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"Pamela tenía signos de haber sido estrangulada"

Auto de prisión para un hombre de 53 años al que se acusa de un delito de homicidio y maltrato en el ámbito del hogar

Jordi Cabré

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La víctima trabajaba en una guardería vivía en una casa de la calle Puig i Cadafalch de la villa marinera. FOTO: ACN

La víctima trabajaba en una guardería vivía en una casa de la calle Puig i Cadafalch de la villa marinera. FOTO: ACN

Un hombre de unos 53 años de edad y con domicilio en Cambrils ingresó en la tarde del lunes en el centro penitenciario de Mas d’Enric acusado de ser el presunto autor de un delito de quebrantamiento de condena, maltrato en el ámbito familiar y de homicidio. En caso de confirmarse la autoría de este último delito, sería el cuarto crimen de violencia machista en la demarcación. Los anteriores se registraron en La Bisbal del Penedès, Creixell y Amposta.

El caso de Cambrils se remonta al pasado viernes, 30 de julio, y el acusado habría supuestamente matado a su pareja, Pamela Salgado, una joven de 25 años natural de Alcalá de Henares. Las causas de su muerte no son concluyentes según la autopsia practicada, aunque en el auto de prisión comunicada y sin fianza señala que tenía heridas en la cara y según la madre de la víctima que atendió al Diari, «A mi hija la mataron. Pamela tenía signos de haber sido estrangulada».

La joven empezó la relación con el acusado en la Comunidad de Madrid (ella es de Alcalá de Henares y él de Alcorcón) pero llevaban 4 años residiendo en Cambrils. Ella trabajaba en una guardería. Pamela era la mayor de tres hermanos, que ayer, admitía la madre, seguían consternados por su pérdida. La familia enterró el lunes a la joven en el cementerio de su localidad natal.

La noticia de este posible caso de violencia machista en Cambrils se hizo público ayer tras conocerse el auto de prisión firmado por la magistrada María José Nadal, juez en sustitución del Juzgado de Violencia sobre la Mujer, el pasado lunes.

El posible homicidio del que se acusa a este cambrilense se remonta al viernes por la tarde-noche cuando se certificó la muerte de su pareja, de 25 años, en su domicilio de la calle Puig i Cadafalch. Un fallecimiento que vino precedido de una pelea al mediodía, la enésima que se conoce de esta pareja, y del quebrantamiento de la orden de alejamiento de 200 metros que tenía él desde hacía ya bastante tiempo, aseguran fuentes de la familia.

El presunto autor llamó a las 20.32 horas del viernes al teléfono 112 alertando de que su pareja estaba «tendida en el suelo, my fría, morada y sin reacción». Al lugar acudieron patrullas de Mossos d’Esquadra, de la Policía Local de Cambrils y una ambulancia del SEM. Tras certificarse la muerte, empezó la investigación policial. A él se le detuvo por quebrantar la orden de alejamiento y un posible delito de maltrato tras recabar información de lo ocurrido en las últimas horas.

Reconstrucción del caso

La Unitat Territorial d’Investigació de los Mossos d’Esquadra fue la encargada de iniciar el procedimiento y buscar pistas para esclarecer lo ocurrido.

Según se recoge del atestado policial, la versión que el hombre dio tras alertar al 112 del hallazgo del cuerpo de su pareja en el suelo del comedor no encajaría y suscita ciertas dudas sobre su veracidad. De hecho, en el auto de prisión se refleja que la muerte de la víctima fue mucho antes que la llamada a emergencias y que el posible autor de su fallecimiento esperó un tiempo prudencial para poder borrar cualquier sospecha hacia su posible implicación.

La autopsia, según fuentes de la investigación no era concluyente. Y por esta razón la Unitat Territorial d’Investigació solo acusó al hombre de quebrantamiento de condena, omisión del deber de socorro y un posible delito de maltrato en el ámbito familiar. Sin embargo, la jueza considera que las lesiones en la cara y los signos en el cuello, como afirma la familia, pueden imputar al acusado el delito de homicidio.

Discusión, bar,. autobús...

Aquel viernes, según recoge el auto, la pareja discutió en la casa de ella entre las 11.30 y el mediodía. Ella supuestamente echó al hombre de la vivienda y él se dirigió a un bar, donde estuvo un par de horas. Ambas localizaciones están acreditadas por testigos que vieron al sujeto. A media tarde, el hombre estuvo sentado en un autobús que tiene parada cerca de la vivienda de la joven. Y según el acusado volvió para recoger ropa, comida y cuchillas. Hubo una segunda discusión por la tarde que acreditaron fuentes vecinales hasta que cesó con un golpe seco. Era entorno a las 17 horas.

Según el acusado se marchó de casa sin haber golpeado a la víctima y solo defendiéndose de ella. Y hasta las 20.32 horas no se tiene paradero de él cuando hace la llamada desde la casa alertando de la muerte de Pamela.

En el auto, si bien él se defiende de que vuelve a la casa y se encuentra a la joven tendida en el suelo del comedor, el escrito judicial sugiere que el hombre habló con su expareja y le contó lo ocurrido planteando la estrategia de «dejar pasar las horas antes de avisar del hallazgo para que el cuerpo ya estuviera frío, incluso los labios morados, intentando así demostrar que cuando llega al domicilio sobre las 20 horas el cuerpo ya estaba sin vida si bien a pesar de ello, hace la llamada al SEM simulando haber hallado a la joven en el suelo y solicitando ayuda para su reanimación», concluye el escrito judicial.

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