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El homenaje a los héroes de Vandellòs I, 33 años después

Crónica. Los trabajadores de la central que evitaron una catástrofe en el accidente nuclear del 19 de octubre de 1989 recibieron ayer por primera vez un agradecimiento público en un acto cargado de emoción y recuerdos

| Actualizado a 20 noviembre 2022 07:00
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La sociedad tenía una deuda pendiente con ellos. Su actuación el 19 de octubre de 1989 en el accidente de la central nuclear de Vandellòs I evitó una catástrofe de dimensiones difícilmente calculables. Aquella noche, decenas de trabajadores acudieron a sus puestos de trabajo de forma voluntaria al conocer la noticia del incendio que se había originado en la central. Su labor y su coraje en unas horas críticas, que se alargaron días, permitieron apagar el fuego y proteger el reactor sin que se produjera radiación ni contaminación al exterior. Por difícil de creer que parezca, en 33 años nadie había ofrecido un homenaje público a esos trabajadores que aquella noche pusieron su vida en riesgo para salvar la de todos.

Ayer, por fin, se saldó esa deuda con la celebración de un acto, organizado por la Asociación de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN), en colaboración con el Ayuntamiento de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant y el Grup de Dones Blanca d’Anjou, que reunió a muchos de aquellos héroes anónimos y sus familias. Más de 300 personas que llenaron de recuerdos y emoción un homenaje que culminó con la descubierta de una placa conmemorativa que, a partir de ahora, pondrá en valor la hazaña de aquellos técnicos en el poblado de Hifrensa, el lugar donde nació su vínculo con la central y donde algunos de ellos continúan viviendo.

Julio Pérez, miembro de ASTECSN e impulsor de este homenaje, puso en valor «el comportamiento ejemplar» de todo el personal aquel 19 de octubre y lamentó que esa hazaña no llegara al conocimiento de la ciudadanía debido, dijo, «a la opacidad del sector nuclear». Aprovechó el marco para exigir mayor transparencia y reivindicar el papel de todos los que participaron en aquel incidente. «Salvasteis la planta con el esfuerzo y el trabajo de todos», manifestó.

«El trabajo que se realizó aquella noche fue muy duro y angustioso, prácticamente sin luz y con un horrible humo que nos dificultaba la respiración», Braulio Conejo, trabajador de la central de Vandellòs I en 1989

«Nunca nadie nos dio ni las gracias. Ni la empresa, ni la sociedad. La prensa solamente publicó que los trabajadores de la central habían evitado un accidente nuclear. Eso fue todo», lamentó Braulio Conejo, uno de aquellos técnicos que participaron en los trabajos en unas condiciones muy difíciles y peligrosas, tal y como él mismo revivió. «El trabajo que se realizó aquella noche fue muy duro y angustioso. Requirió de muchos esfuerzos, al acceder a zonas con mangueras, con extintores, prácticamente sin luz. Tuvimos grandes dificultades para salir por la falta de luz y por aquel horrible humo que nos dificultaba la respiración», recordó.

Tras apagar el fuego se enfrentaron a la inundación de la cava, donde se fue acumulando una gran cantidad de agua procedente de los tanques, con un nivel que llegó por encima de los 80 centímetros. «En un primer momento no se sabía si el agua estaba contaminada, pero aun así se entró en aquella asquerosa agua para hacer las maniobras requeridas para la seguridad del reactor», explicó Braulio.

La plantilla siguió trabajando sin descanso durante tres días hasta dejar la central en parada segura. Entonces, empezó otra odisea para todos aquellos empleados, con la incertidumbre y los miedos derivados por el desmantelamiento de la central. Unos meses y años de lucha que sirvieron para reforzar los lazos y cultivar un sentimiento de pertenencia que continúa muy vivo.

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