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Miró y Mont-roig se reencuentran

El Mas Miró abre este viernes sus puertas. Los visitantes pueden conocer el taller y los distintos espacios donde se forjó el artista

Mònica Just

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El taller, durante la visita realizada este jueves. Foto: Alba Mariné

El taller, durante la visita realizada este jueves. Foto: Alba Mariné

Decía Miró que toda su obra fue concebida en Mont-roig. Allí se forjó como artista. Entre las paredes de la masía donde se recuperó de sus problemas de salud. En aquel taller que se convirtió en su particular refugio. En aquellas fincas que tanto le inspiraban. Y en medio de un paisaje que le cautivó. Este viernes, el día en que se cumplen 125 años del nacimiento del artista, y sesenta años después de que la masía cerrara sus puertas, el espacio abre de nuevo como un equipamiento cultural que pone en valor al fin la relación de Miró con el municipio y que lo sitúa en el mapa internacional en cuanto a turismo cultural.

Es un día histórico para Mont-roig. No ha sido nada fácil. Ha habido muchos contratiempos. Durante años. Y la puesta en marcha es parcial. Pero, en cierto modo, podría decirse que Miró y Mont-roig al fin hacen las paces. «Para él, venir a Mont-roig era una religión», resumía este jueves su nieto, Joan Punyet, durante una visita a la masía, recordando que su abuelo solía llevar en su bolsillo, durante sus viajes, una algarroba de su finca. Apenas faltaban 24 horas para la inauguración oficial. Y Punyet se mostraba encantado. Algo emocionado, incluso, recordando su infancia en aquella masía. Y el respeto con el que entraban en el taller de su abuelo.

La masía abre sus puertas tras una primera fase de rehabilitación

Mas Miró abre tras una primera fase de rehabilitación. «Es un paso que necesitábamos dar. Un punto de partida. Y para nosotros, muy importante», explicó la directora del proyecto, Elena Juncosa. Una vivienda que luce intacta. Parece que no ha pasado el tiempo. Y un taller que está tal cual lo dejó Miró en 1976. Donde todavía permanecen los pinceles gastados. Las pequeñas tazas donde el pintor mezclaba los colores. Algunos bocetos. Y aquella pequeña cama, en la planta superior, donde el genio descansaba durante sus siestas.

En 2013 se creó la Fundació Mas Miró. Pero fue en 2015 cuando se replanteó el proyecto. El paso decisivo fue la decisión de los sucesores de donar la finca a Mont-roig. Además de 750.000 euros. «El apoyo y la implicación de la familia fueron imprescindibles», señaló Juncosa. 
La primera fase ha costado unos 450.000 euros. Se han rehabilitado los exteriores, cultivado los campos con cultivos ecológicos y rehabilitado el taller. «No hay ninguna obra original, pero es el lugar donde Miró decidió que se dedicaría a la pintura. Es una visita experiencial. Porque para entender a Miró hay que poner los pies firmes en Mont-roig», explicaba Juncosa, recordando que el discurso sobrepasa la finca.

El Estado aportó en 2017 un total de 200.000 euros. La Generalitat cedió 150.000. La Diputació le destina 30.000 euros al año desde 2016. Y ahora también el Ayuntamiento, recordó el alcalde y presidente de la Fundació Mas Miró, Fran Morancho, remarcando que también aportan recursos técnicos y humanos. Ahora intensificarán las gestiones para buscar patrocinadores y mecenas más en el ámbito local.

Medio millón de dólares

Punyet cree mucho en el proyecto. Siguen con la búsqueda de fondos. Asegura que ahora tienen atada una aportación de medio millón de dólares procedentes de América. «De la filantropía americana», dijo.

El proyecto ahora ayudará a poner en valor a un territorio algo olvidado, remarcó Juncosa. Y es que el turismo cultural tendrá un referente mundial en Mont-roig. «Sobre Miró se ha dicho mucho. Pero sobre el Mas Miró hay mucho por decir todavía».

Fue en Mont-roig donde pintó durante su primera época. Una de sus obras más célebres, La Masia, también muestra aquel vínculo. Y ahora se cerrará el triángulo entre Barcelona, Mallorca y Mont-roig, recordaba ayer su nieto. 

Los vecinos vivirán este viernes la gran fiesta. Podrán visitar la masía, las fincas y el entorno. Estrechar lazos y recordar el vínculo de Mont-roig con el artista.

Su previsión es atraer a unos 20.000 visitantes en su primer año. Pero es una estimación. La directora del proyecto insiste en que, para saber si van por buen camino, es imprescindible arrancar. «Tenemos un plan de viabilidad y de acciones a cinco años vista. Pero necesitamos ver números reales», remarca. Tampoco descartan realizar exposiciones temporales y distintas actuaciones. Aunque, insiste Juncosa, para ello hay que entrar de lleno en la nueva etapa.

Miró, al final de su vida, no volvió a Mont-roig. Temía que su masía desapareciera por la autopista. Víctima de las infraestructuras. Y murió sin conocer el final de la historia. Sin saber que aquella masía se salvaría y, años después, renacería con vocación de ser un referente en el turismo cultural a nivel internacional.

Una ruta por su paisaje emocional

Junto con la inauguración del nuevo equipamiento cultural se pone en marcha también la ruta El paisatge emocional de Miró. Asimismo, la Fundació Mas Miró, en colaboración con el Ayuntamiento de Mont-roig del Camp y con la colaboración de la Successió Miró, han creado este itinerario que vincula el artista con el paisaje. Se trata de un recorrido que pasa por aquellos enclaves desde donde Miró pintó algunos de sus cuadros, además de otros puntos que lo vinculan con la localidad. Los puntos están señalizados e identificados. Y la ruta puede hacerse con una audioguía digital. 

La idea es que el visitante combine las dos propuestas. Empiece por la masía y siga con el paisaje que le sirvió de inspiración, acabando dentro de Mont-roig. El visitante puede observar en primera persona aquellos paisajes que Miró convirtió en obras de arte. Lo hace mediante unos marcos donde puede contemplarse el encuadre en el que se inspiró el artista para pintar su obra; y allí, al lado, puede verse una fotografía de la obra original, con información sobre dónde está expuesta. La ruta acaba en la plaza Joan Miró. «Y al lado de la Església Vella, que es donde hay el tapiz de Josep Royo basado en una obra de Miró que la familia cedió al pueblo. Estamos muy contentos de tener un proyecto como este en el pueblo», señala Yolanda Pérez, concejal de Turismo.

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