Adicción a las compras, el otro espíritu navideño

Tras el alivio momentáneo al realizar la compra, después afloran sentimientos de ansiedad e irritabilidad

SÍLVIA FORNÓS

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Las compras compulsivas se caracterizan por la necesidad irresistible de comprar de forma masiva objetos superfluos.Foto: getty images

Las compras compulsivas se caracterizan por la necesidad irresistible de comprar de forma masiva objetos superfluos.Foto: getty images

Ser mujer, estudiante y tener un trabajo aumenta las posibilidades de sufrir adicción a las compras navideñas, una patología tan grave como el alcoholismo o la drogadicción en una de cada diez personas. Así lo refleja un estudio realizado por investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada (UGR), que advierten de que el número de adictos a las compras compulsivas es cada vez mayor. «Comprar puede llegar a ser patológico, con consecuencias muy negativas para el sujeto», advierte Francisca López Torrecillas, catedrática del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UGR y autora principal del estudio.

¿Qué se considera una compra compulsiva? «Compramos de forma compulsiva cuando compramos de forma imprevista, no planificada y nos dejamos llevar por un impulso emocional», explica la psicóloga Eva Morán. En este sentido, estaríamos frente a una adicción a las compras cuando «estos comportamientos causan un malestar o deterioro significativo, afectando a áreas importantes del funcionamiento de la persona (familiar, social, laboral, económico…). De hecho, el estudio de la Universidad de Granada hace hincapié en que «las compras compulsivas se caracterizan por la necesidad irresistible de comprar de manera masiva objetos superfluos, acompañados de sentimientos de ansiedad, irritabilidad o malestar, con consecuencias adversas como el endeudamiento. Tras el alivio momentáneo al realizar la conducta adictiva, la persona experimenta sentimientos de culpabilidad: se trata de compras repetidas que no se pueden controlar a pesar de sus consecuencias negativas para la persona afectada».

Perfil psicológico

Asimismo, hay personas que son más vulnerables que otras frente a la adicción a las compras. «En líneas generales, podemos afirmar que con la adicción la persona pretende llenar un vacío interno, pretende esconder o tapar un malestar emocional. Las personas con heridas de la infancia, historia de trauma, fuerte malestar emocional y alta impulsividad pueden ser perfiles propensos a desarrollar adicciones», detalla Eva Morán.

La psicóloga indica que «otros aspectos a tener en cuenta son los conceptos de tolerancia al malestar y evitación. «A mayor tolerancia al malestar emocional menor tendencia a llenar ese vacío interno con compras compulsivas» y subraya que «detrás de cualquier tipo de adicción hay, como mínimo, una experiencia traumática detrás sin resolver. Para tratar la adicción debemos ir a la base y tratar también el trauma». En cuanto a si los jóvenes son más vulnerables, en tanto que están más conectados a Internet y las redes sociales, la psicóloga afirma que «son un sector de la población muy vulnerable, su personalidad y su sistema nervioso no está todavía maduro, lo que les hace más impulsivos e influenciables».

En busca de la felicidad

¿Por qué se nos hace creer que el consumo es igual a felicidad? «Al realizar una compra sentimos una sensación inmediata y volátil de alegría y satisfacción. La compra actúa como un mecanismo de refuerzo y recompensa, pero que dura poco tiempo», argumenta Eva Morán, quien también asegura que «a mayor sensación de vacío interior, mayor necesidad de llenarlo con cosas externas: compras, comida, internet, sexo, sustancias…».

Asimismo, el consumismo durante las fiestas navideñas también desencadena y despierta un sinfín de sentimientos y emociones que debemos controlar. «Inicialmente, puede provocar alegría, euforia o satisfacción, pero como es muy efímero al cabo de poco tiempo desaparece y sentimos la necesidad de volver a consumir (en este caso hacer una compra) para volver a llenar ese vacío, para dejar de sentir ese malestar emocional y sentir, aunque sea por un momento, alegría y felicidad».

Por último, someterse a las compras compulsivas también es un reflejo del descontrol de nuestra vida, ya que, concluye la psicóloga Eva Morán, «cualquier comportamiento habla de nosotros, el descontrol en las compras habla de un comportamiento impulsivo y descontrolado, así que es muy probable que el descontrol se manifieste también en otros ámbitos de nuestra vida».

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