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Conecta con tus hijos

Buena convivencia. Aceptarlos tal y como son, evitar clichés, poner límites y ‘menos postureo’, algunas claves

Gloria Aznar

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«Existe una presión social para ser padres perfectos. El ideal de que ser padres es muy preciado, muy deseado, una utopía y que tiene que ser bucólico y estupendo. Tenemos que llegar a todo y eso, las redes sociales lo potencian». Esta afirmación de la psicóloga infantil María Luisa Ferrerós pone el acento sobre un espejismo que nada tiene que ver con la realidad. Precisamente por esto, para no distorsionarla y preocuparse «de lo verdaderamente importante», Ferrerós aporta una serie de claves que abarcan desde la infancia a la adolescencia, en su volumen Dame la mano (Editorial Planeta). En él desmonta mitos, habla de los necesarios límites, del uso sano de las pantallas y de los progenitores, a los que les pide corresponsabilidad. Porque «lo que el niño necesita es tener a alguien a su lado que le dé la mano y que le acepte como es. Hay que establecer esa conexión emocional, ese vínculo. Tanto postureo hace que se olviden de abrazarlos, de achucharlos, de hacer una pelea de almohadas», comenta.

Aceptarlos como son
«Es muy importante ser capaces de no compararlos, de no tener expectativas», sugiere María Luisa. «El problema es que tenemos muchas expectativas. Nos imaginamos un niño de anuncio, de película, que cumplirá todos nuestros anhelos y nuestros sueños. Y eso es un error tremendo porque entonces se va de frustración en frustración». En este sentido, la profesional puntualiza que el papel de los padres y madres es justamente guiarlos por el mundo, «hacia el futuro. Se les da la mano para ayudarles a crecer para su futuro, no para el nuestro».

La perfección no existe, en la maternidad y paternidad tampoco. «Lo que el niño necesita es afecto, que le den la mano, que le ayuden».

Evitar clichés
Sociables, abiertos, deportistas, inteligentes... «Todo esto son clichés y no tenemos que entrar en ellos. ¿Qué hay de malo en que un niño sea tímido? Probablemente será prudente. ¿Y tozudo? Nada. Si le das la vuelta a tozudo, es perseverante». Ferrerós apuesta así por potenciar el lado positivo de cualquier característica del menor. «Es imposible tener un niño como tú quieres. Hay que saber sacarle partido a lo que hay».

Empatía y otros valores
«La empatía neurológica es básica para nuestro funcionamiento como seres humanos y un tema importante a tener en cuenta en el desarrollo de nuestros hijos», dice la psicóloga. ¿Pero cómo enseñar a alguien a ser empático? «Con el ejemplo y la reflexión», responde. Y lo ilustra con algunas situaciones del día a día como no tocar el claxon a las primeras de cambio cuando se está conduciendo o no quejarse en una cola. «De lo contrario, se le enseña intolerancia».  Son momentos que hay que vivir con ellos y después compartirlos, reflexionarlos, hacerles ver que se deben poner en el lugar del otro.

Los límites necesarios
El respeto mutuo es imprescindible. «Si nos hacemos respetar ellos aprenderán que tienen que hacerlo y en segundo lugar, sabrán respetarse a sí mismos. Y este aprendizaje es fundamental para evitar en el futuro situaciones de acoso y maltrato». Ahora bien, «sin la humillación de una bofetada». Como señala Ferrerós, «hay diferentes opciones y cada uno debe encontrar la suya». En cuanto a los gritos, recomienda prescindir. «Es mucho mejor que te vean serio y contundente. Eres tú quien lleva el timón», recuerda. «Es muy importante no discutir nunca de tú a tú con ellos porque ahí se pierde siempre».

Pantallas y familia
Justamente relacionado con los límites están las pantallas y su uso, donde confluye también la educación desde el ejemplo. Así, María Luisa aboga por buscar trucos como sacar el ruter de la habitación para obligarles a salir de ella o desconectar el wifi a una hora determinada. Eso sí, tiene que ser para toda la familia. «Si no se hace de esta manera, no hay vida familiar. No se comparte, no se comunica, no se habla y se te escapan. Los pierdes».

Control de la información
Para la psicóloga, una de las bases fundamentales es «enseñarles a filtrar la información», a que disciernan de dónde les llega. «Tenemos que hacer un esfuerzo para mostrarles los criterios, para saber cuándo tienen que apagar porque en las redes e internet los abducen». Y esto, insiste, debe hacerse con no más de 12 años «porque si no, luego no te hacen caso».

Roles
Diferentes tipos de padres y madres

  • Tradicional. Se centran en  trabajar y en la faceta más económica. 
  • Protector/a. Perpetúan la desigualdad. Da por hecho que hay un débil.
  • Moderno/a. Emplean pedagogía activa como el colecho, por ejemplo.
  • Colega. No les gusta ser autoritarios y buscan un rol de amigo. 
  • Helicóptero. Programan y gestionan. Dejan la libertad fuera de la ecuación.
  • Hiperpadres. Altamente exigentes, buscan la perfección a todos los niveles.
  • Hiperestresados. No disfrutan del niño. Se preocupan demasiado. 
  • Que se les cae encima la casa. Distintos perfiles. Pero en general, están sobrecargados.
  • Invisibles. Mayoritariamente madres que intentan conciliar. 
  • Burnout. Desbordados. Sienten fracaso, agotamiento, impotencia...
     

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