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Asma, una enfermedad variable

El miércoles se celebra el día mundial de una patología crónica, pero controlada en un 80% de los casos

Gloria Aznar

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Salvador Hernández, jefe de neumología del Hospital Sant Joan de Reus. Foto: Fabián Acidres

Salvador Hernández, jefe de neumología del Hospital Sant Joan de Reus. Foto: Fabián Acidres

«El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas, que provoca que los bronquios tiendan a responder de forma exagerada a determinados estímulos y se estrechen. Entonces, el aire pasa con dificultad y es cuando se producen las molestias en el paciente en forma básicamente de ahogo, tos, pitos y opresión torácica».

El doctor Salvador Hernández Flix, jefe de neumología del Hospital Sant Joan de Reus y profesor asociado de la Universitat Rovira i Virgili (URV), explica los mecanismos de una patología crónica con la que conviven 235 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tabaquismo
Entre las formas de prevenir el asma, el doctor Salvador Hernández destaca «dejar de fumar», en beneficio del paciente y de los que le rodean.

No obstante, el organismo pone de manifiesto que no siempre se diagnostica correctamente ni recibe el tratamiento adecuado. Por ello, con el objetivo de visibilizarla y mejorar la concienciación, la Iniciativa Global para el Asma (GINA), organiza anualmente el Día Mundial de esta enfermedad, que este 2021 se celebra el próximo miércoles día 5.

«Se trata de una patología muy variable. Es decir, el paciente asmático hace vida prácticamente normal en un 70 u 80% de los casos siguiendo el tratamiento, pero en un momento dado hay algún factor que le puede desencadenar una crisis, un episodio», señala Salvador Hernández. Entre estas causas, el especialista cita los resfriados, el ejercicio físico, situaciones de estrés o productos irritantes como los de limpieza, disolventes o humos. También los cambios de temperatura y humedad del aire y, por supuesto, las alergias, especialmente ambientales.

En el caso de estas últimas, el doctor cuenta que la exposición a antígenos, a cosas que pueden desencadenar alergias, ha cambiado mucho, en el sentido de que antaño los niños crecían entre animales y plantas y ahora lo hacen en pisos limpios como una patena. «Y este cambio de la exposición a los alérgenos en la primera infancia modifica la respuesta inmune y parece que favorece que haya más asmáticos».

Aunque se cree que la causa que genera el asma es multifactorial, existen factores determinantes de la primera infancia como algunas enfermedades o que los padres sean fumadores. «En primer lugar, el hijo de una madre fumadora nace un poco más pequeño y con menos capacidad pulmonar. Pero después, mientras se desarrollan cuando son niños, si hay fumadores en casa, tienen más asma, más enfermedades respiratorias», destaca el facultativo.

Por lo tanto, si bien la prevención es difícil, no es imposible. «Es muy importante que los niños no estén expuestos al tabaco en casa. Y en los demás casos, si existe una alergia positiva, ya sea al polvo, a los perfumes o a las mascotas por ejemplo, vale la pena evitarlos», manifiesta el jefe del departamento de neumología del Hospital Sant Joan.

Tratamiento e investigación
En cuanto a los tratamientos, estos también han evolucionado al ritmo de la investigación. Así, el doctor Hernández revela que hace años se creía que el asma era  provocada por un problema de tipo mecánico, que los bronquios se estrechaban, por lo que se daba mucho el broncodilatador, aunque no acababa de ir bien. «Pero cuando se descubrió que era una enfermedad inflamatoria se empezaron a prescribir antiinflamatorios, básicamente cortisona, lo que cambió mucho el pronóstico de los pacientes. Ahora, la mayoría siguen un tratamiento de inhaladores, administrados una o dos veces al día, en una combinación de broncodilatador y cortisona».

A pesar de todo, existe un pequeño porcentaje de enfermos,  de un 5%, que sufren lo que se llama asma grave, muy difíciles de controlar. A estas personas, al igual que ocurre en otras enfermedades, se les aplica un tratamiento más personalizado. Y es justamente en esta dirección en la que van las nuevas terapias. «Son tratamientos biológicos. Se trata de anticuerpos monoclonales dirigidos hacia alguna sustancia de nuestro organismo que puede favorecer la aparición de la enfermedad». 

Y por lo que respecta a la Covid-19, el doctor resalta que los pacientes asmáticos no tienen más riesgo de adquirirla, a pesar de que son los pulmones los que están en juego en ambos casos. Y si se contagian, probablemente tampoco tendrían más posibilidad de empeorar. «Se está investigando, por lo que en su caso y hasta que no se disponga de los resultados científicos, las recomendaciones son las generales. Es decir, que no abandonen el tratamiento y que se aseguren de que tienen suficiente por si debieran confinarse en algún momento. Unas sugerencias que sirven para cualquier enfermedad crónica».

No obstante, sí que hace hincapié en los geles hidroalcohólicos y demás productos desinfectantes. «Como puede darse el caso de que haya productos de limpieza que generen crisis en algunos enfermos, y con la Covid-19 se ha multiplicado la limpieza, deben vigilar, así como controlar el estrés que pueda provocarles esta situación, ya que también puede desencadenar una crisis».

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