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Collage y mosaico en una bodega del siglo XVIII

Imma Vallmitjana exhibe, en el casco antiguo de la ciudad de Torredembarra, una exposición de cuadros de gran formato.

Blanca Castellví

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Imma Vallmitjana con una de sus obras en la antigua bodega.

Imma Vallmitjana con una de sus obras en la antigua bodega.

Imma Vallmitjana expone una colección de cuadros de gran formato en una bodega del siglo XVIII en Torredembarra. La sala en cuestión está ubicada en el casco antiguo de la ciudad, en la calle Carnisseria número 16. La exposición, que lleva por título Pescant plàstics? No, estem al segle XVIII, se puede visitar de lunes a sábado desde las 18 hasta las 21 horas y estará abierta hasta el 21 de agosto. 

Los cuadros expuestos no comparten una misma temática, como explica la artista Vallmitjana. Las únicas semejanzas que se pueden encontrar entre ellos son la abstracción y el predominio de estilo tipo collage o mosaico. Es por eso que Vallmitjana destaca que «hay un poco de todo», ya que «no me gusta centrarme en una línea y repetirme siempre». Lo mejor es «ir variando y hacer siempre lo que en ese momento me apetece y entusiasma», añade la artista. Además, «me apetecía mostrar eso porque ya había hecho exposiciones en el pueblo y los vecinos habían visto otras etapas», comenta Vallmitjana, quien añade que los cuadros expuestos son «lo más nuevo y quedan espectaculares». 

La exposición se ve favorecida por el lugar que ocupa. Vallmitjana habla de «un espacio impresionante» para calificar la bodega donde se encuentran las obras. La sala es propiedad de un arquitecto que ya no le da ningún uso por lo que la puso en venta. Él ofreció a Vallmitjana poder exponer sus cuadros en la bodega, lo que para la artista se ha convertido en una «sala de arte fantástica». «Después del castillo de Torredembarra es el lugar más interesante de la ciudad», añade. 

Lo más destacable de la sala, para la exposición, son sus dimensiones que no limitan el espacio que debe ocupar cada una de las obras, ya que se trata de cuadros de gran formato. «Este espacio me ha dado la libertad de poner lo más grande que tengo», comenta Vallmitjana, quien además incide en la respiración de dos metros que hay entre cada uno de ellos y que permite «estar delante de cada cuadro y disfrutarlo». Es por todo esto que la exposición le aporta a la pintora «una satisfacción tremenda gracias a la belleza del espacio», quien comenta estar muy agradecida al arquitecto.

El público, según la artista, encuentra muy interesantes tanto los cuadros como el espacio donde están expuestos. Para Vallmitjana uno de sus preferidos es un cuadro abstracto que había pintado como vertical pero que le daba miedo mostrar. Sin embargo, una amiga suya alemana que se dedica a la escenografía y el vestuario le insistió para que lo expusiera. Finalmente, lo colocaron en posición horizontal, de manera que queda «espectacular», según la artista, quien se posiciona muy a favor de los cuadros que se pueden orientar en cualquier dirección. 

La pandemia de la Covid-19 impidió a la artista hacer la inauguración que ella deseaba, con música y poesía. Ahora se está planteando hacer una clausura  en la que pretende, si las medidas de prevención de la pandemia se lo permiten, ofrecer un concierto de un grupo local. 

El enfoque del futuro profesional de la artista es, a día de hoy, una incógnita. Vallmitjana asegura que «nunca tengo claro qué haré a continuación». La artista añade también que «la temática varía y se trata de ir experimentando para ver qué sucede, hacia dónde se dirige». De lo que está convencida Vallmitjana es de que «iré progresando. No me quiero estancar en un estilo, lo tengo clarísimo». En definitiva, la artista defiende que «la libertad total es lo mejor para uno mismo».

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