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«Perdí el control del vehículo en Creixell y el agua me arrastró 400 metros»

Un vecino de Creixell relata los momentos de tensión que vivió el viernes dentro del coche 

Diari de Tarragona

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El vecino de Creixell no pudo salir del coche hasta que quedó empotrado.  FOTO: R.B.

El vecino de Creixell no pudo salir del coche hasta que quedó empotrado. FOTO: R.B.

«Estoy un poco acojonado, pero bueno, de momento estoy vivo». Asombra la aparente tranquilidad con la que el vecino de Creixell Ramón Basomba relata su situación mientras graba un vídeo con su móvil, solo y dentro del coche, tras perder el control del mismo el pasado viernes, mientras un río de agua le arrastraba en plena tormenta durante 400 metros. Él va notando que el coche pierde el control a una velocidad nada desdeñable, objetos duros que pican en la parte inferior del vehículo e incluso como el nivel del agua va subiendo a sus pies, pero sigue grabando durante un minuto y sin dejar de retransmitir el momento y sus sensaciones.

El vecino de Creixell vivió estos momentos de máxima tensión dentro de su coche, en plena avinguda del Ferrocarril, justo antes de llegar a su casa. En cuestión de minutos, explica Ramón, «el nivel del agua subió de manera impresionante y empecé a ver contenedores flotando que me venían de cara». Ramón intentó frenar o cambiar el rumbo, pero perdió completamente el control. Al verse en esta situación, decidió grabar lo que estaba pasando para poder explicarlo y denunciarlo, tal como hizo horas más tarde en la comisaría de la Policía Local, pero tuvo que parar la cámara cuando la situación empeoró: los contenedores acabaron picando también en su coche y Ramón no sabía donde acabaría todo, contra qué chocaría finalmente o si terminaría cayendo por algún barranco. Su única certeza, en aquel momento, era que no podía hacer otra cosa que esperar y confiar a que todo quedara en un susto. Y así fue: acabó empotrado entre contenedores, justo al lado del paso subterráneo por donde salía toda el agua, y con el coche inundado, pero sin sufrir ningún daño personal. 

Sin embargo, Basomba no fue el único que lo pasó mal con el aguacero del viernes en Creixell. Su periplo duró unas 6 horas –desde que empezó la riada, hacia las 13:30 horas de la tarde, hasta que llegó la grúa, tres horas después de llamarla, alrededor de las 20.00 horas–, pero al terminar todo, y ante un paisaje desolado a la entrada de Creixell, pudo hablar con  algunos turistas de los  campings que hay alrededor de la calle. Algunos le reconocieron haber visto su coche descontrolado sin poder hacer nada y le contaron que se iban del camping porque también habían pasado miedo, al ver como se inundaban sus bungalows con el aguacero. Además, explica Ramón, durante todo el rato que duró la riada, al otro lado del passeig del Ferrocarril, pasadas las vías, una ambulancia se había quedado también atrapada, sin poder avanzar y con un paciente dentro.

Obras necesarias en la calle
Basora lo grabó todo para mostrar hasta qué punto la situación llegó a ser peligrosa: «Si hubiese habido algún niño o persona a pie, podría haber muerto ahogada fácilmente». Y lo cierto es que las imágenes no dejan lugar dudas, la situación podría haber acabado en tragedia. 

Tras conversar con varios vecinos, los miembros del cuerpo de Protección Civil que estaban por la zona y los agentes de policía que le atendieron en comisaría, Ramón Basora no tienen ninguna duda de que el Ayuntamiento de Creixell tendría que hacer alguna cosa: «Nadie había vivido un aguacero así desde hace tiempo, pero esta avenida, con las lluvias, se convierte casi en el único desagüe del pueblo. Es muy peligroso, hay que hacer obras»

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