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Vila-seca se vuelca con una niña de 6 años que sufre pérdida de audición

Las alumnas de la escuela de danza Mónica Novillo realizarán un espectáculo, el 7 de junio, en el bar La Oficina para recaudar fondos para ayudar a la familia de la niña a pagar el tratamiento
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Carla, en la imagen del cartel que anuncia el espectáculo de baile del domingo 7 de junio en La Oficina. La entrada cuesta 3 euros. Foto: Cedida

Carla, en la imagen del cartel que anuncia el espectáculo de baile del domingo 7 de junio en La Oficina. La entrada cuesta 3 euros. Foto: Cedida

Carla, una niña de seis años de Vila-seca, ha perdido el 63% de audición en el último año y medio. Sufre hipoacusia bilateral neurosensorial degenerativa y desintegración infantil irreversible, una enfermedad rara caracterizada por una aparición tardía de retrasos en el desarrollo del lenguaje, la función social y las habilidades motrices. La están tratando médicos de pago. El domingo 7 de junio, a las seis de la tarde, todas las alumnas de la escuela de danza Mónica Novillo realizarán un espectáculo para recaudar fondos para ayudar a su familia a pagar el tratamiento. Será en el bar La Oficina de Vila-seca. La entrada cuesta tres euros y habrá una fila cero. En la entrada del colegio Antoni Torroja i Miret también recogen tapones para ella.

Noelia Urbaneja, madre de Carla, recuerda que el problema surgió cuando la niña tenía cuatro años: «Noté que subía mucho el volumen del televisor, me leía los labios y hablaba muy alto. Me reuní con sus profesoras y me dijeron que había veces que parecía que escuchaba y otras no». Llevó a su hija a un otorrino de la Seguridad Social y éste le aseguró que escuchaba perfectamente.

 

A la segunda

Pero dio «un bajón de aprendizaje» y su familia recurrió a un especialista de pago para examinarla de nuevo. El pasado mes de enero –un año y medio después de la primera prueba– le confirmaron que tiene deficiencias auditivas. Le pusieron audífonos, con los que tampoco oye bien. La enfermedad que padece está dentro de la rama del autismo. «No es autista. Hasta los cuatro años era una niña normal y muy inteligente, pero ahora tiene días buenos y días malos. Hay días que le explico un cuento y no hay manera de que lo entienda», afirma Noelia.

Carla, que estudia en la escuela Mestral, recibe ayuda de un logopeda, un neurólogo y un psiquiatra para que, al menos, no retroceda en su aprendizaje. Son de pago. «Me vale la pena porque le está yendo muy bien», dice Noelia, que asegura que no va a parar hasta averiguar si el trastorno que sufre su hija se debe «al año y medio en el que los médicos no nos hicieron ni caso».

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