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¿Sigue el Betis hundido en la costa de Calafell?

En días de temportal pueden verse las costillas de aquel carguero bombardeado en 1938

José M. Baselga

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Uno de los hidroaviones como los que atacaron al Betis.

Uno de los hidroaviones como los que atacaron al Betis.

Joan Solé es de los pocos pescadores que quedan en Calafell. Preside la cofradía de pescadores. Siendo niño ya escuchó la historia del barco Betis. «Pero en años faenando por la zona no lo he visto. Ni las redes han quedado atrapadas nunca por lo que pudiese quedar».

Aquel barco de 1.011 toneladas zarpó de Torrevieja el 8 de julio de 1938. Era un carguero que llevaba 900 toneladas de sal hacia Barcelona y una tripulación formada por 23 marineros. 

Durante la Guerra Civil el tráfico marítimo fue objetivo de la aviación italiana y alemana aliadas de Franco. El Betis fue una de sus víctimas frente a la costa de Segur de Calafell. 

Un croquis hecho desde un submarino en diciembre de 1938 sitúa al Betis en la zona

Un hidroavión de la Legión Cóndor alcanzó al barco un 10 de julio de 1938. Sobre las cuatro de la mañana. El avión, de los Heinkel He-59, que eran conocidos como los Sabatetes o Isidru, lanzó 20  bombas de 50 kilos y dos impactaron en el Betis. En la zona donde estuvo el antiguo cuartel de la Guardia Civil, ya desaparecido.

El Betis quedó embarrancado a 200 metros de la playa y 8 metros de profundidad. Los hidroaviones aún sobrevolaron la nave ametrallándola. Dos aviones sufrieron daños  por las armas de los marineros.

Los ataques a los buques de carga fueron constantes.

Pero ¿sigue el Betis hundido allí? El historiador Adrián Cabezas, autor del libro La defensa de la costa a la província de la costa durant la Guerra Civil (1936-1939),  también ha estudiado el hundimiento de ese barco. 

Considera que es posible que allí siga. El día del ataque dos guardacostas y un remolcador acudieron en su ayuda. Formaban la Flotilla de Vigilància i Defensa Antisubmarina de Catalunya, creada para proteger a mercantes. Pero no pudieron hacer nada por el Betis. Ante la imposibilidad de remolcarlo, regresaron a Barcelona. En ese trayecto fueron ametrallados.

Como curiosidad, el remolcador  Montcabrer que intentó recuperar al Betis fue hundido a finales de la guerra también en la playa de Calafell. Pero esta nave pudo ser recuperada tras la contienda.

Un hidroaviñon Heinkel.

Joan Solé, recuerda que su tío Ernest explicaba que siendo un niño, los chavales iban a coger los mejillones que se adherían a las chimeneas del barco hundido. Explicaba que tras la Guerra el Betis fue remolcado, pero Cabezas cree que el barco recuperado fue el Montcabrer.

El pasado año con el cambio de corrientes que descarnó muchas playas, en la zona donde fue atacado el Betis se han podido ver parte de las costillas del casco de una nave. 

Ese avistamiento no es nuevo para Rafel Ortoll, que fue secretario de la cofradía durante 30 años y 20 años antes pesador y cajero de la entidad. Narra como en la zona, en los días que el mar lo permite, pueden verse desde hace años los restos de una gran embarcación cubierta por la arena. 

Cabezas cree que las costillas de esa estructura podrían ser los restos del Betis. «Lo poco que debe quedar ya que esos mercantes eran de madera».

Sergio Cadenas, regatista de Calafell, señala que cuando hay temporal ha visto muchas veces en la zona frente a Mas Mel el esqueleto de una barca de madera. A unos 200 metros de la costa.

en el mapa se ubicó al Betis.

Adrián Cabezas encontró un plano trazado a mano de la zona en la que se detallan los espacios de la costa de Calafell.  En el extremo izquierdo aparece el Betis

Los días 12 y 14 de diciembre de 1938 el submarino General Sanjurjo del ejército franquista hizo un reconocimiento de la costa ya que no se descartaba un desembarco. 

Ese mapa se hizo en el submarino. El informe relata que el Betis sigue en el mismo lugar. Que conserva los dos palos de chimenea negros sin marcas ni nombres que permitiesen localizarlo. Y que parecía cortado por el tercio de popa.

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