Vila-seca restringe el tráfico rodado en las zonas más concurridas

El Ayuntamiento ha instalado bolardos en el centro histórico y en el barrio de La Plana y no descarta colocar alguno más para garantizar la seguridad de los peatones 

Jordi Cabré

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La pilona metálica se baja con un mando, que solo tienen los coches acreditados en la zona. FOTO: Alba Mariné

La pilona metálica se baja con un mando, que solo tienen los coches acreditados en la zona. FOTO: Alba Mariné

El acceso de vehículos a la plaza de L’Església de Vila-seca o la de Sant Joan en el barrio de La Plana se ha restringido. Un bolardo retráctil en la calle Monterols de Vila-seca y otros dos en La Plana impiden, en horario de tarde, acceder en coche en estas dos zonas urbanas. Y aunque las motos pueden sortear las pilonas, tampoco tienen permiso y pueden ser sancionadas por la Policía Local si incumplen el horario.

La razón de estas medidas de seguridad es garantizar la seguridad de los viandantes en unos puntos donde existe gran concurrencia de personas «por el motivo que sea», argumenta el concejal de Serveis Generals, Josep Toquero. Las pilonas de Vila-seca y el barrio de La Plana ya llevaban meses instaladas. El Ayuntamiento invirtió cerca de 26.000 euros en ambas actuaciones para poder activarlas cuando fuera posible. A finales de este agosto se empezaron las pruebas piloto (horario de paso y horario restringido) y en septiembre se pasó por el plenario el reglamento que debe regular el uso de este sistema.

FOTO: DT

«Vila-seca apostó en su día por peatonalizar su centro histórico y reconvertir esta parte de la ciudad en un lugar preferente para el peatón. Hasta la fecha se ha permitido la coexistencia entre vehículo y viandante, pero ahora vamos más allá y queremos restringir el uso del vehículo en aquellas zonas más sensibles y con mayor afluencia», argumenta el edil. 

Horarios

La instalación de los bolardos conlleva un reglamento para que los vecinos y negocios de la zona ‘cerrada’ puedan entrar y salir cuando la barrera esté activada. Por esta razón, el Ayuntamiento ha entregado mandos para que las personas que necesiten entrar o salir en el horario de cierre lo puedan hacer. «La idea es que de 7 a 15 horas, el acceso en coche esté abierto a todo el mundo. Pero a partir de las tres de la tarde y hasta la mañana siguiente, solo los vecinos tienen permiso», explica el concejal.

En Vila-seca se han repartido una veintena de mandos y otra docena en La Plana. Los vecinos que tienen aparcamiento o negocios son los que han podido solicitar un mando por coche y acreditar la necesidad de entrar o salir en el horario restringido. «El reglamento establece que solo podrán entrar los titulares de los aparcamientos privados, vecinos en un tiempo máximo de parada de unos 20 minutos, servicios de taxi o vehículos de emergencias y en acciones especiales (por ejemplo mudanzas) con una solicitud previamente aprovada».

El reglamento se aprobó a finales de septiembre y se encuentra ahora en exposición pública. Si no se registran alegaciones, entrará en vigor en pocos días y si las hubiera, previamente se deberán estudiar antes de incorporarlas o rechazarlas.

El concejal de Serveis Generals admite que este tipo de restricciones podrían extenderse en otros puntos de la ciudad. Antes, pero, deberá hacerse un estudio de seguridad vial en aquellas zonas potencialmente aptas para poder solicitar la colocación de estos bolardos en la vía pública.

Calles en contradirección

Josep Toquero argumenta que las  pilonas regulan el tráfico rodado en estos puntos, pero que hay otras vías de acceso en caso de necesidad (circular en sentido contrario) por si fuera necesario la presencia de vehículos de emergencia en momentos puntuales.

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