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Y Melisa encontró el tesoro

La niña de 7 años, con el sueño de ser arqueológa, encuentra cerámica del XVIII en un parque Santa Oliva

José M. Baselga

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Melisa es una apasionada de la historia pese a su corta edad.

Melisa es una apasionada de la historia pese a su corta edad.

Meslisa Muñoz-Reja, de siete años, le dijo a su padre que tenía que ir al parque para encontrar un tesoro. Con su corta edad es una apasionada de la historia y de la arqueología. «Con cuatro años nos pedía que en vez de cuentos de la Cenicienta le comprásemos sobre Egipto», explica el padre.

Así que Melisa, tras varios días de excavaciones en el parque de Santa Oliva, donde vive, y en una de sus investigaciones, mientras su hermano estaba en los columpios, volvía a buscar con su pala y su cubo. 

Y la joven arqueóloga encontró su tesoro. En una bolsa recogió una serie de piedrecitas. Unas de color blanco y otras blanco y azul que Melisa intuyó que podrían ser importantes. Otras eran blancas, pero también creyó que importantes. La niña quiso saber si lo que había encontrado era valioso.

Y pensó en Sílvia Vaquero, historiadora que trabaja en el Museu Deu de El Vendrell. A Melisa le gusta recorrer el museo para ver las obras de arte y que le expliquen sus historias. Así que la joven arqueóloga llevó su hallazgo a Vaquero, a quien conoce de sus visitas al museo.

Ceramista
Vaquero confirmó el valor de las piezas. Los fragmentos azul y blancos correspondían a cerámica catalana típica del XVIII. ¿Y las blancas?, preguntó Melisa.
Vaquero dirigió a la niña a Camil·la Pérez, ceramista de El Vendrell especialista en esa artesanía que la confirmó que podían tener una antigüedad de un siglo y serían de cerámica conocida como Cartuja de Sevilla.

Algunos de los fragmentos encontrado por la joven arqueóloga.

Pérez también mostró a la niña cómo podría ser el recipiente de los restos cerámicos del XVIII que había encontrado. Algo que fascinó a la pequeña.

La joven investigadora explica que quiere seguir descubriendo y aprendiendo. No sorprende a sus padres. La niña ya va un curso avanzado por sus capacidades. «Es muy observadora. Con dos años nos preguntaba por qué la luna tenía unos días más grandes que otros y con unos pocos más le encantaban los libros de historia», explica su padre.

El procedimiento
Sílvia Vaquero destaca que más allá de haber encontrado los restos cerámicos destaca el proceso de investigación que ha realizado para comprobar si lo encontrado era importante, consultando y aprendiendo a cada paso.

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