Protección total para la ermita de la Mare de Déu de la Roca, en Mont-roig

Este mes se ha incoado el expediente para clasificar este monumento religioso un Bien Cultural de Interés Nacional

Jordi Cabré

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FOTO: Pere Ferré

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La ermita de la Mare de Déu de la Roca será un Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) en 2022. Se trata del grado de protección máximo que otorga la Generalitat y que el pasado día 1 se incoó el expediente para consolidar esta figura administrativa.

Será el cuarto elemento patrimonial de Mont-roig que alcanza este grado de protección autonómico tras el yacimiento de la Fortalesa i la Botiga del Blat de Miramar (cerca de la zona costera), cinco barracas de piedra seca repartidas por el término rural y la finca de Mas Miró, donde pasó su infancia el artista y actualmente alberga un museo dedicado a su figura.

FOTO: Pere Ferré

La nueva catalogación de la ermita de la Mare de Déu de la Roca, icono universal tras un cuadro de Miró, supondrá una serie de requisitos y exigencias para preservar este monumento religioso cuya fecha de construcción no está documentada, aunque hay pistas de que se erigiría entre los siglos XII y XIII (no la actual ermita, sino la primigenia, ubicada en otor risco de esta colina y de la que quedan sus cimientos).

«Es nuestra joya»

El 28 de octubre de este año, la Dirección General del Patrimoni Cultural de la Generalitat emitió un informe favorable a la incoación del expediente de declaración de BCIN, en la categoría de Monumento Histórico, a favor de la ermita y de delimitación de su entorno de protección. 

Con esta publicación en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC), la propuesta debe someterse 30 días a exposición pública antes de hacerse oficial. Durante este tiempo se pueden presentar alegaciones. El trámite que ahora llega a su fin se inició en 2019, explica la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Mont-roig, Maria Remei Benach. Antes hubo otros intentos, pero que no terminaron el proceso. «La idea surgió de la Generalitat y el Ayuntamiento apoyó la propuesta de Cultura», explica.

FOTO: Pere Ferré

Hace un par de años, la Direcció General de Patrimoni Cultural de la Generalitat inició los trámites para la declaración de BCIN de la ermita de Mont-roig del Camp, pero debido a la pandemia de la Covid-19 la tramitación quedó parada unos meses. Luego se retomó hasta ahora, que el trámite está listo para someterse a exposición pública antes de proceder a catalogar la ermita con este grado de protección máxia que otorga la Generalitat amparada en una ley de los años 90 del siglo pasado.

Después de dos informes preceptivos por parte del Institut d’Estudis Catalans y del Consell Assessor del Patrimoni Cultural Català, la conselleria de Cultura activó hace unos días la incoación del expediente para declarar la ermita como BCIN en la categoría de Monumento Histórico. Esta declaración protegerá el conjunto arquitectónico y su entorno natural. Y ello implicará que cualquier modificación en este perímetro y en el propio monumento deberá tener el beneplácito de la Generalitat y la licencia preceptiva que otorgue el Ayuntamiento.

«La ermita y su entorno ya tenían un grado de protección del ámbito local -explica Benach-. Ahora supondrá una mayor seguridad para esta ermita que es una joya para todos los que somos y queremos Mont-roig», dice la concejal.

El Ayuntamiento, explicó Maria del Remei Benach, se suma a la voluntad de la conselleria de Cultura de declarar  a la ermita como BCIN, que comportará además una atracción de turismo cultural y de naturaleza de esta colina universal de la localidad.

Actualmente, (con datos oficiales del Institut d’Estadística de Catalunya de 2020), el país tiene 2.298 elementos en la categoría de BCIN y de estos, 504 están repartidos por las diez comarcas de Tarragona. La ermita de Mont-roig sería el último que propone la Generalitat este 2021.

Los orígenes

La ermita de la Mare de Déu de la Roca se erige en la loma de una colina de roca roja, que da el nombre al municipio de Mont-roig. El templo mariano se encuentra situado a 294 metros de altura sobre el nivel del mar. Se desconoce cuándo se edificó el primer santuario y quién fue el precusor. Las primeras referencias al templo son de dos testamentos de 1299: Jaume Cirer y Pere Miró que dejaron 12 diners al santuario de la Mare de Déu de la Roca. Esta prueba documental implica que su construcción se habría llevado a cabo en el siglo XIII.

La segunda referencia histórica del santuario aparece en 1811, durante la Guerra del Francès (de la Independencia). La ermita fue saqueada y todos sus elementos (bancos, imágenes…) quemados en una hoguera. Su reconstrucción es de 1814 y la ermita adquirió las dimensiones actuales.

El santuario es una capilla de una sola nave, hecha con piedra sillar y excavada en parte en la roca roja de la colina. A los pies de la ermita se levanta un pequeño campanario. Cuenta con capillas laterales, hoy con imágenes de Sant Antoni de Pàdua, Santa Teresa del Infant Jesús y Santa Gemma, entre otros. La capilla presenta un pequeño oratorio en el que se encuentra una imagen de madera ennegrecida de la Virgen con el Niño, de características del siglo XVIII.

En plena guerra civil española, la ermita fue de nuevo destruida. La primitiva imagen de la virgen que se veneraba desde el siglo XIII fue quemada junto a los bancos y retablos el 26 de julio de 1936. Y no fue hasta 1940 cuando el pueblo de Mont-roig restauró una réplica exacta de la patrona. Una talla que fue robada en 1979 y que nunca más se supo de ella. La actual, es una nueva talla de madera que se substituyó en 1980.

Encima de la ermita se encuentra la capilla de Sant Ramon, que se construyó en el año 1826 y se pintó de blanco con el objetivo de orientar a todos los marineros y llevarlos a buen puerto. Se cree que en sus inicios, sobre el siglo XIII, llegó a ser un castillo feudal. Al pertenecer al entorno de la ermita de la Mare de Déu de la Roca, la catalogación de BCIN incluye esta capilla.

Las leyendas

Como toda talla religiosa supuestamente encontrada en la naturaleza (gruta, montaña, pie de un árbol...), la figura de madera de la Mare de Déu de la Roca también tiene su leyenda para explicar sus orígenes y su posterior veneración.

Dice la tradición oral que un pastor encontró la talla de la virgen cuando pastaba con sus ovejas cerca de la monta. Estaba debajo de una palmera. Se la llevó a casa, pero se percató que había desaparecido de su morada.

Al día siguiente, la escultura de la virgen volvía a estar debajo de la misma palmera. Tres veces ocurrió (llevarsela a casa y desaparecer para volver a su lugar original) y los jurados de la villa, enterados del prodigio, entendieron que la virgen quería ser venerada en la roca de aquella colina. Y así se edificó la ermita original, que fue destruida en el siglo XIX.

Hay otra versión de la leyenda de la talla que sitúa a la primera ermita en la zona conocida como el Peyró Esguerrat, situado a unos metros por encima de la actual ubicación y donde hoy todavía hay ruinas de aquella primitiva construcción. Según esta segunda tradición, la talla de la virgen desapareció de la capilla del Peyró Esguerrat y dio a entender que aquel no era el lugar apropiado. La talla original del siglo XIII fue quemada en la Guerra del Francès por tropas napoleónicas.

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