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Sara Baras: «Tengo una conexión muy especial con el público de Tarragona»

Concierto. La bailaora Sara Baras abre esta noche el Festival Internacional de Música de Cambrils con ‘Sombras’

SÍLVIA PETIT

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Sara Baras: «Tengo una conexión muy especial con el público de Tarragona»

Sara Baras: «Tengo una conexión muy especial con el público de Tarragona»

Hay que darles las gracias a Concha y Cayetano por habernos regalado una artista como Sara Baras. Seguramente poco se esperaban los padres de la gaditana los miles de corazones y escenarios que iba a conquistar esa niña que taconeaba por casa a ritmo de flamenco. No sabemos si el vino de Jerez o las famosas tortillitas de camarones tienen algo que ver, pero sin duda, Cádiz ha dado a grandes del arte como Paco de Lucía, Camarón de la Isla, Niña Pastori o la propia Sara. Así que agárrense que vienen curvas, o mejor dicho Sombras que es el espectáculo con el que Sara Baras levanta el telón del 45 Festival Internacional de Música de Cambrils. Sara Baras es el baile, el flamenco, el mar, Cádiz, la Farruca; su humilde forma de ser, su generosidad, su mirada de niña la hacen un ser humano único. Con más de 30 años de carrera y 21 de compañía propia la convierten en una bailaora que te deja ‘sin sentío’.

Hola Sara, ¿cómo está?

Pues muy bien y muy feliz. Estoy en el mejor momento personal y profesional de mi vida y eso se nota tanto arriba como abajo del escenario.

Viene a Cambrils a presentar ‘Sombras’ con la Farruca como protagonista.

La Farruca me ha acompañado toda la vida. He crecido con ella y ella conmigo y en este show tiene el claro papel de llevar al espectador a vivir la aventura de sentir y querer ser uno más de la compañía. Cuando bailo la Farruca es un momento muy bonito porque ella me ha hecho crecer artísticamente y porque en cada lugar y cada noche te provoca hacer cosa nueva. La Farruca no es matemáticas en ningún momento, es pura pasión.

Su compañía lleva ya bailando estas ‘Sombras’ hace casi dos años. ¿ha evolucionado el espectáculo?

Claro, es inevitable y además muy bonito. Hemos viajado mucho, hemos estado en muchos países y el espectáculo va creciendo. Es una obra que estrenamos muy bien pero ahora está en un momento bestial porque tenemos un equipazo y la gente se entrega al mil por mil. Ya te digo yo que la noche de Cambrils será muy, muy bonita.

Por cierto Sara, vuelve a Tarragona. Siempre pasa por alguno de nuestros festivales.

Hay una conexión con el público de Tarragona muy especial. Cuando no era tan conocida yo ya iba bailar y ahora que estoy en el mejor momento por supuesto me encanta ir a vuestra tierra y llevar nuestro trocito de Cádiz y de flamenco. Me gusta volver a sitios donde el público me ha visto crecer, es mi forma de devolveros el cariño.

¿Usted se imagina la cantidad de emociones que provoca con su baile y lo feliz que hace a la gente?

Me parece super bonito lo que dices porque la energía es recíproca. Yo provoco emociones y el público me emociona a mí. Mi abuelo era pianista y siempre decía que el piano no se aporreaba sino que se acariciaba y eso hago yo, intento acariciar el escenario pero el flamenco tiene tantos palos y tanta fuerza que a veces un zapatazo también es necesario.

21 años ya de compañía propia. ¿Muchas cosas vividas con el elenco de bailarines y el resto de personal?

Nos ha pasado de todo. Gente que viene y que va, pero sobre todo nos queremos muchos y nos tenemos mucho respeto. La compañía lleva mi nombre pero del primer al último componente esto es un equipo y hay que sacar el espectáculo entre todos. Cuando nos juntamos en el escenario hay una explosión de energía brutal. Y lo que más me gusta es verlos crecer tanto personal como artísticamente. Algunos eran críos cuando nos conocimos y 20 años después siguen conmigo. La verdad es que somos como una familia, nos reímos llevamos de lujo. Me emociona verlos evolucionar y como se mezcla la ilusión de los jóvenes con la veteranía de los que llevan años; el resultado es espectacular.

Este buen rollo en la compañía se transmite bailando, sobretodo, al final del espectáculo, cuando se juntan todos en el escenario e improvisan.

Nuestro sello es ese, y me siento tan orgullosa de la convivencia que tenemos y el cariño que nos damos unos a otros; realmente es maravilloso. Nos gustamos, nos queremos y vamos a una a defender lo que hacemos. Es lo que te decía antes; en esta profesión te pierdes mil cosas, pero tienes otras que compensan porque sino no tendría sentido nada. Y cuando llega la navidad y estamos en la otra punta del mundo pues lo celebramos juntos y nos comemos el turrón.

No tiene que ser fácil estar en una compañía que viaja tanto y está tanto tiempo fuera de casa.

Pues no, ya te digo yo que la vida del artista es mucho más dura de lo que parece. Por supuesto nada que ver con la gente que salva vidas o viaja a países con las ONG pero no es todo oro lo que reluce. Compensa, y mucho, dedicarte a esto porque es nuestra pasión, nuestra vocación pero no quita que lo pasas mal cuando estás fuera de casa mucho tiempo. Te pierdes cumpleaños de tus hijos, navidades en familia, cosas cotidianas a las que le das más valor cuando no las tienes. Por eso algunos bailarines/as no aguantan muchos años porque quieren ser madres o no quieren estar lejos de su gente.

Por cierto, llega a Cambrils después de actuar en el Liceu para la Fundación Vicente Ferrer. ¿Usted es una de las artistas con alma solidaria y que le gusta ayudar a los que no tienen?

Es que no entiendo la vida de otra manera. De hecho, mi forma de bailar cambió cuando vi que tenía voz, que a través del baile puedo llegar a muchas personas y contar las cosas qué pasan. Poder ayudar a otros es una maravilla y yo era de las que pensaba que una sola no puede hacer nada pero me he dado cuenta que no es así y que un poquito de cada uno es mucho. Soy madrina de la asociación Mi Princesa Rett que trabaja en la investigación del síndrome de Rett y para mi es muy importante estar a su lado; son un ejemplo de lucha y amor y eso se contagia. Cuando llego a casa y veo que mi hijo está bien y sano, me doy cuenta de que la vida es eso.

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