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"Nunca puedo salir sola en silla de ruedas por las calles de Vila-seca"

Las barreras arquitectónicas del municipio impiden que las personas con movilidad reducida puedan ser autónomas

Carmina Marsinach

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Begoña Matarán se encuentra impedimentos constantes cuando va por Vila-seca. FOTO: ALBA MARINÉ

Begoña Matarán se encuentra impedimentos constantes cuando va por Vila-seca. FOTO: ALBA MARINÉ

«Nunca puedo salir sola». Esta es la situación en la que se encuentra Begoña Matarán, una vecina de Vila-seca que se quedó en silla de ruedas el año pasado debido a una enfermedad neurológica. Para ir a comprar el pan o a la farmacia necesita ir acompañada porque hay infinidad de obstáculos, barreras arquitectónicas que le impiden ser autónoma y poder hacer una vida normal.

Se encuentra con calles estrechas por donde no pasa su silla, bordillos sin bajador o farolas y macetas que no dejan espacio para pasar. Pero no es sólo eso. En la mayoría de calles y aceras que están «adaptadas» no puede subir porque las rampas tienen demasiada pendiente. Es lo que le pasa en los pasos de viandantes de la avenida Ramon d’Olzina de Vila-seca que cruzan con la calle del Requet de Fèlix o la calle Sir Esteve Morell Scott. «Algunas veces casi me atropellan porque intento subir la rampa, no puedo, me voy para atrás y entonces me encuentro a los coches que vienen (…) y ahí es donde caí para atrás», comenta.

Algunas rampas tienen demasiada pendiente y es imposible subirlas con silla de ruedas. FOTO: ALBA MARINÉ

Cuando vuelve del CAP hasta su casa, en la calle Galcerán de Pinós siempre va por la carretera porque por la acera no puede pasar por los árboles.

Muchos edificios públicos del municipio siguen sin ser accesibles a día de hoy. Begoña explica que el lavabo del CAP para personas con movilidad reducida, no está bien adaptado porque la puerta no cierra con la silla dentro. También echa en falta una barandilla para poderse apoyar al subir la rampa hacía el centro médico, sin la cual tampoco puede acceder. Con esta misma situación se encuentra cuando quiere ir a la Biblioteca. La rampa de acceso no cuenta con ningún punto de apoyo y en silla de ruedas resulta «muy difícil» subirla.

El año pasado en la escuela Sant Bernat Calvó, donde iba su hijo, no podía ir a las reuniones en la clase de su hijo que se encontraba en el último piso porque no había ascensor. El Ayuntamiento asegura que este curso ya se ha puesto en marcha un ascensor en este centro y otro en la escuela Mestral. La actuación ha sido financiada en un 20% por la Generalitat y en un 80% por la administración local. Ahora el consistorio tan solo tendrá pendiente instalar un ascensor en la escuela Cal·lípolis y la Tarroja.

«No me tiene que acompañar mi madre de 65 años o mi hijo de 12  a todos lados», explica Begoña Matarán, vecina de Vila-seca con movilidad reducida 

Otro punto que no es accesible para personas con movilidad reducida es la estación de tren del municipio: «Tampoco puedo coger el tren desde Vila-seca», lamenta Begoña.

Esta vecina de Vila-seca también se encuentra muchas trabas e impedimentos en la mayoría de establecimientos privados donde suele ir. A algunos les ha pedido que instalen rampas en las entradas para que pueda acceder. Lo hicieron en la farmacia del centro histórico pero no fue suficiente. Un pequeño bordillo de apenas un centímetro, aún le impide entrar en el local.

Por otra parte, asegura que «a lo mejor en toda Vila-seca hay cinco bares donde pueda ir al servicio, porque en la mayoría no cabe la silla» y señala que en muchos lugares y establecimientos los mostradores están pensados para personas que vayan a pie.

Ante esta multitud de obstáculos, Begoña se siente frustrada: «Tengo que ser capaz de ir yo sola, si me da la gana, a por mi medicación, no me tiene que acompañar mi madre de 65 años o mi hijo de 12 a todos lados, ¿por qué no puedo tener mi propia libertad? (…) cuando quiero salir sola me cabreo, salgo al pueblo y vuelvo llorando a casa. Se me han quitado las ganas de salir por mi propio pueblo».

Vila-seca en Comú inició una campaña para detectar puntos sin accesibilidad

A principios de julio el grupo municipal de Vila-seca en Comú puso en marcha por segunda vez una campaña ciudadana para detectar los puntos del municipio que aún no son accesibles. El portavoz de los comunes, Mario Téllez, señala que el Ayuntamiento «debería hacer más» para eliminar las barreras arquitectónicas ya que consideran que es una cuestión «que se tiene que solventar de manera prioritaria». Téllez recuerda que Poblet llevaba desde el 1991 diciendo que haría una «Vila-seca accesible» y que era uno de sus compromisos electorales del pasado mandato que no se ha cumplido.

En esta segunda campaña han recibido una quincena de fotografías de puntos no accesibles que harán llegar al Ayuntamiento. Algunos de ellos se encuentran en la calle Joan Maragall, calle de la Font, calle de Ponent o calle Estrella.

El Ayuntamiento

Desde el Ayuntamiento de Vila-seca señalan que desde hace años se está trabajando en la mejora de la accesibilidad viaria y ponen como ejemplo la conversión de las calles del centro histórico en plataforma única, la renovación y la ampliación de las aceras de las calles de La Pineda y la realización de la fase 1 del Pla d’Eliminació de Barreres Arquitectòniques ejecutada entre el 2006 y 2016. Fuentes municipales aseguran que el objetivo del consistorio es una ciudad 100% accesible.

El equipo de gobierno tiene previsto ejecutar la segunda fase del plan en 2020. Se destinarán 100.000 euros a la eliminación de barreras arquitectónicas en 14 calles de los tres núcleos de población. En 2021 está prevista una última fase que aún está en redacción y que servirá para adecuar aquellos puntos que queden pendientes.

Los últimos tres años

El Ayuntamiento recuerda que en los últimos tres años se han hecho distintas actuaciones para mejorar la accesibilidad como el refuerzo de la iluminación de los pasos de viandantes en el Passeig Pau Casals, calle Galcerán de Pinós, la de la Riera, de Tarragona, la avenida de Ramon d’Olzina o la del alcalde Pere Molas. Unos trabajos que contaron con una inversión de 129.650 euros.

También se mejoró la accesibilidad y refuerzo de la iluminación en la rotonda del Raval de la Mar y se eliminaron barreras arquitectónicas en la calle Amadeu Vives de La Pineda. El equipo de gobierno también destinó 239.000 euros en 2017 a la mejora de la accesibilidad de calles Isaac Albéniz, Montserrat Caballé y Marcos Redondo de La Pineda.

El consistorio señala que las obras de un paso elevado bajo el puente ferroviario de la avenida Ramon d’Olzina también mejorarán la accesibilidad de las personas por ese punto.


Leyes y normativas que no se cumplen 

Desde 1995 la ley catalana de accesibilidad de Catalunya obliga a locales con entrada pública que estén adaptados para personas con movilidad reducida o silla de ruedas. La Federación ECOM de Barcelona, que agrupa a más de 140 entidades que atienden a personas con movilidad reducida, denunció en febrero de 2019 que la mayoría de los teatros y cines de Catalunya no eran accesibles. Y recuerdan que no adaptarlos puede suponer multas de 300.000 euros. 

Por otra parte, cabe recordar que según la Ley 8/2013  todos los bloques de vecinos deberían ser accesibles y la realidad es que no lo son. Según la normativa el plazo máximo para adecuarlos era hasta diciembre del 2017. 

Dret i bé comú

L'accessibilitat no és caritat, no és un favor que li fan a algú: és un dret humà reconegut per diferents lleis i normatives tant en l'àmbit català i estatal, com europeu i internacional. És també un bé comú perquè promou pobles i ciutats més humanes i justes, afavoreix la convivència i l'envelliment actiu, la mobilitat sostenible, l'autonomia i seguretat dels infants als carrers, visibilitza les cures...

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