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Vila-seca esconde en sus entrañas un refugio intacto de la guerra civil

Historia. Las galerías del Mas d’en Cochs es un ejemplo de conservación patrimonial en una finca privada

Pedro Otiña

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El Mas d’en Cochs se localiza en la partida de la Plana, la zona más septentrional del término municipal de Vila-seca, y una de las más grandes. Al norte limita con el término municipal de Reus, del que queda separado por el camino de los Muertos y el del Mas de la Plana. En el sur limita con el núcleo urbano de Vila-seca y toca con la partida del Feredat.

En la finca rústica vilasecana localizamos dos casas construidas, una de ellas de aspecto señorial; la edificación de una de ellas se remonta a principios de los años 20 del siglo pasado. De acuerdo con la documentación histórica, hoy en día sabemos que en el momento que estalla la guerra civil española de 1936-1939, ya estaban edificadas las dos casas de la finca.

FOTO: Marc Espinosa

El paisaje de esta partida está configurado históricamente por avellanos, algarrobos, viña y modernamente, melocotoneros y manzanos. No faltan en el lugar árboles como las encinas, los cedros o los pinos.

El actual núcleo urbano existente al norte de la finca, La Plana, se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XX hasta lograr un censo poblacional que supera las 500 personas. A consecuencia de la proximidad con la ciudad de Reus, tanto este núcleo poblacional como los propietarios de muchas fincas rústicas de la partida de la Plana tienen relación o son propiedad de vecinos de Reus.

A cuatro quilómetros de la finca, tenemos el aeropuerto de Reus, una infraestructura que tuvo su génesis en 1935 de la mano del Real Aeroclub de Reus y que a consecuencia de la guerra iniciada en julio de1936 estuvo siempre en el punto de mira de los cazas y bombarderos del ejército franquista.

FOTO: Marc Espinosa

El aeródromo de Reus fue una de las bases principales de la República. Además, Reus es una ciudad principal, con industria y lugar al que se desplazó en octubre de 1936, por orden del gobierno de la República, procedente de Getafe, la empresa Construcciones Aeronáuticas SA (CASA). En el año 1937 salían de la fábrica de Reus los aviones conocidos como chatos, motivo más que suficiente que justifica el objetivo tan estratégico que era este municipio y su entorno inmediato para las fuerzas aéreas franquistas.

Así mismo, el personal de las diferentes escuadrillas así como oficiales y soldados se alojaban tanto en pisos de la ciudad de Reus como en masías y fincas diseminadas por todo el territorio. Posiblemente, una de estas fincas fue la finca que actualmente conocemos como el Mas d’en Cochs. En aquel momento, el terreno era propiedad de Antoni Ciré Montserrat, de Reus y contaba  con recursos hídricos y una gran extensión de terreno cultivable. La proximidad al aeródromo, su rápida conexión con el mismo mediante los caminos de la zona, la presencia de un entorno natural y medianamente alejada de los núcleos urbanos de Reus y Vila-seca, conviertieron la finca en un lugar ideal para alojar oficiales y soldados, más allá de la familia del sr. Ciré.

El escondite subterráneo

Entre las dos casas existentes actualmente en la finca localizamos una estructura triangular, construida de ladrillo rojo unido con mortero y cubierta abovedada que nos introduce hacia el interior de la tierra. Se trata del acceso a un refugio en galería de mina, que los diferentes propietarios de la finca han conservado y que ahora, Carlos Giménez, gerente de la empresa Planet Costa Dorada, y actual propietario, pone en valor para conocimiento público y contribuir al conocimiento de la historia de Vila-seca.

Para salvar los casi catorce metros de desnivel existentes entre la superficie y el punto más profundo del refugio se habilitó una escalera construida con ladrillo rojo de unos 35 cm. de largo. La escalera está estructurada en tres tramos: el primero, que desciende unos 7 metros, finaliza en un descansillo, donde la estructura gira a la izquierda.

Acto seguido vuelve a girar a la derecha para continuar su descenso hasta los casi 14 metros de profundidad que nos lleva hasta la galería principal. Las paredes están medianamente cuidadas e incluso es posible que estuviesen revestidas en algún momento con algún tipo de mortero. El techo, siempre excavado en la roca natural, salvo el primer tramo, es irregular. La galería principal discurre por el subsuelo de la finca en una longitud cercana a los 22 metros. Llegados a este punto observamos que la galería mide 180 cm de alto con un ancho medio de 80-90 cm. 

El techo y las paredes, en función del sedimento natural están mejor o peor regularizados y en determinados puntos se pueden observar las marcas de las herramientas utilizadas en el proceso de excavación. En la zona central, a unos cinco metros del final de la escalera tenemos un ámbito de unos dos metros de ancho por tres de largo. En esta zona toda la estructura está revestida con ladrillos. En el ámbito mencionado existen dos bancos, igualmente construidos de obra, situados en sendas paredes mientras que en la del fondo una obertura excavada en la roca madre, hace sus funciones de estantería.

FOTO: Marc Espinosa

La galería continúa 4 metros y nuevamente tenemos un pequeño cambio de orientación, sin duda, un mecanismo pensado para evitar las posibles ondas expansivas producto de la detonación de un artefacto explosivo. Finalmente llega a un punto sin solución de continuidad horizontal, pero si vertical, puesto que la galería finaliza en un pozo de unos quince metros de profundidad que nos lleva de nuevo a la superficie. La presencia de diferentes anclajes de hierro oxidado en la pared del pozo delata la existencia de una escalera vertical que conectaba nuevamente con el exterior.

No podemos determinar con exactitud el momento de construcción del refugio dado que no nos ha quedado ninguna evidencia de archivo ni testigo oral. Con todo, sabemos que a partir de mediados de 1937 se intensifican los bombardeos sobre Cataluña y en 1938 estos se generalizan. Reus, ciudad vecina de donde eran muchos propietarios de las fincas de La Plana, fue atacada desde el aire al menos en 68 ocasiones por la aviación franquista y muchos propietarios se refugiaron en sus fincas. De la misma manera Vila-seca sufrió al menos seis ataques, si bien muchos de ellos concentrados en la zona del campo de aviación de la Pineda.  

Inmediatamente después de iniciarse la guerra, y de una manera paralela a la evolución de la guerra, la Generalitat de Catalunya creó la Consejería de Defensa desde la que se emitieron las primeras medidas en materia de defensa pasiva tales como informar a la población mediante carteles e impresos de los peligros de los ataques aéreos y que hacer para protegerse de los mismos. En 1937, la Generalitat de Catalunya formó la Junta de Defensa Pasiva de Cataluña. Resumidamente, esta junta tenía por misión crear juntas locales de defensa y promover la construcción de refugios.

Atendiendo a la proximidad del aeródromo de Reus, no podemos dejar de valorar el refugio como una construcción realizada por los militares que pudieron alojarse en el Mas d’en Cochs. Tampoco podemos descartar la posibilidad que la obra fuese a iniciativa del propietario de la finca, Antoni Ciré, y que los constructores hubiesen sido expertos minadores, de los que abundaban en Vila-seca a principios del siglo XX. Sea cual fuese el supuesto constructivo, nos encontramos ante una evidencia patrimonial que propietario tras propietario han conservado y gracias a ellos constituye uno de los mejores ejemplos de refugio antiaéreo particular existente en el Camp de Tarragona.

Otras galerías en la ciudad

Al margen del refugio el Mas d’en Cochs, en el mismo término municipal de Vila-seca tenemos constancia de la existencia de otros túneles excavados. Si bien igualmente desconocemos sus fechas de construcción, podemos suponer que algunos de ellos se hicieron a partir del 21 de enero de 1938, momento en el que el ayuntamiento de Vila-seca autoriza la construcción de refugios en el municipio.

Dentro del casco urbano tenemos conocimiento de la construcción de al menos nueve refugios. Tres de ellos, de naturaleza privada se construyeron en las calles de Sant Antoni y de la Font además de otro en la casa de la familia Martí. Los otros seis eran públicos y estaban localizados en la calle del Pou  calle Nou y en las Plazas de les Creus  de Sant Antoni y dels Gitanos.

Fuera del actual núcleo urbano conocemos el refugio existente en la partida del Prat de Albinyana, muy cerca de la línea de costa, y que formaba parte de la estructura del campo de aviación existente en aquel lugar. En la misma partida de la Plana, David Melero, en su libro La Plana, 1952-2005. 50 anys de la nostra història, publicado en 2002, nos informa de la construcción de un refugio en 1937 en el Mas Colom, un lugar próximo al Mas d’en Cochs, quien sabe si construido de una manera coetánea al del Mas d’en Cochs.

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