Cultura Entrevista

Bebi Fernández: «El consumidor de la esclavitud sexual se acaba con educación»

La activista y criminóloga publica 'Reina', el desenlace de 'Memorias de una salvaje'. Violencia de género, sororidad, mujer y trata de blancas son los temas centrales

Gloria Aznar

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Detalle de la portada de 'Reina'. Foto: Victoria Iglesias/Cedida

Detalle de la portada de 'Reina'. Foto: Victoria Iglesias/Cedida

Bebi es el seudónimo de una mujer cuya principal actividad se encuentra centrada en internet. Es autora de dos diarios poéticos, Amor y asco e Indomable, convertidos en un símbolo colectivo de rebeldía y llamamiento a la lucha femenina. Criminóloga especializada en violencia de género y delincuencia organizada publica Reina (Editorial Planeta), un thriller que es el desenlace de Memorias de una salvaje. Sororidad, crimen y trata de blancas son los temas que la centran.

¿Quién es Bebi Fernández?
Soy yo y no lo soy. Bebi es mi alter ego. Es un personaje que nació en mi red social Twitter y que empezó como una burla al estúpido cliché de rubia tonta, de mujer heteronormativa. Era una reivindicación feminista y empecé como Bebi haciendo una crítica costumbrista, ácida, soez incluso, vulgar, deslenguada. Tenía escritos mis diarios de la infancia y la adolescencia y una editorial se interesó por ellos, de tal manera que terminé publicando libros.

Me han amenazado muchas veces. De hecho, estoy amenazada ahora mismo. El pseudónimo también es un motivo de seguridad

¿Qué tipo de activismo lleva a cabo en las redes sociales?
Soy activista en redes y fuera de ellas. Mi trabajo se centra, sobre todo, en informar sobre la realidad de las mafias, en concreto de las que operan con lo que comúnmente se denomina prostitución forzada. Son mafias que esclavizan sexualmente a mujeres y yo pongo de relieve la situación porque no se pone lo suficiente.

¿Ha tenido contacto con víctimas?
Sí, claro. Pero tanto con víctimas como con delincuentes. Eso es lo que me diferencia como activista, que he tenido más contacto con los delincuentes que con las víctimas.

Los proxenetas suelen tener normalmente baja empatía, alto rasgo de violencia, alto rasgo de impulsividad y trastorno antisocial de la personalidad.

¿Qué tipo de valores contemplan?
Tienen valores, normas. El mundo de la criminalidad es el mundo con más normas y leyes que existe, incluso más que el no criminal. Está lleno de códigos. Hay mafias como la albanokosovar o la rusa, que tienen códigos de honor escritos.

¿Cómo caracterizaría a estos hombres que comercializan con niñas?
No constituyen un grupo homogéneo, pero sí presentan ciertos rasgos de personalidad y carácter que suelen ser bastante comunes. Por ejemplo, el trastorno antisocial de la personalidad, que comúnmente se denomina sociopatía o psicopatía tanto en grado uno, que es pura, como en grado dos, integrada. Depende también de la función que realicen en la organización. 

¿Por ejemplo?
Lo que en la mafia rusa se denominaría un vor o un capo en la italiana puede que adolezca de una psicopatía, pero en cambio un soldado simplemente puede poseer un trastorno antisocial de la personalidad o ser un chico muy agresivo o muy impulsivo como rasgos de personalidad y se utiliza como soldado. Depende. Es un grupo muy heterogéneo, pero los proxenetas suelen tener normalmente baja empatía, alto rasgo de violencia, alto rasgo de impulsividad y trastorno antisocial de la personalidad. Es el trastorno por antonomasia. 

Tenemos a niñas africanas en España siendo violadas todos los días y nadie pone el grito en el cielo

¿Es posible salir de una red de este tipo una vez liberadas?
Es posible. Sí que es cierto que yo conozco casos, y además es algo muy común, de mujeres que han tenido que volver obligadas porque las mafias las buscan después. O las matan, directamente. También depende mucho del perfil de la víctima. Si es una mujer con una capacidad resiliente alta, entonces va a saber psicológicamente sobreponerse al trauma. Pero si no lo es, puede desarrollar estrés postraumático, trastorno de ansiedad generalizada, etc. Físicamente, si se ponen en marcha buenas estrategias de protección y sale bien, sí se puede salir. Existen casos en los que no. Muchos. Lo más difícil es salir psicológicamente. 

Hace 20 años de la guerra del Kosovo. ¿Todavía operan en la península?
Sí, por supuesto. Los ajustes de cuentas entre ellos son el pan de cada día en España y nadie habla de ellos. Pero operan. La mafia albanokosovar es una de las mejor enraizadas, sobre todo en Europa. España gusta mucho a los mafiosos porque es bisagra. Está entre África y Europa y también tiene mar. Ofrece una calidad de vida excepcional. Es un país de reposo y operativo.  

¿Cómo de responsables son los clientes?
La esclavitud sexual es un tipo de delito o de tipología criminal muy concreta porque no presenta solo dos actores, los principales que se dan en todo delito, el delincuente y la víctima, sino que presenta un cooperador necesario sin el cual no se daría el delito, que es el consumidor. Sin consumo no hay trata no es únicamente una muletilla. Es una realidad. Entonces, hay que apelar al consumidor.

¿De qué manera?
Hay que terminar con el consumidor. Y no se va a terminar con el consumidor matándolo o enviándolo a la cárcel, sino que se va a terminar con él mediante educación. Es lo más importante de todo porque sin consumidor, el mafioso no tiene nada que hacer y sin consumidor, esa mujer no va a estar ahí porque tampoco tienen que ofrecer ningún «servicio».

El mundo de la criminalidad es el mundo con más normas y leyes que existe, incluso más que el no criminal. Está lleno de códigos

Usted asocia droga y trata. ¿Es cierto que durante el confinamiento hubo un aumento del tráfico de drogas?
Sí, hubo un aumento de tráfico porque subió mucho el precio. Era muy difícil conseguir tanto hachís como cocaína y los narcotraficantes también se llevaron un varapalo en ese sentido. Se buscó droga en lugares recónditos. Eso es lo que sucedió el año pasado. Y el tráfico de drogas sufrió una transformación. Las más baratas fueron las más caras porque eran las que más consumía la gente. 

¿Qué es real en 'Reina'?
Todo. Los personajes están inspirados en personas reales porque la novela, sobre todo la primera, Memorias de una salvaje, está basada en hechos reales, aunque no sus nombres. Las mafias africanas sí son reales. Sadiq Alabi existe y no solo hay uno, hay muchos y creo que eso es lo importante. Poner de relieve lo que está sucediendo también en las vías africanas. Porque están pasando a niñas nigerianas de 12, 13 y 14 años y tenemos a niñas africanas en España siendo violadas todos los días y nadie pone el grito en el cielo. Entonces, creo que la segunda parte de Memorias de una salvaje es importante a ese término.

Bebi Fernández. Foto: Victoria Iglesias/cedida

¿Llevan por nombre Boko Haram?
Bueno, la criminalidad se retroalimenta. Por ejemplo, en el terrorismo Boko Haram necesita financiación, se venden drogas, armas en el mercado negro, se venden las niñas de los pueblos que secuestran, y ¿a quién se les venden? A los narcotraficantes o a los traficantes de mujeres que luego venden a esas mismas niñas y esa misma droga a los narcotraficantes españoles y a los proxenetas españoles. Es así.

¿Se ha encontrado alguna mujer proxeneta?
No. En el entramado del proxenetismo la mujer no está muy presente. Y cuando lo está, lo hace de forma secundaria o subsidiaria. Es decir, suelen ser familiares de los proxenetas principales o compañeras sentimentales de los proxenetas principales y se suelen dedicar sobre todo a la organización del entramado, a la vigilancia de las mujeres, al recuento de dinero, a la recepción incluso. Como se ve en Memorias de una salvaje. Suelen tener ese papel.

¿La han amenazado?
Sí, muchas veces. De hecho, estoy amenazada ahora mismo. El pseudónimo también es un motivo de seguridad. 
 

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