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Y el ladrón cayó en la trampa de la policía de Torredembarra

Una patrulla arresta al joven que habría cometido tres robos en restaurantes y dos tentativas en estos últimos siete días. 

Jordi Cabré

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La Policía Local lo detuvo ayer por la noche cuando huía del último robo. FOTO: DT

La Policía Local lo detuvo ayer por la noche cuando huía del último robo. FOTO: DT

Era cuestión de suerte y de paciencia a partes iguales. La Policía Local de Torredembarra ya tenía el perfil del posible autor de los robos confuerza a restaurantes y bares de la ciudad que habían comenzado como una plaga el pasado 7 de enero.

Tras la recogida de pruebas e imágenes de cámaras de los primeros días, la silueta del ladrón tomaba forma hasta el punto de que había un candidato potencial, vecino de la misma ciudad de 28 años.

Este domingo volvió a actuar tras los tres robos seguidos de los días 7 y 8 de enero. Rompió un cristal, hizo saltar la alarma pero no pudo llevarse nada. Sin embargo, en la acción se hixo daño en la mano y se fue al CAP para que lo curaran. 

Ayer mismo, a la hora de comer, una patrulla lo localizó y lo identificó. No había nada contra él, puesto que las pruebas aún no eran concluyentes. Sin embargo, la Policía Local decidió activar una "trampa" al ladrón, incrementando las patrullas por la zona costera a partir de las 22 horas y en caso de que saltara la alarma, habría otra patrulla en la puerta de su casa para verificar si era él o no el autor de estos robos.

El plan salió a pedir de boca. Alrededor de las 23 horas de ayer lunes, un vecino de la avenida Montserrat de Torredembarra llamó a la comisaría local para informar que acababa de ver a un hombre saliendo de un restaurante. Las vendas de los brazos además de su aspecto físico coincidían con el principal sospechoso de la investigación.

El teclado de la caja registradora con manchas de sangre. FOTO: Policia Local

En el camino de vuelta a su casa, una patrulla lo interceptó. Además, el sospechoso sangraba y se demostraría más tarde que el corte de los brazos coincidía con la sangre encontrada en uno de los cristales del último local donde había roto la cristalera. La sangre, además, había quedado en el teclado de la máquina registradora que quería abrir para llevarse el dinero.

La patrulla que le esperaba en la puerta de su casa pudo dejar la vigilancia y volver a sus tareas. El presunto ladrón estaba detenido. Las diligencias han durado durante toda la noche y alrededor de las 6 de la mañana, una patrulla de Mossos ha cogido al delincuente para ponerlo a disposición judicial.

Se le acusa del robo con fuerza de tres restaurantes, otras dos tentativas y los daños materiales ocasionados en cada uno de los establecimientos.

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