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Querido ciclista

La Penya Ciclista Baix Penedès sinde homenaje a su miembro más veterano. Llegó a competir y ser maestro de muchos. Hoy se emociona al ver las bicis desde el balcón

José M. Baselga

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Los compañeros de la Penya Ciclista Baix Penedès rindieron una sorpresa al veterano ciclista.  Foto:  DANIMONTSERRAT

Los compañeros de la Penya Ciclista Baix Penedès rindieron una sorpresa al veterano ciclista. Foto: DANIMONTSERRAT

Manolo vive a pie de la antigua carretera de El Vendrell. Desde su balcón, «cuando veo que pasan ciclistas me emociono». Ve a quienes van solos y a los grandes pelotones de aficionados. Y entonces le sudan las manos y, explican, que hasta le brillan los ojos.

Con 87 años y en silla de ruedas, la bici se acabó hace años, pero guarda alma de ciclista. Manolo Aguilar recibió el homenaje de sus compañeros de la Penya Ciclista Baix Penedès que fundó en 1984 «junto al Canyelles, el Lázaro...» y que ahora tiene 160 socios y preside José Rodríguez.

‘Claro que lloré’

La Penya celebró su día de la Torronada, pero la de este año iba a ser especial. «Me dijeron que tenía que ir a la comida», relata Manolo Aguilar. «Yo no sabía nada, pero ahí estaban casi todos. Fue muy emocionante. Claro que lloré. La bicicleta y mis compañeros son mi vida».

Porque Manolo Aguilar es el maestro de todos. Nacido en Aguaviva (Teruel) llegó siendo niño a la localidad barcelonesa de Gavà. Y ahí se enganchó a la bici para ir a El Vendrell. «Se ve que era bueno». El idilio con las dos ruedas comenzó un día que fue desde Gavà a su pueblo en bicicleta «entonces por unas carreteras que eran de tierra» y el tiempo que hizo fue de campeonato.

La Volta

Con 17 años «me dijeron que si quería competir». Y empezó a ser un referente. Corrió la Volta Ciclista a Catalunya 9 años, ganó pruebas en la época del legendario equipo Faema. «Eran los años de Federico Martín Bahamontes con quien corrí varias veces. Tengo más de 300 copas». Dejó la competición cuando se casó «porque ya hay otras obligaciones». Pero Aguilar estuvo unos años compitiendo como veterano.

De los últimos que entrenó en el histórico velódromo de El Vendrell

Manolo Aguilar todavía recuerda aquel circuito que hizo destacar a El Vendrell en ciclismo. Es el socio de mayor edad de la Penya Ciclista Baix Penedès y de los pocos que llegó a entrenar en el velódromo de la localidad.

Aquella pista se levantó en 1920 aunque fue inaugurada en un día de San José de 1927. Hasta el 28 de junio de 1933 era de tierra, pero pasó a ser de cemento Portland. Como recuerda el cronista Jaume Pell, aquella obra levantó gran expectación ya que era la primera pista con esa superficie en un momento en el que las demás eran de madera.

La impulsó Ramon Guinovart y en ella entrenaba Manolo Aguilar. Aquella instalación perduró durante años y fueron muchos los profesionales que entrenaron en ella porque sus peraltes permitían altas velocidades. Allí Aguilar veía a corredores de pista como Poblet, Timoner, Van Looy, Koblet, Depaepe, Ametller, Esmatges, Iturat o Bertran. Disfrutaba Aguilar con el trofeo Bahamontes que incluso vino a entregarlo el mismo campeón.

No queda ni un elemento de aquella instalación que fue del Club d’Esports Vendrell y que de hecho comenzó siendo club ciclista. Allí estuvo Aguilar en una entidad que llevaba «el Papelet». Pero aquella entidad iba a menos. «Si no se hubiese cogido entre unos pocos, el ciclismo aquí hubiese desaparecido».

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