Segundas residencias para todo el año en la Costa Daurada

La geógrafa M. Trinitat Rovira analiza cómo han cambiado los espacios turísticos residenciales para adaptarse a la demanda

Cristina Sierra

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Imagen de algunas viviendas de segunda residencia en la avenida Diputació. FOTO: Alba Mariné

Imagen de algunas viviendas de segunda residencia en la avenida Diputació. FOTO: Alba Mariné

Las viviendas de segunda residencia han cambiado mucho con el paso de los años. A principios de los años 60 los municipios turísticos empezaron a construir apartamentos y casas pensados para vivir solo durante los meses de verano, mientras que actualmente estas edificaciones se hacen con el objetivo de poder residir en cualquier momento del año. Esta fue una de las conclusiones que explicó la geógrafa Maria Trinitat Rovira durante su conferencia La identidad de los espacios turísticos residenciales en el Centre Cultural i Ocupacional de Cambrils. 

La profesora de la Facultad de Turismo y Geografía de la URV se ha especializado en la investigación científica sobre el comportamiento turístico y su evolución en el territorio. De hecho, su ponencia se centró en su tesis doctoral en la que estudió cómo habían evolucionado los espacios de segunda residencia en la Costa Daurada central, en concreto, los casos de Cambrils, Salou y La Pineda. 

Rovira hizo una explicación muy detallada el desarrollo de este tipo de viviendas de segunda residencia, de qué manera surgieron y cómo se han adaptado con el paso de los años a la demanda de los turistas. Para poder hacer el estudio más exhaustivo, la geógrafa consultó casi un centenar de planes parciales de zonas que se consideraban de segunda residencia. Hace casi sesenta años, el objetivo era construir viviendas  con pocos equipamientos, de hecho, la gran mayoría apenas tenían calefacción, ya que estaban pensadas para vivir durante los meses de verano. 

Evolución del turismo
Esta tendencia cambió cuando el turismo se volvió más exigente con estas destinaciones. En los años 80 el modelo se transformó y el turista ya no quería solo sol y playa, también requería otro tipo de servicios. En esa década se empezaron a construir los chalets en primera línea de mar y los apartamentos en segunda línea, así como algún equipamiento público para adaptarse a la nueva demanda. 

Pero fue a partir de los años 90 cuando estas urbanizaciones pensadas en un primer momento para acoger segundas residencias se habían integrado en la trama urbana de los municipios.  «La gente quiere vivir de vacaciones», aseguró la doctora. Una afirmación que respaldó con un cuadro comparativo de este cambio urbanístico que reflejaba el antes y el después. Por ejemplo, en los años 60 el objetivo era construir espacios de segunda residencias mientras que en los 2000 se quería ordenar el desarrollo urbano. Otra diferencia era el respeto por el territorio que se tenía hace más de cincuenta años frente a la preferencia actual de construir edificios con diseños más funcionales y homogeneidad estética.

«Los municipios han cambiado la naturaleza de los espacios para hacerlos más atractivos para que la gente resida todo el año», dijo. La ponencia formaba parte del ciclo Veus cambrilenques que organiza el Campus Extens de la URV y el Museu d’Història de Cambrils. 

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