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Arte efímero en Horta de Sant Joan para dialogar con la naturaleza

Instalaciones y ‘performances’ invitan a la reflexión en Horta de Sant Joan

Sílvia Fornós

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Nil Nebot presentó una obra de piedras pintadas con pigmentos naturales. Foto. Joan Revillas

Nil Nebot presentó una obra de piedras pintadas con pigmentos naturales. Foto. Joan Revillas JOAN REVILLAS

La sexta edición tuvo lugar en el Racó de Corretja. Foto: Joan Revillas

La sexta edición tuvo lugar en el Racó de Corretja. Foto: Joan Revillas JOAN REVILLAS

El artista reusense Jordi Abelló. Foto: Joan Revillas

El artista reusense Jordi Abelló. Foto: Joan Revillas

Sin cobertura. En el Racó de Corretja, en Horta de Sant Joan, ayer por la mañana, solo existía la conexión entre la naturaleza y el arte. Un diálogo representado a través del certamen de intervenciones artísticas contemporáneas y efímeras Els Ports. Natura i Art. 

De la iniciativa, el gestor cultural Nani Blasco –que cuenta con la dirección de Sergi Quiñonero–, destacó que persigue tres objetivos: «Disfrutar de la naturaleza a través de la mirada que ofrecen diferentes artistas; despertar la consciencia hacia los espacios naturales a través de los interrogantes que abren los creadores; y por último la divulgación pedagógica del arte contemporáneo». El certamen está organizado por Lo Pati Centre d’Art Terres de l’Ebre y la Associació Cultural Natura i Art, además de contar con la colaboración de otras instituciones del territorio.

«Algunas manifestaciones artísticas, como las site-specific, tienen la capacidad de despertar nuestra empatía hacia los problemas ecológicos, estableciendo un vínculo físico entre obra, entorno y espectador, para llevarnos hacia una experiencia o vivencia del arte más que su contemplación. Así, el arte se convierte en un generador de nuevas conexiones entre humanos y naturaleza».

Estas palabras de Nani Blasco fueron el preámbulo de un viaje cuya primera parada tuvo como protagonista al artista Nil Nebot Torrella (Gelida). «Me gusta pensar en las piedras como un soporte, muy sensible y receptivo a todo lo que pueda pasar; su sensibilidad es importantísima para nosotros cuando se trata de construir nuestras sociedades; todo lo que nos hace avanzar tiene un peso encima de las piedras. Seguimos en la edad de piedra, ya que si se acaba el petróleo, se acaba nuestra sociedad», dijo el creador para dar la bienvenida al público. En sus pinturas Nil Nebot dice que «busco la contradicción y la armonía, a través de la transformación, pero sin pisar el soporte, ya que las piedras representan millones de años de historia contenidos en un soporte único».

Naturaleza sonora

Río de palabras, voces que escuchan fue el happening que presentó Teresa Mulet (Barcelona-Amposta). «Enfocar diferentes sonidos, reconocer el silencio, sonidos que aparecen y desaparecen. Al hacer silencio siguen sucediendo constantemente eventos sonoros […] ¿Hasta dónde podemos escuchar?, ¿A qué distancia?», leyó en voz alta la artista para después animar a los espectadores a crear un texto sonoro a raíz de la interpretación individual de cada uno. «Vamos a activar la escucha atenta y para ello deberán cerrar los ojos y taparse las orejas durante un minuto», detalló. Después, los pensamientos internos de los asistentes se unieron sonoramente a la naturaleza a través de una coral de voces.

Al final de una cuesta esperaba la artista Núria Arias (Tortosa) quien representó una serpiente con elementos de la naturaleza. Pero no era un reptil cualquiera. «Este trabajo es una recreación del mandala de las serpientes de los Indios Pueblo, del sur de los Estados Unidos. Para ellos los animales son bastante más inteligentes que las personas y tienen más capacidades que nosotros. La serpiente es uno de los animales más importantes», explicó la creadora, quien añadió que «en sus ceremonias utilizan serpientes de cascabel que calman haciendo cosquillas con una pluma».

No muy lejos esperaba el reusense Jordi Abelló quien sorprendió a los asistentes con una original visión de la arquitectura que, a su paso, dejan las termitas. «Compré una guía de Els Ports, pero en ella no encontré ni las hormigas ni las termitas», explicó el creador. Hasta que un día –dijo– «fui hasta El Mèdol, la cantera romana, y al lado encontré una pieza que habían hecho las termitas. Para mí, fue una revelación». Así, el creador mostró un retrato de los insectos que «denotaba su carácter», para después, con la ayuda de una estructura metal inspirada en la obra La nariz de Giacometti, sacar a la luz las creaciones de estas arquitectas de la naturaleza, ya que hasta ahora habían permanecido invisibles.

Abrazados Jordina Ros y Pere Estadella (Cambrils) recibieron al público. Después cada uno siguió su camino para reencontrarse con la naturaleza. Ella, casi sin aliento, se aferró a la madre tierra hasta recibir una transfusión que le salvó la vida; él se desnudó para volver a sentir el latido de la naturaleza. Como decía Cesar Manrique, uno de los pioneros del movimiento land art, y que Nani Blasco recitó: «Hay una imperiosa necesidad de regresar a la tierra, palparla y olerla». 

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