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Vecinos y empresas aplauden la reapertura de la rotonda de Torredembarra

La eliminación de los bloques de hormigón permite recuperar la circulación fluida en la T-214 y elimina un circuito alternativo de 3 kilómetros y cierto peligro para volver al mismo punto 

Jordi Cabré

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FOTO: Fabián Acidres

FOTO: Fabián Acidres

La rotonda de la T-214 ya ha reabierto toda su circunferencia. Lo ha hecho coincidiendo con la liberación de los peajes de la AP-7 (un ramal de la misma conecta con la vía rápida) y permite de nuevo gestionar el tráfico rodado sin necesidad de hacer 3 kilómetros añadidos como sucedía desde el pasado 11 de julio de 2018.

En aquella fecha, el Ministerio de Fomento colocó una hilera de New Jersey pintados de amarillo para desviar el tráfico rodado que salía de la autopista y obligaba a todo el mundo a hacer un cambio de sentido en un vial de servicio situado a poco más de 600 metros de la rotonda. Allí se daba la vuelta y se volvía a la rotonda para entrar en la ciudad o bien proseguir por la variante hacia Creixell y hacia el norte por la N-340.

Las razones esgrimidas para este bloqueo de cemento venían dadas por dos razones: por una parte la obligatoriedad de los camiones a circular por vías rápidas (de pago o variantes) y por otra ante el continuo flujo de vehículos que aprovechaban la gratuidad del tramo de la AP-7 en sentido sur desde Torredembarra hasta Vila-seca/Salou.

La mejor solución para evitar colapsos en la entrada norte de Torredembarra y acceso a la autopista en este punto de la red viaria fueron los New Jersey hasta la noche del pasado martes, cuando se extrayeron de allí y se han guardado en un almacén de la empresa que se encarga de la conservación de las carreteras del Estado.

La urbanización Brises de Mar

Las primeras horas de la reapertura, muchos de los vecinos que han sufrido durante estos 3 años largos el «peregrinaje» de cerca de tres kilómetros para poder entrar en Torredembarra o simplemente hacer la rotonda para ir en sentido norte han disfrutado completando los 360 grados de la misma. Uno de ellos ha sido Luis Marín, uno de los líderes de la Plataforma Reobrint Rotonda. «Ha sido un alivio volver a circular por la rotonda. Es el fin de un recorrido largo, peligroso para ir o volver a casa. Me he dado el lujo de dar tres vueltas ahora que la han reabierto», sonreía.

Aunque la rotonda la conoce todo el mundo como de Torredembarra, uno de los colectivos más perjudicados han sido los vecinos de la urbanización Brises del Mar, de Altafulla, cuyo cordón umbilical termina en la rotonda y son los que más han sufrido la barrera de New Jerseys.

La asociación de vecinos llevaba tiempo esperando esta reapertura. El martes fueron testigos del levantamiento de los bloques y el miércoles disfrutaron de la reapertura de la rotonda. Ahora será el momento de enfocar otras reivindicaciones a la problemática de la urbanización.

El alcalde de Altafulla, Jordi Molinera, se felicitaba por la «recuperación de la normalidad». Admitía que la solución que se tomó en su día posiblemente no era la mejor y la gestión de la rotonda podría haber sido «de forma puntual en días de exceso de tráfico» evitando los problemas de los conductores, especialmente los de Brises del Mar.

Por su parte, Eduard Rovira (alcalde de Torredembarra) matiza la normalidad de la rotonda. «No será igual que julio de 2018. El flujo de tráfico será diferente y la apertura de las barreras debemos ver cómo afectará al tráfico en este punto». El alcalde asegura que durante los próximos meses se estudiará el tráfico de la zona y «si nos sentimos perjudicados, reclamaremos una solución».

https://www.diaridetarragona.com/costa/Retirados-los-New-Jersey-de-la-rotonda-de-Torredembarra-20210831-0008.html

La propuesta de Rovira ya se contempló en su día en la prolongación de la A-7 hasta Torredembarra. Allí se preveía un ramal directo a la autopista para evitar usar la rotonda. «Si vuelven los colapsos y hay problemas circulatorios, pediremos de nuevo este acceso directo a la vía rápida», anunció.

El polígono Roques Planes

Si los vecinos de la urbanización Brises del Mar eran los residentes más perjudicados, las 90 empresas del polígono Roques Planes, zona industrial torrense pegada a la rotonda, también sufrieron la barrera de los bloques de hormigón. Pere Dalmau, representante de la Associació d’Empresaris, admitía que «ha sido una molestia de 3 años y aunque es difícil de cuantificar los perjuicios de la ruta provisional, si es evidente que causó retrasos en la logística». Ahora, con la rotonda abierta y las barreras levantadas, Dalmau admite que el polígono cobra una nueva dimensión estratégica.

La plataforma Reobrint la rotonda se disuelve

En 2019, un año después de la instalación de los New Jersey en la rotonda de Torredembarra, vecinos de Brises del Mar decidieron crear una plataforma ciudadana para pedir la supresión de esta barrera de bloques de hormigón. Antes habían presentado de forma individual escritos a los Ayuntamientos para que apoyaran su intención de suprimir la barrera de hormigón. La falta de respuesta y el apoyo, a su entender casi invisible, desembocó en la plataforma y las acciones reivindicativas.

El número de participantes en las protestas fluctuó durante el año que se convocaron, llegando al punto más álgido a un centenar de participantes. La plataforma se convirtió en el interlocutor social con la Subdelegación del Gobierno (titular de la vía y responsable de la medida) y dejó de existir cuando los New Jersey se sacaron de la rotonda.

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