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Recuperar el cartelismo

El cartelista argentino afincado en Barcelona Leonel Fernández ha realizado el rótulo de una taberna de Calafell que busca recuperar el estilo tradicional
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Leonel Fernández fileteando el cartel de Cal Marus tal y como se hacía históricamente.  Foto: JMB

Leonel Fernández fileteando el cartel de Cal Marus tal y como se hacía históricamente. Foto: JMB

Explica que los rótulos de los comercios forman parte del paisaje. Como las plazas y los propios vecinos que han crecido viéndolos envejecer con ellos. Pero hace años que muchos de aquellos carteles sólo quedan en la memoria, arrinconados por el neón y metracrilato con quirúrgico estilo Starbucks.

Sin embargo, hay quienes buscan recuperar la esencia de aquellos carteles. En los últimos días Leonel Fernández ha pintado el rótulo de Cal Marus, una taberna del núcleo del pueblo de Calafell que Salvador Vallès quiso rehabilitar «como los bares de toda la vida. Un punto de encuentro de vecinos donde se pulsa la vitalidad cotidiana».

Suelo de cerámica, mesas de mármol, vermut casero, mucha madera... pero faltaba el rótulo de la calle. La tarjeta que transmitiese lo que hay puertas adentro. Vallès recuerda que hace meses, en Barcelona, vio un rótulo como aquellos de hace décadas que hacen sonreír a los más mayores con labios de nostalgia cuando los ven en postales en blanco y negro.

 

El concepto

Aquel rótulo en un comercio de productos naturales estaba firmado por Leonel Fernández y había un teléfono. «Me puse en contacto con el autor y le expliqué cómo era el bar y lo que quería. Enseguida se puso a trabajar en la idea». Fernández tenía previsto acabar hoy el rótulo vintage del Cal Marus, en la Plaza Mayor del núcleo del pueblo.

De 37 años, Leonel Fernández llegó a Barcelona desde Argentina hace 10 años. «En mi país y aquí me dedico a la cartelería». Restaurar rótulos históricos y crear nuevos con las técnicas y estilos de hace años como los que pueden verse en su web (www.leoneonelfiletes.blogspot.com). «Cada vez se piden más. Estamos cansados de tanto metracrilato. El de cartelista es sin embargo un oficio casi desaparecido, «aunque parece que hay un repunte» que ya le ha llevado a trabajar en Alemania, Italia, Francia... En algunas zonas de París cada vez hay más un regreso a lo tradicional, «al cartel que con el paso del tiempo incluso gana personalidad».

 

Personalidad de pueblo

El cartelista considera que la recuperación en la forma de hacer carteles rescata la personalidad de núcleos históricos. En este sentido, señala cómo «se están recuperando locales tradicionales y junto a ellos las formas de trabajar y de presentarse».

Fernández explica cómo en muchas ciudades han desaparecido carteles históricos y son muchos los que se arrepienten. En este sentido en la vecina localidad de El Vendrell un grupo de vecinos que forman parte del Institut d’Estudis Penedesencs impulsó una iniciativa para señalar aquellos elementos que deberían quedar protegidos.

Están desde el anuncio de un taller al rótulo de baldosas de un comercio centenario. En Calafell la iniciativa de Salvador Vallès pretende volver a recuperar aquella imagen del núcleo del pueblo.

«Aunque todo debería ir en consonancia», explica el cartelista. De poco sirven las iniciativas privadas para ofrecer una imagen de calidez y tradición integrada a un entorno histórico como los pies del castillo, al lado de las feas placas urbanas metálicas con el nombre de las calles.

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