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Un ascensor bloqueado por la vía en Cambrils

Los propietarios han pedido una reducción de la línea límite, pero el proceso está suspendido para estudiarlo

Jordi Cabré

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Al bloque III se accede por este tramo de escaleras. A algunos ya les cuesta subirlas a diario. FOTO: ALBA MARINÉ

Al bloque III se accede por este tramo de escaleras. A algunos ya les cuesta subirlas a diario. FOTO: ALBA MARINÉ

Jesús Badia tiene una discapacidad física del 75%. Este vecino de Sabadell tiene su segunda residencia en el Bloque III de la avenida Maria Teresa Rivero, en la zona de Vilafortuny (Cambrils). Aunque es capaz de subir y bajar las escaleras para acceder a su apartamento, hace mucho tiempo que suspira por un ascensor que le facilite su estancia en la Costa Daurada.

Pero sus deseos a día de hoy están bloqueados en la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) porque el edificio de Vilafortuny está muy pegado a la línea férrea de la costa. En verano de 2015 convocaron una asamblea para debatir la necesidad del ascensor en este bloque y en otro que no tiene los problemas de la cercanía de los raíles.

Tras el acuerdo de los vecinos empezó el calvario. La administradora de fincas que gestiona estos bloques solicitó el ascensor al Ayuntamiento, que contestó que no habría problema de otorgar licencia cuando hubiera autorización de Adif.

La empresa pública tiene un espacio de cinco metros por lado de vía de dominio público y cualquier actividad que se quiera ejecutar dentro de sus límites debe tener una autorización previa. Este es el caso del ascensor del bloque de Vilafortuny.


Meses perdidos
Tras conocer el paso que debían seguir para obtener una licencia de construcción, la comunidad de propietarios se puso en contacto con un arquitecto para gestionar con Adif toda la documentación que fuera necesaria para poder obtener autorización y construir el ascensor. La idea era que el elevador se construyera en una pared lateral del edificio y permitiera conexión en los dos pasillos de rellano que da a los diferentes apartamentos de segunda residencia.

Pero la documentación enviada en septiembre de 2015 se extravió sin que nadie asumiera la responsabilidad de la pérdida. Tras múltiples gestiones de los afectados con Adif, coordinadas por la administradora de fincas de estos inmuebles de Vilafortuny, pudieron verificar que la solicitud y la documentación enviadas no habían llegado a Madrid, oficina central donde deben estudiar y permitir la construcción del ascensor, explica el actual presidente de los propietarios Francesc París.


Más palos en las ruedas
En septiembre llegó una carta de Adif. «Informaban que se abría expediente para estudiar la reducción de la línia mínima de edificación urbana». Era una pequeña esperanza que duró sólo 24 horas.

Un requerimiento de subsanación para corregir la reducción de dominio público frenaba de nuevo las esperanzas de poder desbloquear la situación urbanística de este bloque de apartamentos. En noviembre, otra pequeña esperanza. Se abría de nuevo expediente informativo para la reducción de zona de dominio público y poder permitir la construcción del ascensor, que en ningún caso entra en la zona de vallado de la línea de la costa.

Pero una nueva carta certificada 24 horas después ha dejado un poso de rabia en estos propietarios de Vilafortuny. La última misiva habla de suspensión de plazo para debatir esta propuesta durante tres meses (termina en febrero) y ello impedirá con toda seguridad que el ascensor esté en verano. Y Jesús Badía, con su discapacidad del 75%, deberá seguir subiendo escalones un verano más.

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