?
Porque visto de negro, todo lo que me rodea es negro, hasta mi humor es negro. Si por mí fuera, todo sería negro. Es un color que me define y me da fuerza. Es muy gracioso cuando los niños me preguntan ¿por qué no hay colores?, porque prefiero que lo colorees tú. En mi trabajo ya uso los colores y me pagan por ello, esta es mi marca de la casa. Y si algún día introduzco algún color, posiblemente sea el rojo.

¿Le gustaría que Belén Esteban leyera su fanzine?
Sííííí, me encantan las revistas del corazón, aunque no me las compro. Pero en mi casa mi madre siempre ha tenido muchas revistas en la mesa. Es lo que hay, crecí con eso. Es asqueroso todo ese mundo, pero no voy a avergonzarme de algo que siempre ha estado presente en casa de mis padres. Y muy orgullosa de ello. De ahí viene mi vena ‘maruja’ cuando hago mis stories en Instagram criticando todo este famoseo. Yo me lo paso bien, oiga.

Y es una trotamundos.
Justo al año de estar en Suecia y tener ya ganas de regresar a Barcelona, volví de mis vacaciones y mi jefe me propuso irme a Berlín seis meses para trabajar en Candy Crush Jelly. Tres semanas después me planté allí con dos maletas, de nuevo a vivir en un apartahotel junto a tipos de maletín. Yo… la de los videojuegos.  Era divertido, cada noche me hacía una bañera enorme y veía programas de alemanes cantando. Me tragué muchas películas de la 2ª Guerra mundial y al salir a la calle, veía los lugares donde había ocurrido todo eso. Era espectacular.

¿Berlín Influyó en sus creaciones?
Berlín me enamoró. Cada paso en Berlín me llenaba de ganas de seguir conociendo más la historia. Mis ilustraciones más ‘negras’ las  hice en mi estancia allí. Berlín debería ser la capital del mundo, quien pasa por allí y ve lo que pasó, se va con la sensación de querer ser mejor persona. 

¿Cuáles son sus retos más inmediatos?
Ya va siendo hora de que saque el libro. Tengo editoriales interesadas pero lo que me falta es dejar de procastinar y encontrar huecos después del trabajo. Ese es mi reto principal ahora mismo.

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