«El diseño está bien, pero ¿quién puede pagar estos nuevos chiringuitos en La Pineda?»

El Ayuntamiento de Vila-seca explica a los empresarios del sector el cambio que se llevará a cabo en la playa en 2022

Jordi Cabré

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Los concejales Josep Toquero y Cristina Cid, Serveis Generals y Turisme, explicaron ayer el proyecto. FOTO: cedida

Los concejales Josep Toquero y Cristina Cid, Serveis Generals y Turisme, explicaron ayer el proyecto. FOTO: cedida

La decena de propietarios de los chiringuitos de La Pineda se citaron ayer en el Ayuntamiento para conocer de primera mano la transformación del sector para el próximo verano. Los concejales de Serveis Generals y Turisme, Josep Toquero y Cristina Cid, respectivamente, y apoyados por técnicos municipales, fueron los encargados de explicar esta metamorfosis sin retorno de los chiringuitos de La Pineda. 

El proyecto de renovación estará un mes a exposición pública antes de empezar el trámite de licitación y concurso. Precisamente, esta velocidad de crucero que ha tomado el proyecto municipal requiere de una información por sectores (adjudicatarios, empresarios, vecinos). Y los primeros interesados y merecedores de las explicaciones del proyecto fueron los titulares de este negocio a pie de playa.

Muchas incógnitas todavía

Algunos empresarios que estuvieron en la reunión hablaron con el Diari para dar sus primeras impresiones de la renovación que ha activado el Ayuntamiento. Aunque no están constituidos como entidad, si que hubo una impresión colectiva tras conocer el proyecto de primera mano y prefirieron hablar como colectivo que a título personal. 

«Los diseños están muy bien y la imagen que se quiere ofrecer de la playa está lograda. Pero ¿quién podrá pagar estos nuevos chiringuitos? Al precio de salida (158.093 los restaurantes y 133.393 los modelos de bar) hay que sumarle los gastos de montaje, de buscar un almacén para guardarlo fuera de temporada, contabilizar personal, electrodomésticos, la carta... Nadie bajará de una inversión inicial de 250.000 euros para poder optar a uno de los siete emplazamientos ofertados».

El colectivo entiende que la concesión a 12 años está bien planteada, pero añaden que «además de la inversión inicial, hay que pagar otros gastos como el canon de temporada, montaje... y nadie nos garantiza que los veranos venideros recuperaremos la normalidad absoluta y tendremos clientela para poder hacer frente a los costes y ganarnos la vida».

Buena parte de los empresarios que este verano han trabajado en La Pineda conocen bien la gente que frecuenta estos tres kilómetros de litoral. «Es una buena playa, pero la clientela potencial no es tan grande como en otras ciudades vecinas. En 2020 no trabajamos nada y este verano, hemos salido adelante. Es complicado el futuro y más con estos cambios a la vista para 2022», señalan.

Aunque es pronto para saber quién intentará ganarse una concesión, los actuales propietarios de los chiringuitos de La Pineda temen que no puedan competir con inversores más solventes como pueden ser del sector hotelero, que quizá tengan capital para invertir en la playa y hacer un anexo a su negocio en la arena. Algunos reconocen que deberán estudiar bien si entran o no en el concurso público.

La metamorfosis en primera línea de playa

El pasado miércoles, la junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Vila-seca aprobaba la renovación de los chiringuitos para el próximo verano.

Las diez casetas actuales de madera (cada una pertenede al empresario o sociedad que la gestiona) desaparecerán para dar paso a un nuevo modelo de negocio más amplio y con servicio de restauración en 4 de los 7 locales previstos a lo largo de la playa. El concurso que se convocará pone fin a la actual etapa y abre una nueva por un periodo de 12 años. La concesión tan larga la justifica el Ayuntamiento para que los adjudicatarios tengan tiempo para poder amortizar y ganarse la vida con los nuevos chiringuitos.

La propuesta no solo contempla un diseño nuevo con materiales sostenibles y una ampliación de servicios (la restauración no existía en esta playa). También entra en la confección de cartas de menús y vinos que se ofrecerán, donde el producto de kilómetro 0 deberá prevalecer sobre el resto de la oferta gastronómica y vitivinícola dle chiringuito.

También la imagen forma parte de este proyecto y no solo el color y la tipología de muebles son concretos, también se buscará un uniforme de los empleados que se ajuste a una imagen de cohesión con esta nueva línea de negocio.

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