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Una mirada al pasado: arte, oficios y cocina en Roda de Berà

Tradición y comercio, de la mano. El Mercat Medieval celebra su novena edición. Recoge una gran variedad de oferta. Y también de opiniones

Marta Rodríguez Cano

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Una de las paradas que estos días visten el típico mercado de Roda. FOTO: Pere Ferré

Una de las paradas que estos días visten el típico mercado de Roda. FOTO: Pere Ferré

Viernes 27, seis y cuarto de la tarde. Todavía queda un cuarto de hora para que dé comienzo el Mercat Medieval y todos los puestos empiezan a estar preparados para su nueva edición. Un artesano amasa lo que será un postre que transportará al cliente hasta lo más profundo de la era medieval, otro instala un carrusel de caballos y ponis, una de las principales atracciones para los más pequeños. Los más rezagados, todavía instalan mesas y toldos.

Mujeres con vestidos propios de la época, como si se tratara de doncellas, colocan las pulseras y abalorios más llamativos en sus respectivos puestos. Los más curiosos, empiezan a llenar las calles de vida mientras los niños esperan expectantes a que las atracciones medievales, como hinchables y columpios, abran sus puertas. 

Localizados alrededor de la plaza de les Sardanes, cerca del Patronat Municipal, los puestos empiezan a adornar las calles más pequeñas de la localidad, atrayendo a los primeros clientes de la tarde, que no necesitan más que un par de pasos para adentrarse en un ambiente completamente distinto al que prevalece en el resto del municipio. 

Son varias las propuestas que acoge en su novena edición el ya típico Mercat Medieval de Roda de Berà, el cual se ha convertido en un referente para los vecinos del municipio y un reclamo para turistas, sobre todo franceses e ingleses, que veranean en la zona durante los calurosos meses de julio.

Perfumes hechos a mano, inciensos con los aromas más naturales, los embutidos más apetecibles, ‘pastissets artesans de Rasquera’ y otros dulces, juguetes como espadas o escudos de madera, joyas, minerales y piedras preciosas propias de la época o incluso comida recién hecha... Una amplia oferta que, sin duda alguna, convencerá a todos los públicos.

Mientras unos confían en los productos más clásicos, otros se atreven con propuestas más modernas, típicas de nuestro siglo y que podrían encontrarse en cualquier otra feria. Tatuajes brillantes para niños, figuras de la famosa serie de televisión Juego de Tronos o algodón de azúcar, reclamos que parecen romper con la estética del mercado pero que conviven a la perfección con oficios tan antiguos como la forja de espadas, típica artesana.  

La atracción más llamativa hasta el momento ha sido la pequeña granja instalada en el centro del mercado, capaz de atraer la atención de todos los niños que paseaban por la zona. Todos querían acercarse a ver el corral. Cerdos, gallinas, cabras, conejos y patos no han pasado desapercibidos entre padres e hijos, así como tampoco lo harán el resto de actividades programadas para el fin de semana. La animación infantil de Susanita Pinceles, exhibiciones y talleres de tiro con arco de l’Associació Toxhophílica de Catalunya, espectáculos de marionetas, la cercavila Cornamusa, animaciones medievales y malabares de fuego de la mano de la compañía Gran Gabini son algunas de las propuestas que se ofrecerán en puntos como las plazas de la Sardana, dels Pins y la calle San Isidre entre viernes, sábado y domingo, de seis y media hasta las once y media de la noche. 

Del mismo modo que el mercado presenta una gran variedad en la oferta, existen opiniones muy distintas. Mientras los vecinos destacan la falta de puestos respecto a años anteriores, muchos visitantes señalan que llegan expresamente de otros pueblos cercanos para dar una vuelta y adquirir algún que otro producto típico.

Los mercantes, por su parte, afrontan con optimismo lo que supondrá unos días ajetreados y llenos de trabajo para ellos, ya que prevén una gran afluencia de público, atraído por aquello a lo que no están acostumbrados a presenciar en su día a día y que además, buscan actividades diferentes para las tardes de verano. Se muestran llenos de ilusión y realmente implicados con un mercado que, pese a las opiniones de algunos, preserva una amplia diversidad de productos y sigue siendo una opción atractiva para una gran cantidad de gente.

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