El Carnaval más ‘devoto’ se cita en Vila-seca

El Grup Jove tenía dos carrozas y decenas de componentes. Las monjas, curas y algún que otro obispo predominaron en un desfile donde los disfraces de las diferentes collas lucieronn y las mascarillas brillaronn por su ausencia.

| Actualizado a 27 febrero 2022 06:35
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Si los disfraces de Carnaval reflejaran los deseos reales de las personas que los lucen, la Iglesia Católica respiraría aliviada en Vila-seca viendo  la gran cantidad de curas y monjas que lucían ayer en la recuperada rúa de Carnaval. 

El color negro y morado predominaba como una mancha de petróleo en la calle Sir Esteve Morell Scott, punto de inicio del recuperado Carnaval vilasecano. Dos carrozas, música sin parar y decibélios fuera de los márgenes legales formaban parte de una comitiva que tenía otras cinco carrozas, la de la colla GADI, los Sense Fred, Pijamada, Els Amics, Carnaval la Recolla y finalmente la carroza del barrio de La Plana.

La concentración de la rúa empezaba poco después de las 17 horas y los organizadores Carnaval Commission Dogs, iban ordenando a los vehículos para empezar el recorrido. Antes pero, un agente de la Policía Local revisaba la documentación del conductor y comprobaba que su tasa de alcohol era nula o inferior a la que impide circular. Aunque sea Carnaval y la fiesta debe imperar, no está demás tener cierta seguridad para que nadie tenga que lamentar cualquier desgracia indeseada.

Pasado el trámite policial y la colocación de los siete vehículos, empezó la ruta por las calles de la ciudad, alrededor de las seis de la tarde, la hora prevista para el desfile más esperado por estas fechas. Empezando por la calle de l’Hort del Pep y terminando en la avenida de Francesc Macià, la rúa carnavalera recorrió una docena de calles aportando música, baile, felicidad y mucha bebida en vaso de plástico. La única ausencia generalizada era la mascarilla, una prenda que ya no es obligatoria en espacios abiertos.

La variedad de disfraces aportó un gran colorido al desfile de ayer por la tarde. Además del séquito religioso juvenil, había vikingos, árabes con camello incorporado, animales de toda clase: cebras, leopardos, pájaros exóticos, personajes de cuento como la Balncanieves o Maléfica o superhéroes de la factoría Marvel como Ironman o Spiderman.

Entre tanta variedad de disfraz  había un pequeño ataviado con un mono rojo y una máscara negra con un círculo pintado. La serie coreana del Juego del Calamar también tenía cabida y como pasa en la pequeña pantalla no podía ver más de uno (no añado más para evitar spoilers). 

Al igual que Vila-seca, Miami Platja, Torredembarra y Altafulla sacaron las comparsas a la calle. En L’Hospitalet de l’Infant se programó una batalla de confetti y en Mont-roig se habilitó el pabellón para una fiesta de disfraces infantil. 

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