Vila-seca reúne a sus héroes para agradecerles su valor durante el confinamiento

Homenaje a todos los colectivos y  personas de las consideradas servicios esenciales de la ciudad durante los meses más duros de la pandemia

Jordi Cabré

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FOTO: Fabián Acidres

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Gracias, gracias, gracias, gracias... y así hasta perder la contabilidad de una palabra que a nadie se le olvidó pronunciar ayer en el pabellón de Vila-seca. Más de 600 personas ocuparon las cientos de sillas convertidas en una platea efímera de un acto perfectamente trabajado. Un evento en el que nadie era más protagonista que el otro, en el que nadie sacaba pecho de nada, en el que nadie quería atribuirse un mérito que no le pertenecía más que una parte.  

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A pesar del frío y el viento, poco antes de abrirse las puertas del pabellón los invitados aguardaban arropados en grupos y con los abrigos bien pertrechados. Dentro, más de 50 personas se encargaban de que todo estuviera a punto. El equipo de sonido, las indicaciones a los invitados, la regulación de aparcamientos... Solo se incumplió el horario y se dejó 15 minutos de margen para que todo el mundo se sentara.

FOTO: Fabián Acidres

Xavier Graset fue el encargado de abrir el acto. Presentador locuaz y vilasecano de socarrel, rápidamente captó la atención del público, que agradeció su discurso distendido aunque respetuoso al hablar de un tema delicado y cuando hay demasiados muertos tristemente recordados por un virus que no deja de mutar: variante inglesa, brasilera, sudafricana.

Graset introdujo el acto de homenaje y dio paso a un vídeo altamente emotivo que arranco la primera ovación de la noche una vez salieron los créditos. En él hablaban todos los concejales del Ayuntamiento, sin siglas de por medio. Y entre ellos, también había profesionales de esta primera línea de combate y pacientes que daban voz a una situación que superó a todos por igual durante los largos meses de 2020.

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Tras el vídeo y la ovación merecida por el excelente trabajo de sus productores, hubo el discurso del alcalde, Pere Segura, un parlamento emotivo en el que daba pinceladas del esfuerzo colectivo de sus conciudadanos y en el que reflejaba que el trabajo entre todos era posible y que ese era el camino. Terminó con la palabra mágina de la noche «gracias» y aplaudiendo a un auditorio que le devolvía el gesto con otro sonoro aplauso colectivo.

Pero el calor del evento todavía subiría más de temperatura con dos actuaciones musicales: la primera de la niña prodigio Jenifer Panebianco, que con su violín encandiló a todo el mundo por su virtuosismo. Sin partitura, en el escenario, la joven de 16 años dejó al auditorio sin habla.

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El segundo espectáculo musical lo daría la actuación de la cubana Yamilet Wilson, la cantante que participa en el programa La Voz de Antena 3. su ritmo caribeño terminó de caldear la noche gélida que envolvía el pabellón.

Antes de la actuación de la cantante, fue el parlamento de Mireia Aymamí la que arrancó una nueva ovación. Ella es doctora dle CAP, pero subía al atril como representante  de las cientos de personas que estuvieron en primera fila en las semanas más duras. Los llamados servicios esenciales.

Aymamí hizo repaso de las duras semanas de 2020 y del esfuerzo impagable de los colectivos, a los que ensalzó pero dijo que no había héroes entre ellos. Quizá una etiqueta que merecían más los pequeños de la casa por soportar aquel confinamiento infinito. El homenaje terminó con el Resistiré sonando por los altavoces y con un tentempié al aire libre sabroso, pero poco apetecible por la fría noche que caía en Vila-seca.

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