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Torredembarra prevé aprobar los presupuestos del 2016 en febrero

Las partidas estarán muy ajustadas al plan de saneamiento que tiene como objetivo liquidar 2,5 millones que debe el consistorio

Carmina Marsiñach

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Imagen del pleno extraordinario de septiembre del Ayuntamiento de Torredembarra. Foto: e.FIGUEROA/DT

Imagen del pleno extraordinario de septiembre del Ayuntamiento de Torredembarra. Foto: e.FIGUEROA/DT

El Ayuntamiento de Torredembarra retrasa la aprobación de los presupuestos municipales del 2016 a finales de febrero debido a la complicada situación económica de la corporación. Normalmente los consistorios aprueban la previsión de sus cuentas anuales a finales año. «Serán unos presupuestos muy ajustados al plan de saneamiento», explica Eduard Rovira (ERC), alcalde de Torredembarra.

El equipo de gobierno y los miembros de la oposición empezaron a trabajar las cuentas para este nuevo ejercicio a principios de diciembre. Cada una de las concejalías ha ido estableciendo sus prioridades y proyectos que tienen entre manos.

Rovira, ha asegurado que esta vez se debatirán con más calma y si falta tiempo «incluso se podrían aprobar en el mes de marzo», apuntó. Durante la semana que viene se pondrán todas las propuestas encima de la mesa. En su momento la oposición criticó y lamentó la falta de tiempo con que se aprobaron los presupuestos del 2015 de 22.500.000 millones de euros. En esta ocasión los presupuestos solo contaron con los votos favorables del equipo de gobierno (ERC, PSC y ABG). Avui Democràcia, Convergència i Unió, Ciutadans y el Partit Popular se abstuvieron. La CUP fue el único grupo municipal que votó en contra. La oposición también encontró precipitada la aprobación de las ordenanzas fiscales en octubre.

A finales de noviembre el consistorio pidió un préstamo de 2,2 millones de euros al BBVA para devolver el crédito que debían al Instituto de Crédito Oficial (ICO). La corporación tendrá un plazo de cinco años para devolverlo.

Inicialmente el crédito del ICO estaba destinado a construir una nueva sede de la Policía Local y la rehabilitación del Escorxador como centro cívico. Las obras no se realizaron y por esto el ICO reclamó el retorno del dinero, que no se destinó a dichos fines, sino a pagar gasto corriente.

En el balance anual que hizo Eduard Rovira en diciembre, ya avanzó que con las perdidas del 2014 y la ratio de la deuda es complicado pensar en inversiones y en obra pública: «No podemos pedir crédito, a partir de 2016 esperamos poder contar con más financiación».

A partir del plan de saneamiento, el consistorio prevé cerrar el 2016 con un remanente de tesorería positivo y reducir la deuda del 100% al 73% en 2018.

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