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"Necesitaba llorar, pero todavía queda mucho dentro"

Manel Navarro, de Calafell,  estaba de vigilante de seguridad el día de los atentados de la Rambla de Barcelona

Diari de Tarragona

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Manel Navarro, en el centro de la imagen con camisa blanca.

Manel Navarro, en el centro de la imagen con camisa blanca.

Manuel Navarro es de Calafell. Estaba en su trabajo de vigilante de seguridad del mercado de la Boqueria de Barcelona. Nunca olvidará la fecha del 17 de agosto de 2017, cuando faltaban pocos minutos para las cinco de la tarde. Ayer recibió el agradecimiento por su labor en la atención a los heridos del atentado de las Ramblas de Barcelona.

- ¿Dónde estaba?
En mi puesto de trabajo. De guardia de seguridad en el mercado de la Boqueria de la Ramblas de Barcelona. En servicio diario de nueve horas.

- ¿Y de repente?
La gente de estampida en el mercado. Nadie sabía lo que pasaba. Sólo corrían espantados. Y muchos gritos.

- ¿Qué hizo?
Correr en dirección contraria a todas aquellas personas. Había que saber lo que sucedía. Es nuestro trabajo. Un guardia urbano me pidió que ayudase y me fui a la Rambla.

- ¿Pensó en el riesgo de salir a la Rambla?
No piensas nada. Sólo en ayudar. Pero eso es lo que hubiese hecho cualquier otra persona. Sucede todo muy rápido. Es el impulso natural de ayudar. El sentido común de no dejar a nadie.

- ¿Lo primero que vio?
Carreras. Gritos. Gente en el suelo. Unos, inmóviles; otros, pidiendo ayuda. La primera imagen fue la del cuerpo de un niño. Resultó aquel pequeño canadiense que falleció.

Manel Navarro protege a una de las víctimas del atentado. FOTO: Diario España

- ¿Pudo hablarle?
Le cogí la cabeza. No podía hacerse nada. Ojalá sintiese que había alguien con él. No somos médicos, pero podemos estar al lado de quienes sufrían.

- ¿Qué le decía a quien atendía?
Que tranquilo. Ya había pasado el peligro y que ya venían las ambulancias.

- ¿Entonces?
En estos casos te enseñan que tienes que acudir al que solicita ayuda. Proteger, ayudar y socorrer. Vi a una mujer. Le practiqué una reanimación cardiorespiratoria. Me dijeron que aquella chica sobrevivió.

- ¿Eso alivia?
Nada cura lo que pasó. Son imágenes, sonidos, sensaciones que nunca olvidaré. Todavía está muy latente... Pero, claro, saber que pudiste salvar la vida a alguien te hace sentir mejor. Hubiese preferido que no pasara nada.

- ¿Los vigilantes de seguridad quedaron olvidados en un primer momento?
No es una cuestión de destacar a nadie. Todos colaboraron como pudieron en sus ámbitos. Guardias urbanos, mossos, policías, médicos, enfermeros, taxistas, bomberos, comerciantes, vecinos... Pero, claro, también guardias de seguridad.

- ¿Ahora recibe un reconocimiento?
Es para todos los que ayudaron.

- ¿Qué ha sentido?
He llorado mucho. Pero necesitaba llorar. Todavía queda mucho dentro. Está latente.

- Cuando la situación en la Rambla parecía controlada, ¿qué hizo?
Después hubo otro momento que para los guardas de seguridad fue difícil. Los policías tenían otras tareas más urgentes. Pero en la Boqueria había unas 3.000 personas y 180 paradas. Incluso es esos momentos había que vigilar porque hay de todo.

- ¿Destacaría la acción de alguien?
De todos los que ayudaron. Con sus posibilidades. Pero me acuerdo mucho de la mosso d’Esquadra que abatió a los terroristas. Con esa acción salvó a muchas vidas. Para mí es una heroína.

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