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Panes con historia

Cal Badejo de El Vendrell cumple 222 años como horno. Nueve generaciones han mantenido una tradición que hace unos días reconoció la Generalitat
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Rosa (izquierda) y Montse son por ahora las dos últimas generaciones en Cal Badejo.  Foto: JMB

Rosa (izquierda) y Montse son por ahora las dos últimas generaciones en Cal Badejo. Foto: JMB

Son nueve generaciones las que han elaborado pan en Cal Badejo, quizá el comercio más antiguo de El Vendrell con 222 años de historia. Desde 1793. Siempre en el mismo lugar. Junto a la iglesia. Aunque en un primer momento el horno para elaborar pan pudo estar enfrente de la tienda, en una zona que hoy ocupa la iglesia, pero que entonces no era tan grande.

En 2002 el histórico horno de El Vendrell recibió el reconocimiento de comercio centenario que concede la Generalitat y hace unos días el de los 150 años de historia. «Un reconocimiento a una tradición», explican los propietarios del horno. Aunque Cal Badejo atesora unos cuantos años de ventaja.

Hoy Jaume Ribas y Montse Vidal están al frente de Cal Badejo, que comenzó siendo Cal Flaqué del Badejo. Decidieron cambiar el nombre por aquello de hacerlo más fácil de recordar. Así Cal Badejo es de esos establecimientos que en muchas ocasiones sirven para identificar a una calle.

 

Años del racionamiento

Mucho han cambiado las cosas, no ya desde hace dos siglos, sino desde que atendía y elaboraba el pan Rosa, madre de Jaume. La panadera vivió los coletazos del racionamiento. Y de los controles de la Fiscalía de tasas, un organismo franquista que regulaba el mercado de productos de primera necesidad.

«Controlaba los precios que se ponían, las cantidades de harina, de dónde habíamos sacado el producto... Ese día había nervios». Rosa recuerda que los inspectores llegaban a El Vendrell en tren. «Cuando los vecinos que estaban cerca de la estación les veían llegar daban aviso a todos los comerciantes para que se preparasen».

Cal Badejo ha visto crecer a El Vendrell. Desde una época de carros a la llagada de los primeros turistas. Franceses sobre todo, recuerda Rosa. «Lo que más les gustaba era la coca de azúcar y la de vidrio».

Entonces se era una panadería casi comarcal. Muchos eran los que venían de pueblos vecinos para comprar el pan de toda la semana. «De cuando el pan era pan y duraba». Una forma de hacer que Cal Badejo ha mantenido a lo largo de la historia.

 

‘Hay que innovar’

«Pero hay que innovar», explica Montse Vidal. «Las cosas han cambiado y van muy deprisa. Hay que incorporar nuevos productos. La historia de dos siglos está bien, pero sólo eso no vale para competir hoy en día», señala Montse. Así, además de las recetas tradicionales, se han incorporado panes de diferentes sabores y adecuados a determinadas intolerancias alimenticias. «Y siempre nuestra coca enramada».

Lo de Cal Badejo tiene varias teorías. Unos explican que hace más de un siglo durante los días de mercado en la zona donde está el horno se instalaban las paradas de pescado y de ahí que hoy sea la calle del Peix. Además, justo enfrente de la histórica tienda era el lugar de venta del abadejo.

Pero también hay quien explica que en un día de entierro de una personalidad social de El Vendrell, la familia quiso ofrecer a los asistentes una comida y justo frente de donde ya estaba la panadería fue donde se colocaron las cubetas para desalar el bacalao.

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