Un tribunal popular juzgará a un mosso acusado de coger joyas decomisadas

El fiscal pide casi dos años de cárcel. También serán procesadas su compañera y su suegra

ÀNGEL JUANPERE

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Las joyas presuntamente sustraídas estaban en la comisaría de El Vendrell. FOTO: DT

Las joyas presuntamente sustraídas estaban en la comisaría de El Vendrell. FOTO: DT

Un mosso d’esquadra destinado en la comisaría de El Vendrell será juzgado, a partir del próximo 19 de noviembre, por un tribunal popular en la Sección Segunda de la Audiencia de Tarragona. Está acusado de apropiarse de joyas decomisadas que se encontraban en las dependencias policiales. También se sentarán en el banquillo de acusados su compañera y su suegra.

El fiscal pide para el procesado, un cabo de los Mossos, un año y once meses de prisión y cinco años y once meses de inhabilitación por un delito de malversación de caudales públicos. También están procesadas su compañera sentimental y la madre de esta, ambas acusadas de un delito de receptación. Para ellas se solicita cinco meses de prisión y cinco de inhabilitación. A los tres procesados se les ha aplicado la atenuante de dilaciones indebidas ya que los hechos ocurrieron hace doce años. En marzo del año pasado hubo una reunión entre las partes del proceso –fiscal, defensa y la Generalitat como responsable civil subsidiaria– para ver si se llegaba a un acuerdo de conformidad. No lo hubo.

El escrito de acusación recoge que el acusado, desde el 21 de octubre de 2008 pertenecía a la Unitat d’Investigació del Àrea Bàsica Policial de los Mossos d’Esquadra del Baix Penedès, concretamente al grupo de robos con fuerza. Añade que entre octubre de 2008 y septiembre de 2009 el acusado, aprovechando que tenía libre acceso al almacén de la Unitat d’Investigació –cuando se quedó de jefe o estaba de guardia–, se apoderó de una larga lista de efectos, principalmente joyas: Rolex, anillos de oro, pendientes, móviles, cadenas, relojes, esclava, etc.

Echar en falta

En total se echaron en falta 22 objetos. Todos ellos fueron encontrados en el registro realizado en el domicilio del acusado y de su pareja en La Bisbal del Penedès y en el de la madre de esta, en Sant Boi de Llobregat.

Todos los objetos habían sido decomisados el 29 de octubre de 2009 a una mujer durante un control policial llevado a cabo por agentes de la Unitat de Seguretat Ciutadana de la misma comisaría de El Vendrell. Ella no pudo justificar en aquel momento la procedencia de los mismos. También se le incautaron otros objetos que no han sido recuperados: cuatro teléfonos móviles, un juego de gemelos, un pin, un anillo de media luna, una cadena dorada con colgante, tres relojes –uno de ellos Rolex– y una caja de terciopelo granate.

El 29 de septiembre, el abogado de la mujer a la que le habían incautado las joyas realizó una llamada telefónica al jefe de la Unitat d’Investigació reclamando los objetos que habían sido intervenidos dado que podía aportar factura de alguno de ellos. Envió un fax al responsable de la unidad que era copia del acta de decomiso que se le facilitó a su cliente en el que se recogían todos los objetos intervenidos.

El jefe de la unidad, junto con otros dos agentes, fueron a buscar los objetos decomisados al almacén donde teóricamente estaban depositados. Comprobaron que muchos de ellos habían desaparecido, así como también el acta original de decomiso.

De la misma manera se descubrió, durante la búsqueda, un acta de decomiso temporal de un teléfono móvil firmado por el acusado e intervenido el 24 de julio del mismo año a un hombre durante un registro practicado en un bar de Segur de Calafell y que también había desaparecido. Los relojes y joyas decomisados en los domicilios de los acusados han sido tasados en 27.806 y en 2.140 los objetos no encontrados.

La pareja del procesado –y también encausada en el procedimiento judicial– está en situación regular en España. El fiscal sostiene que tenía conocimiento del apoderamiento realizado por su pareja. Y con el mismo ánimo de lucro hacía uso de algunas de las joyas así como del móvil decomisado en Segur de Calafell. La madre de la anterior mujer guardaba en su domicilio algunos de los relojes a pesar de conocer su origen ilícito.

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