Segur de Calafell... quién te imaginó y quién te ve

Aquel proyecto de ciudad jardín sólo quedó en la imaginación

José M. Baselga

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Segur iba a ser una ciudad jardín para el descanso.

Segur iba a ser una ciudad jardín para el descanso.

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Hace unos días el Diari recordaba el enfado que tuvieron los vecinos de Cunit al ver que tras reclamar durante años una estación de tren, el apeadero iba a Segur de Calafell, entonces una finca de campos en la que sólo había dos masías y una ermita románica.

Beneficios del franquismo llevaron a construir esa parada de tren en Segur de Calafell que el 1 de noviembre de 1947 bendecía el obispo de Barcelona, Gregorio Modrego. Esa estación debía ser el embrión de un macro proyecto urbanístico disfrazado como ciudad jardín.

La inauguración de la estación de Segur de Calafell. 

Esa estructura de viviendas integradas en un entorno verde triunfaban en Estados Unidos. Aquí los intereses ocultos eran más especulativos. El poeta Carlos Barral al ver en qué iba evolucionado todo aquello ya dijo que la especulación desahució aquel proyecto. 

El Segur de Calafell pensado como pueblecito mediterráneo de casitas bajas se convirtió en una caótica urbanización de urbanizaciones que trasnochó aquel «lugar de descanso junto al mar donde predominara el verde».

Vamos al origen.  La finca de Segur eran unos terrenos de campos con dos masías y una ermita junto a un Calafell que ya atraía a veraneantes.

La finca de Segur de Calafell.

Gran parte de la finca era de Lluís Desvalls, marqués de Alfarràs. Tras su muerte en 1920  heredaron sus hijas Carme y Maria, que tenían proyectos en mente. 

Pidieron al Ministerio de Agricultura una declaración de explotación urbanística de la finca. Comenzaban a ponerse las bases de lo que iba a ser la urbanización más grande de España con 100 kilómetros de calles.

En 1946 el proyecto era para «un amplio plan de urbanización y construcción, que daría lugar a la creación de una ciudad jardín para el verano y los fines de semana». 

Los 36 arrendatarios que trabajaban aquellas tierras debían dejarlas en seis meses porque comenzarían las obras. Muchos eran agricultores de Calafell con tierras en Segur. También había pescadores con alguna parcela.

Con apeadero

El arquitecto Baldric Tubau diseñó la urbanización ya pensando con un  con apeadero de tren. Un lugar de descanso junto al mar donde predominase el verde y  con servicios. Incluso legó a tener plaza de toros.

Las visitas organizadas a la futura urbanización.

Por la finca transcurría la vía y quedaba a 52 kilómetros de la estación de Passeig de Gràcia de Barcelona y a 36 de la de Tarragona. Ideal para ser lugar de reposo.

Contactos

La familia Desvalls tiró de contactos. Su amistad con Primo de Rivera ayudó. Maria y Carme Desvalls estaban  casadas con José de Orbaneja y con Arturo Iruretagoyena, emparentados con la familia Primo de Rivera, lo que ayudó a la concesión para la parada de tren.

El 1 de noviembre de 1947 el obispo Gregorio Modrego, bendijo el apeadero, los terrenos y las obras acompañado por los gobernadores civiles de Barcelona y Tarragona. Y Segur comenzó a crecer.

El folleto conmemorativo del acto explicaba:  «Cinco trenes diarios en cada dirección y un colmado y bazar en forma de chalet», rezaba. Y comenzaron a venderse terrenos.

Autobuses

Los promotores fletaban autobuses desde la plaza Universitat de Barcelona para ir a ver los terrenos. La vieja masía de la Casa Nova se habilitó como oficina de Correos y cuartel de la Guardia Civil. La Casa Vella fue escuela para dar servicio a muchos que empezaban a instalarse.

La ermita románica de Sant Miquel volvió a abrirse al culto después de estar cerrada desde 1936, pero quedó pequeña. En 1975  se consagró la nueva iglesia de la Assumpció, obra de Jaume Teixidó, con capacidad para 1.200 personas. En 1960 residían en Segur 77 personas y eran 2.688 en 1990. Pero nada de aquella cacareada ciudad jardín. 

Muchos  promotores vendieron parcelas pero dejaron  calles por hacer, sin iluminación y escasos servicios que se han tenido hacer durante años y mucho dinero. 

Y esa ya es otra historia

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