Arte y naturaleza, como espíritu y cuerpo

Cultura Verda estrena programación de otoño con actividades que mezclan cultura y medioambiente

MARC LIBIANO PIJOAN

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Jorge Conde, uno de los artistas invitados. CEDIDA

Jorge Conde, uno de los artistas invitados. CEDIDA

El Festival Cultura Verda, el primero que interpela el arte contemporáneo y el medio ambiente, ya exhibe nueva programación otoñal en Tarragona después del buen estreno del pasado mes de mayo en el Teatre Magatzem. Las nuevas propuestas de forma presencial se han acomodado para los días 18 y 19 de noviembre.

En esta ocasión, se centra sobre todo en las fronteras difundidas entre la transformación y la conservación, de la mano de los artistas visuales Marc Sellarès y Jorge Conde. Desde vertientes muy distintas, ambos coinciden en la contundencia de sus múltiples intervenciones artísticas en todo el mundo.

En estos dos días, el Mèdol Centro de Artes Contemporáneas de Tarragona, en la Casa Canals, se convierte en el hogar central de Cultura Verda, aunque la plataforma Tarragona Cultura Digital (TCD) difundirá más propuestas digitalmente.

El híbrido entre las actividades presenciales y la oferta online completa un proyecto que, poco a poco, va conquistando un target de público muy estable. «Sabemos a qué tipo de público nos dirigimos, no hacemos rock and roll, aunque estamos muy contentos con el estreno del Festival en mayo», reconoce Xavier Plana, miembro del equipo organizativo como productor.

«En formato digital, visual, proyecciones, luz, montajes, instalaciones, colores, dimensiones; profundidad, sonido, espacio o ritmo, las reflexiones artísticas nos provocan transformar nuestro mundo como única manera de conservarlo». Así se define Cultura Verda, un ciclo que llega este otoño al Mèdol Centre d’Arts de Tarragona, después de estrenarse en el Teatre Magatzem a las puertas del pasado verano. «Sinceramente, nos ha costado mucho encontrar espacios públicos para llevar a cabo la muestra», admite Plana.

Marc Sellarès (Barcelona, 1973) ha ejercido la licenciatura de Bellas Artes y se ha especializado en escultura, en creación, realismos y entornos. Aunque su rutina laboral se relaciona con la labor de un sargento de los Bomberos de Barcelona, ya ha ganado ocho premios de escultura y ha realizado múltiples exposiciones. Se trata de uno de los invitados de calado para la programación otoñal de Cultura Verda.

Cultura híbrida

Mientras, la práctica artística de Jorge Conde (Barcelona, 1968) se desarrolla en el campo de la cultura visual híbrida, la transcodificación y la fotografía expandida, y destaca por sus instalaciones y dispositivos sensoriales multimedia.

Su obra reflexiona sobre el impacto social y medioambiental de las transformaciones que sufren las ciudades contemporáneas y sus periferias.

Igualmente, aborda los excesos de la sociedad de hiperconsumo y su modelo productivo, tan devastador, evidenciando sus contradicciones internas y su influencia en la percepción.

De ahi que el perfil de Conde responsa claramente a los argumentos y a las inquietudes artísticas que ofrece Cultura Verda. Su nombre destaca también en el ramillete de actividades que exhibe el programa.

Éste también se ha comprometido con los centros educativos de la ciudad. «En mayo ya tuvimos presencia en las escuelas con nuestros contenidos. Además de estar involucrados con el medioambiente queremos tener una influencia social», confirma Xavier Plana.

El Festival está comisariado por Rosa Benito, acompañada además por un colectivo de trabajo entregado a la causa y a las nuevas tecnologías a las que el arte se ha adaptado de una forma natural, atrapado a los nuevos tiempos, marcados por las redes sociales.

Eso sí, Cultura Verda quiere unir aquello que citó Walter Benjamin. «Arte y naturaleza, como espíritu y cuerpo, se van juntos; así, su separado, es la muerte». Una conjunción casable y totalmente compatible que la propuesta hace factible.

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