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El confinamiento visto con ojos perrunos

Crónica. El diario de Míster Sparky es un ingenioso
e irónico relato de Claire Elizabeth Terry desde
la tierna experiencia de una mascota

GLORIA AZNAR

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En las imágenes, los coautores del libro. Sparky, con la edición en castellano, y Claire Elizabeth Terry. FOTO: CEDIDA

En las imágenes, los coautores del libro. Sparky, con la edición en castellano, y Claire Elizabeth Terry. FOTO: CEDIDA

Lo único que sé es que en estos momentos estamos almacenando 86 botellas de vino y 75 rollos de papel higiénico en los armarios de casa», escribe Míster Sparky al inicio de sus memorias, un ejercicio que se ha visto obligado a avanzar en su vida a causa de la pandemia mundial. El Diario de Míster Sparky (Bear Press), disponible en inglés y en castellano, es un simpático relato cargado de sentido del humor sobre el confinamiento vivido hace un año desde la visión de un can, de la mano de la británica Claire Elizabeth Terry.

Lo que este animal adoptado no podía saber en aquel momento era que se había convertido de pronto en miembro perruno de primerísima clase, de los que sí podían pisar la calle para dar una vuelta, cosa que iría descubriendo con el tiempo. No obstante, no siempre fueron plácidos paseos, sino todo lo contrario, incluida alguna que otra amistosa charla con los agentes de seguridad, celosos de hacerse valer. Ahora, un año después de la inusitada experiencia de aquellos días, Claire Elizabeth, su Mami, asegura que Sparky se ha vuelto un poco más dependiente. «Pasamos mucho tiempo juntos, solos en casa, como muchas otras personas. Ahora siempre está pendiente de mí. Es como un novio pesado», bromea divertida Claire, quien señala que todo lo relatado es real, en un «95%».

En las imágenes, los coautores del libro. Sparky, con la edición en castellano, y Claire Elizabeth Terry. FOTO: Cedida

Desde el decreto del Estado de Alarma hasta los perímetros y las a veces confusas franjas horarias de los primeros días de la desescalada, Míster Sparky narra las vicisitudes ocurridas en su hogar, en el que no siempre Mami estaba de acuerdo con las medidas impuestas por los diferentes gobiernos. Sin embargo, ¿lo hizo mejor Gran Bretaña? «No», responde Claire, una inglesa de nacimiento que, ante todo, se declara europea, continente donde ha vivido en Alemania, Francia y ahora Catalunya. Por lo que a nacionalidades se refiere, la escritora defiende que los clichés existen por algo. «Son ciertos. Hay una raíz de verdad en ellos».

«¿Ahora resulta que ‘Mami’ tiene una excusa conmigo para saltarse el confinamiento?»
Míster Sparky
Perro

Así las cosas, Claire resulta un poquito menos británica y un poquito más ciudadana del mundo cuando va a visitar al dentista. A pesar del dolor, la experiencia ha tenido su lado positivo: mientras le examinaba la boca, el dentista le ha puesto la mano (enguantada) junto a la cara y ella, inclinándose un poquito, ha podido notar el contacto de otro ser humano, cuenta el can. Entonces, ¿realmente son los británicos tan fríos como se dice? «En general, sí», dice Claire, al tiempo que defiende que «llevo en Europa más de veinte años. Abrazar es bueno, es saludable».

«Hay una raíz de verdad en los clichés y los británicos, en general, no se abrazan»
Claire Elizabeth
Escritora

Los aplausos a los sanitarios a las ocho de la tarde, el seguimiento a veces obsesivo de las noticias sobre la pandemia, la liturgia habitual a la llegada de la compra del súper e incluso las primeras mascarillas... Nada de todo ello se le escapa al ojo avizor de Sparky. ¿Mascarillas humanas o bozales caninos? No deja de ser curioso que a día de hoy los animales, salvo pocas excepciones, no relacionen el uso de la mascarilla con la intención de salir a la calle. «Para él, la señal continúa siendo el bolso y los zapatos», corrobora Claire. Un diario con el que la británica y su mascota invitan a vivir el presente y a disfrutar de la libertad, al tiempo que recuerdan a todas las personas que han perdido a sus seres queridos.

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