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Salou pone coto a los clubes de cánnabis

El pleno acuerda nuevos requisitos más estrictos para dar licencia de apertura. Antes, pero, la petición la debe ratificar la Generalitat.

Jordi Cabré

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En la calle Barbastre se cerró el último de los locales en verano de 2016. FOTO: Alba Mariné/DT

En la calle Barbastre se cerró el último de los locales en verano de 2016. FOTO: Alba Mariné/DT

Salou no quiere que en su término municipal se abran asociaciones o clubes de cánnabis. Esta es la conclusión que se extrae de las condiciones que se pedirán a los impulsores de estas iniciativas cuando se entre una solicitud de estas características.

Hace un año, la presión policial –el riguroso cumplimiento de las ordenanzas municipales– logró cerrar gradualmente hasta 13 entidades de esta tipología. Una vez logrado, el Ayuntamiento impulsó una modificación del Pla d’Ordenació Urbana Municipal (POUM) con el fin de aplicar medidas más estrictas antes de admitir un club en Salou basándose en un vacío legislativo local.

En el pleno de la semana pasada, el Ayuntamiento desestimó dos alegaciones de dos antiguos clubes y aprobó por unanimidad la aprobación provisional de las nuevas medidas que deberán cumplirse para abrir un negocio de estas características dentro del ámbito urbano de la capital de la Costa Daurada.

Un cigarrillo de cánnabis.

La medida todavía no es efectiva, puesto que en materia urbanística debe ser la Generalitat quien ratifique la petición municipal, la desestime o bien le pida modificaciones. Mientras, hay una suspensión de licencias para evitar que el vacío legal puede ser aprovechado para estos clubes o asociaciones.

La propuesta municipal es estricta en todos los sentidos. Prohíbe su apertura a 500 metros de zonas de concentración urbana, centros educativos, centros sanitarios, equipamientos deportivos o sedes municipales.

Tampoco será posible en la zona donde se admiten actividades musicales ni recreativas. Y entre dos locales de cánnabis debe haber 800 metros de distancia.

La regulación para obtener la licencia también remarca el aforo máximo de estos clubes (250 personas), las medidas de seguridad, salubridad e higiene exigibles.

Con estas condiciones es prácticamente imposible que una entidad pueda solicitar y obtener un permiso municipal para abrir un club de cánnabis en la ciudad. De hecho, la normativa está pensada en este sentido y por ello tras erradicar los 13 locales que existían, ahora se pretende que no haya ninguno. La iniciativa de Salou también se está llevando a cabo en Cambrils.

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