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No hay terceras personas en el caso del joven quemado en Torredembarra

Mossos d’Esquadra descarta la tentativa de homicidio en los hechos ocurridos el 27 abril, cuando un chaval de 17 años aparecío en la Plaça Villars con quemaduras de segundo grado.

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El vecino de La Pobla de Montornès se hizo un selfie cuando ingresó en el hospital de la Vall d‘Hebron. Foto: DT

El vecino de La Pobla de Montornès se hizo un selfie cuando ingresó en el hospital de la Vall d‘Hebron. Foto: DT

El Àrea d’Investigació de los Mossos d’Esquadra ha concluido recientemente la investigación que tenía abierta sobre una supuesta agresión con quemaduras de segundo grado a un menor de 17 años y vecino de La Pobla de Montornès.

Fuentes de la Policía Autonómica han confirmado al Diari que las conclusiones de estos meses de trabajo refuerzan la línea de investigación que descartaba la presencia de otras personas en este suceso. Fuentes de los Mossos han explicado que en este caso no hay tentativa de homicidio, es decir, no intervienen personas externas que provoquen las quemaduras.

Las quemaduras que sufrió el adolescente tienen otro origen. Al ser un menor de edad, Mossos no entrar en explicar cómo se quemó. No entran a concretar si fue un accidente fortuito, una acción negligente o bien si el chaval de 17 años tenía intención de quemarse y se le fue de las manos. La investigación está cerrada, aunque la familia no está de acuerdo con esta decisión policial argumentando de que lo que ocurrió el día 27 todavía no está nada claro.

Con el trabajo del área de investigació de los Mossos terminado, las primeras hipótesis que hablaban de una pandilla de jóvenes peligrosos o si la intención de quemar al joven podría tener relación con temas de drogas han ido perdiendo fuerza y credibilidad a medida de que los agentes del área de investigación iban recopilando datos y declaraciones de lo ocurrido en la mañana del 27 de abril de este año. 

El joven avisó a un amigo por teléfono en la Plaça de Villars Un particular lo llevó al CAP. Foto: LL. MILIÁN

Actualmente, el joven de La Pobla de Montornès está recuperándose de las quemaduras sufridas en brazo, cuello y tronco (en la imagen aparece él en un selfie que corrió por las redes a finales de abril).

Además de las cicatrices, visita a un psicólogo para intentar borrar lo ocurrido ese día y plantearse el día a día superando ese incidente. Fuentes conocedoras del caso también señalan que el joven podría pasar en aquellos días de abril por un episodio de depresión que terminó con las quemaduras de segundo grado. Para evitar una recaída y recuperarse físicamente, la rehabilitación va acompañada de estas sesiones con un psicólogo, aseguran fuentes conocedoras del caso.

La historia que no cuadraba

Los hechos ocurrieron el 27 de abril en horario lectivo. El adolescente, que es alumno del Institut Torredembarra, situado cerca desde donde hizo la llamada de socorro, en la Plaça de Villars, del barrio de Babilònia. 

Desde allí llamó a un amigo explicándole que le habían rociado con alcohol y estaba herido. El amigo acudió junto a otro y tras encontrarlo sentado, paró a un coche para llevarlo al CAP sin perder tiempo.

Estuvo tres semanas ingresado en diferentes áreas del Hospital de la Vall d’Hebron 

La Policía Local de Torredembarra y los Mossos d’Esquadra acudieron al centro médico e intentaron hablar con él, aunque no quiso. El primer diagnóstico del CAP era que las quemaduras eran de segundo y tercer grados y que se requería una evacuación inmediata. 
Un helicóptero del SEM se llevó al adolescente hasta la Unitat de Cremats de la Vall d’Hebron, donde estuvo ingresado hasta mediados de mayo.

Durante estos días, la posibilidad de que alguien hubiera agredido con alcohol y un mechero a un adolescente en Torredembarra hizo saltar todas las alarmas. Las especulaciones de una pandilla que estaba fichada por sus actos vandálicos estuvo en el punto de mira, al igual que otras personas que pudieran tener relación con la venta de droga al menudeo.

La falta de pruebas y las reticencias del chaval en hablar con los Mossos –la familia alegaba que no estaba en condiciones– abrieron la línea de que él mismo fuera el autor de las quemaduras. Ahora esta línea es la que ha cobrado fuerza en el informe.

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